Por: José Fernando Isaza

Símil

Los aviones de tres turbinas pueden volar y aun despegar con dos motores, asumiendo un alto riesgo.

Supongamos que una empresa aérea, para cumplir sus itinerarios y evitar los costos económicos de los retrasos, un día sabe que una turbina está fuera de servicio y aun así inicia el viaje. En el trayecto falla otra turbina, pero gracias a la pericia del piloto la nave sortea la emergencia y todos los ocupantes llegan a puerto seguro. Se inicia una campaña de propaganda para poner de relieve el profesionalismo de los pilotos que sortearon con éxito la emergencia, se motiva a los usuarios a estar agradecidos con la compañía. En realidad, lejos de buscar agradecimiento, la compañía debería explicar por qué asumió ese riesgo que pudo terminar en una catástrofe. Afortunadamente ninguna empresa aérea opera así, pero este ejemplo puede aplicarse al desastre de Hidroituango.

Es cierto que la crisis que ellos crearon la manejaron con acciones apropiadas. Con arduo trabajo pudieron levantar la presa y poner en operación el vertedero, alejando el riesgo de la catástrofe si la presa hubiera colapsado. No había alternativa diferente a utilizar la caverna de la casa de máquinas como túnel de desagüe, incluso al costo de afectarla y arruinar parte de los equipos que ya estaban instalados. Para evitar su repetición, es importante conocer las razones que llevaron a este casi fracaso.

La información sobre la crisis es incompleta. La Procuraduría afirma que “EPM ha tratado de ocultar la verdad sobre Hidroituango”. Y que “la información no ha sido veraz y tampoco confiable”. Aun con las anteriores limitaciones se puede avanzar la hipótesis de que la causa que detona el problema es el cierre con concreto del túnel de desvío, sin tener lista la galería auxiliar de desviación (GAD) ni el vertedero. ¿Por qué se tapona el túnel y no se cierra con compuertas? El exgerente de EPM Juan Esteban Calle dice que “se hace inviable la instalación de compuertas por el retraso significativo”. A marchas forzadas se construye la GAD, según la ANLA, sin contar con su aprobación. El túnel inicialmente no resiste el flujo de agua y se crea un cráter a la salida; son bien conocidos los daños que esto causó: destrucción del puente en Valdivia, inundaciones en poblaciones, movilización de desplazados, etc. El peor problema se produjo luego al colapsar la GAD, sin tener listo el vertedero, lo que puso en riesgo la presa.

De acuerdo con el estudio de la firma noruego-chilena Skava, hubo errores de diseño. Se inició la obra sin los permisos de la autoridad ambiental, sin el estudio completo de las características de la roca, del efecto del flujo turbulento, no laminar y los posibles golpes de ariete.

Antes del informe de Skava había unidad de criterio entre los defensores a ultranza de la gestión del constructor de Hidroituango, EPM, en que todo se hacía bajo la dirección técnica de Integral, reconocida empresa de consultoría con amplia experiencia en el diseño de centrales hidroeléctricas. Hoy aparecen fisuras en la relación EPM-Integral, pues esta última ha manifestado que la GAD no estaba en el proyecto original de la presa y que su diseño no fue de su competencia. ¿Quién diseñó la GAD? ¿Cuándo fue aprobada por la ANLA?

Por reducir unos meses el atraso, no se establecieron las compuertas para el túnel de desvío, y para reducir el costo de la GAD no se utilizó concreto en áreas sujetas a fuerzas hidráulicas significativas.

 

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