Si no la peluquean, mejor que se caiga la reforma electoral

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Con trámite de urgencia Duque pasa reformas estructurales en el Congreso. Fue la fórmula para la ley de modernización TIC y lo es para la reforma al código electoral. Sin embargo, la necesidad de construir confianza necesaria para una reforma electoral hace que la aplanadora no vaya tan rápido, ni esté tan aceitada como lo estuvo en el tema TIC.

El texto ha cambiado en temas importantes -no solo gracias a la oposición, también a congresistas de los partidos de gobierno- pero, eso no quita que esa costumbre de legislar de afán sea odiosa, pues evita el debate juicioso, pausado y amplio que los temas merecen.

A grandes rasgos, la reforma trae un diseño institucional que, aunque mejora la posición del Consejo Nacional Electoral (CNE), sigue dejando la mayor carga de las elecciones en la Registraduría, incluso en temas que la Constitución reserva al CNE, como los escrutinios. En medio del afán lo que más suena es lo más problemático -como los excesivos poderes clientelistas y regulatorios que la reforma otorga a esa entidad o al gobierno, o la apuesta por el vulnerable voto por internet- eso obliga a relegar matices importantes en este tema tan complejo. A esto se suma la frustración de seguir diversas versiones en medio de debates virtuales -donde se dificulta ver las movidas detrás de bambalinas-. Todo es un dolor de cabeza para quienes estamos en el gallinero virtual.

Mientras escribo comienza el debate en la plenaria de la Cámara y es posible que cuando lo lean haya nuevos cambios. El análisis corresponde a los temas de tecnología en las ponencias mayoritarias comparadas con las ponencias alternativas y con las versiones aprobadas en comisiones.

El proceso de escrutinio no solo queda en cabeza de la Registraduría, además esta entidad tiene los poderes para definir la tecnología que se use y muy pocos parámetros definidos por el Congreso. Difícil generar confianza en el proceso cuando los que argumentan fraudes dicen que el que escruta elige, un problema estructural que no se arregla con maquillaje.

Sobre biometría, un artículo reconoce que los errores en la tecnología durante la autenticación biométrica no pueden condicionar el derecho al voto, sin embargo, otros dos la mantienen como condición para su ejercicio. Adicionalmente, en la ponencia se indica que la Registraduría es la única entidad que hará trámites de autenticación con biometría. Entonces, de una parte, el texto debe sincronizarse para que la biometría no condicione el voto y, de otra, se debe aclarar que la ley de reforma electoral no puede dar facultades a la Registraduría para lo que no es electoral.

En materia de modalidades del voto, y en línea con lo aprobado en comisiones, las ponencias mantienen lo que estas decidieron: no incluir el voto por internet (o voto remoto), esperemos que no reviva en los debates. Ahora bien, a pesar de que en las comisiones se aprobó una definición neutra de lo que se considera el voto electrónico mixto y se indicó que éste no se aplicará en las elecciones de 2022, las ponencias regresan a la definición original y hablan de usarlo en 2022, algo que las ponencias alternativas buscan ajustar.

Sobre alinear la norma con la de protección de datos hay una disposición positiva aprobada en las comisiones. Pero, la ponencia mayoritaria de la Cámara incluyó el artículo 270, en adelante ninguna entidad privada podrá conservar datos biométricos de las personas sin una autorización legal. Esta norma no tiene sentido, modifica la 1581 sin que sea su materia. Esto cambia nuestra cotidianidad en relación con acciones tan comunes como pedir préstamos ante los bancos o incluso usar las redes sociales. ¿Cómo se concilia esta prohibición con las plataformas que administran las redes sociales donde ponemos nuestras fotos? ¡Réquiem por internet en Colombia!

Pero, el Senado no se queda atrás en creatividad tecnológica. El artículo 263 de la ponencia mayoritaria dispone que para acceder al software de escrutinio los magistrados del CNE usen claves simultáneas de 8 caracteres alfanuméricos y con símbolos especiales. Hay que cuidar la seguridad digital, pero definir el detalle del cómo es ridículo, garantiza la obsolescencia en una materia que evoluciona a gran velocidad.

La discusión sobre cómo evitar la violencia digital contra las mujeres durante las elecciones no está bien representada en esta reforma que terminó incluyendo todo tipo de restricciones sobre publicidad electoral. Pero va más allá de la propaganda de los partidos, define en forma tan amplia el tema, que el CNE puede terminar censurando tuits, posts de Facebook o videos críticos. Algo que las ponencias alternativas también buscan mitigar.

Finalmente, tomen nota, la principal ausencia en temas de tecnología a estas alturas está en la forma como se confunden dos auditorías en un proyecto que implementa voto electrónico. El proyecto de ley hace un trabajo decente en definir el control que sucede en los simulacros del proceso electoral donde los protagonistas son los auditores de los actores del proceso, por ej. los partidos. Estas personas hacen una revisión funcional de la tecnología justo antes de usarla y durante el proceso. Ellos verifican que la tecnología haga lo que dice hacer, pero el código sigue siendo un desastre en lo relacionado con la auditoría técnica independiente.

Sobre esta última, que es la que hacen equipos de expertos y sucede con los pilotos de la tecnología que se va a usar, hay tan solo un rastro muy débil en la reforma. Si vamos a tener voto electrónico, las auditorías profundas hechas por expertos en lo funcional, seguridad digital y código fuente son indispensables y deben hacerse con suficiente tiempo y distancia del proceso para que sus hallazgos puedan ser usados por la Registraduría para ajustar la tecnología antes del respectivo proceso.

Las auditorías técnicas no garantizan ausencia de fraude, pero ayudan a evitarlo cuando hay tecnología. Desarrollan el principio de transparencia en procesos que ya no se ven al simple ojo, son las que construyen confianza. Implementar voto electrónico y no consagrar todas las auditorías necesarias es un grave error. Los artículos deben ajustarse para que esto quede claro.

No puedo cerrar sin mencionar como la amplia facultad del CNE para sancionar a particulares es indebida, exagerada e inconstitucional y que, comparado con el gran negocio del voto electrónico, la disculpa para no llevar material electoral en idiomas indígenas sea que no hay plata. En conclusión, también en temas de tecnología la reforma es insuficiente y por eso es mejor que se caiga. #NoAlCódigoElectoral.

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