Por: Santiago Montenegro

Solidaridad con Teodoro Petkoff

Los que creemos en la democracia y en las instituciones republicanas jamás cesaremos de denunciar los atropellos y agresiones de la dictadura de Nicolás Maduro y de Diosdado Cabello contra entidades, empresas y personas que luchan por la restauración de la democracia en Venezuela. Desde el 2 de noviembre, la dictadura celebra que el semanario TalCual, fundado inicialmente como diario, por Teodoro Petkoff, no volverá a aparecer en su versión impresa. Según escribe Fernando Mires, Petkoff fundó TalCual para combatir con su letra y con humor “la maldad y la estupidez que anunciaba desde sus inicios la promesa chavista”.

A TalCual y a otros periódicos la dictadura comenzó a dejarlos sin papel desde hace años, estableciendo un monopolio que administra la Fundación Maneiro, que otorga el papel a precio preferencial a los adláteres del régimen para imprimir la propaganda oficialista. De esta forma, el periódico de Petkoff se vio forzado a dejar de ser diario y a transformarse en semanario en febrero del 2015, y a partir de ahora sólo existirá su versión digital.

Como bien enfatiza Fernando Mires, “Venezuela se está vaciando de vida. No sólo sus ciudadanos se van. Se va, además, su saber, su inteligencia, su prensa. Y el gran dictador goza el momento rodeado de gordos y corruptos generales”.

Por otro lado, como respuesta a la presión internacional, hace unas semanas la dictadura se vio obligada a levantar la acción judicial por difamación que, contra Petkoff y contra otros directivos de TalCual, había instaurado en 2013 nadie más ni nadie menos que el número dos del régimen, Diosdado Cabello. Pero, consistente con su talante canallesco y en un procedimiento propio del régimen de Stalin en la Unión Soviética o de la Cuba de Castro, el juez que tomó esta decisión determinó que Petkoff sufría una demencia vascular y lo declaró en situación de interdicción. En otras palabras, le declaró la muerte civil y su capacidad jurídica como ser humano quedó limitada a lo que diga un tutor designado provisionalmente.

Pero, que no se equivoquen, a sus 85 años Petkoff sigue su noble causa. Pese a estos atropellos y a los golpes que le ha dado la vida, como la muerte de su hija mayor, Rayna, hace dos años, y el atraco que él y su esposa sufrieron por un motorizado al salir de un restaurante en 2012, el director de TalCual seguirá luchando por la restauración de la democracia en el vecino país. Miembro del partido comunista en su juventud, fundador del Movimiento al Socialismo, diputado al Congreso Nacional en varias legislaturas y ministro de Planificación, este hijo de inmigrantes judíos desde hace muchos años conoció las consecuencias del socialismo real en los países de la Cortina de Hierro, en Cuba y en la propia Venezuela, y ha sido un firme defensor de la democracia y las instituciones republicanas.

Al expresarles a Petkoff y a todos los demócratas venezolanos nuestra solidaridad, tenemos también la obligación de velar por la defensa de la democracia aquí en Colombia. Con todas sus imperfecciones, una sociedad abierta, con elecciones libres, con libertad de opinión y con una economía de mercado es mil veces preferible a un régimen totalitario como el que existe en Venezuela.

(A Luigi Echeverri y a todos los suyos, mi manifestación de pesar por la muerte de Fabio Echeverri Correa).

 

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