Por: Adolfo Meisel Roca

Sueño americano en el trópico

En 1904 llegó a Colombia un joven ingeniero de minas nacido en Leon, un pueblo del medio oeste en Iowa, Estados Unidos. Se llamaba Karl C. Parrish y estuvo dedicado a la minería en sitios como el sur de Bolívar y Antioquia hasta 1918. Más tarde llegaría su hermano Robert, abogado. La huella que dejaron los Parrish en Colombia y, sobre todo, en Barranquilla ha sido profunda y positiva.

Karl C. Parrish decidió radicarse en 1918 en Barranquilla, mientras que su hermano Robert prefirió hacerlo en Bogotá, donde representaba a la compañía que habían fundado. En 1920, los Parrish en asocio con el barranquillero J. M. de la Rosa fundaron la Compañía Urbanizadora del Prado, que desarrolló en las siguientes décadas ese barrio icónico de Barranquilla con anchas avenidas, arborización, buenos servicios públicos, parques y magníficas viviendas, que le cambiaron la cara a la ciudad.

Los Parrish se involucraron en múltiples proyectos de infraestructura que contribuyeron al auge de la Barranquilla de la primera mitad del siglo XX: Hotel del Prado, Country Club, Zona Franca, Terminal Marítimo y Acueducto de las Flores, entre otros.

Karl C. Parrish murió en 1933 en Barranquilla, a los 55 años. Su hijo Karl C. nació en 1912 y llegó de seis meses a Colombia. Creció en Barranquilla, “como un gamín”, diría años después. Terminó su bachillerato en un colegio privado de Nueva Jersey para luego estudiar ingeniería civil en Yale University. Se graduó en 1934 y como su padre había fallecido tuvo que ponerse al frente de la empresa en Barranquilla, con solo 22 años. Su desempeño fue destacado y se convirtió, además de empresario exitoso, en un dirigente cívico con gran liderazgo local. Se interesó mucho por el desarrollo económico y social de la costa Caribe y en la década de 1960 escribió un plan decenal de desarrollo de la costa.

Karl C. Parrish Jr. se interesó mucho por la educación de calidad. En 1938 fundó el colegio privado Karl C. Parrish, que sigue siendo uno de los colegios bilingües más importantes del país. El nombre se lo puso en honor a su padre (como se llamaba igual, se diferenciaba de su padre usando el Junior al final de su nombre).

En 1965, Karl C. Parrish Jr. promovió la fundación de una universidad privada de excelencia para la costa Caribe. Quería tener una institución que realizara en la región el papel que estaba cumpliendo la Universidad de los Andes en el interior del país. Para ello convocó a los principales empresarios locales y a algunos dirigentes cívicos de la época. Entre ellos se destacaba Mario Santo Domingo, el hombre más rico de la ciudad y dueño de Cervecería Águila, Avianca, Unial y muchas otras empresas locales. También estuvieron presentes los Ruiseco, quienes hicieron un aporte importante en terrenos donde luego se construiría la sede de la que sería la Universidad del Norte.

Las labores de la Universidad del Norte iniciaron en 1966. Fue designado como primer rector Julio Muvdi, un barranquillero de familia libanesa que estudió ingeniería civil en Harvard. Parrish presidió el Consejo Directivo de la universidad desde su fundación hasta 1981. Así definía Parrish el camino que deseaba para la universidad: “Uninorte irá creando su propia filosofía y enfoque, adaptándose a este ambiente costeño, una mezcla de música clásica con vallenato”.

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