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Si Pitágoras no miente

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Ricardo Bada
02 de julio de 2010 - 03:05 a. m.
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Lamento de antemano tener que recurrir al lenguaje soez, pero mis lectores comprobarán que no lo hago como recurso de estilo, sino sólo citando.

Y es que ha habido algo que me ha hecho saltar los fusibles de la templanza, porque una de las degradaciones de la mente humana que más alergia me producen es el machismo. Lo considero el fascismo nuestro de cada día, al alcance de los minihítleres y los ridículos mussolinis que nos habitan y que habitan entre nosotros. Y son legión.

Así las cosas, leo en un blog español un texto donde el autor se ocupa de una mujer que le interesa mucho, aunque sólo para la cama, y parece que ella le anda dando pares y nones, haciéndose querer. Lo que mueve a su pretendiente a escribir estas palabras: “¿Sabes una cosa, querido lector? Yo no soy ni alto ni guapo, ni muy listo. Pero tengo canas en los huevos y ya no estoy para majaderías. Ella tiene kilómetros de polla dentro, pero yo he arrastrado mis pelotas por los puticlubes de medio mundo y sólo daré un paso cuando venga con las bragas en la mano”.

Mi respuesta sería que eso de que “ella tiene kilómetros de polla dentro” me suena a mero exabrupto.

Según los datos que he recabado, el tamaño promedio mundial del pene erecto es de 14 cm, siendo este también el promedio español. En Europa, la media mayor la tiene Francia, con 16 cm. En Italia es 15 cm y en Alemania 14,4 cm. En EE.UU. es de 12,9 cm, mientras que en Brasil es 12,4 cm, y en Colombia, ustedes sabrán. Las medias más pequeñas se registran en la India (10,2 cm) y en Corea del Sur (9,6 cm).

Aún imaginando la mayor promiscuidad cosmopolita de la mujer en cuestión, el promedio seguiría siendo 14 cm (con tendencia a 13), lo que supone entre siete y ocho coitos para un solo metro de “polla dentro”, o sea, si Pitágoras no miente, unos 7.500 coitos para un solo kilómetro. Pero el bloguero habla de kilómetros, lo cual significa por lo menos dos, o sea, 15.000 coitos para 2 km de pene asumido.

Conjeturemos que nuestra protagonista inició su vida sexual a los 15 años (aunque —según el bloguero— ande sabiendo desde los 13 que todos los hombres se quieren acostar con ella), y digamos que cuenta ya 35, o sea, que llevase dos décadas fornicando. En tal caso, la suma total de sus días sexualmente activos sería 7.304, incluyendo los cuatro 29 de febrero que corresponden a otros tantos lustros.

Ello supondría que estuvo “yendo al huerto” un promedio ligeramente superior a las dos veces diarias, sin dejar de practicar la bella bestia de doble espalda ni uno solo de los susodichos 7.304 días. Más que la puta de Babilonia, vamos. De lo que concluyo que la imputación de este bloguero no se asienta sobre una base empíricamente homologable.  Es, pues, mero exabrupto machista y nada más. Sostiene Bada.

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