18 May 2021 - 3:00 a. m.

¿Suficiente democracia?

El ejercicio de la democracia es mucho más complejo de lo que parece desprenderse de sus genéricas definiciones. La separación de los poderes, por ejemplo, debe ser real y no meramente formal. La Constitución del 91 propuso una articulación que, aun cuando no perfecta, buscaba mantener esa independencia mediante la inclusión de frenos y la creación de contrapesos a sus poderes. Pero si el Ejecutivo consigue que quienes dirigen los organismos de control sean cercanos a él, o si logra mermar la independencia de la Rama Judicial con figuras como la eliminación de la Corte Constitucional o la restricción de la acción de tutela, la impresión ciudadana será la de que no se está gobernando para garantizar los derechos de toda la población, sino de una parte de ella.

Escuchar a los gobernados es indispensable para el buen funcionamiento de un sistema democrático, lo que a veces se consigue gracias a la intermediación de los concejales, diputados, congresistas, alcaldes o gobernadores elegidos popularmente. Pero hay ocasiones en las que esa vía resulta insuficiente, bien sea porque los ciudadanos no se sienten representados por esas figuras, o porque una visión exageradamente centralista del Estado hace ineficiente esa forma de interacción, o por el aumento de la percepción sobre el manejo corrupto de los recursos públicos.

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