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Tiempo para la esperanza

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Yolanda Ruiz
22 de abril de 2021 - 03:00 a. m.
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Esta es la tercera versión de una columna en la que me moví entre el pesimismo extremo por el pico de la pandemia y la búsqueda de motivos para el optimismo. Al final concluí que cuando rondan tanto la muerte, el dolor, el hambre y el cansancio es cuando más urge echar mano de la esperanza. Me quiero aferrar a ella en medio de las historias trágicas que relatamos todos los días. Leo en las redes sociales los mensajes de médicos y enfermeras agotados por el cansancio físico y emocional ante un trabajo que los ha puesto al límite como nunca antes. A pesar de que están al borde del colapso, siento que en ellos tenemos esperanza porque son seres humanos que se han puesto en riesgo por otros y que se quiebran porque les duele el dolor de esos otros, porque no son indiferentes. Y empatía es lo que necesitamos para salir. Gracias a ellos por darnos esperanza.

Mientras veo que vamos lento en la vacunación y que hay países pobres en donde ni siquiera ha comenzado la tarea, me aferro a la imagen de la gente que se ha podido quitar las mascarillas porque en algunos países van llegando a la inmunidad de rebaño. Hay una luz al final del túnel y, aunque todavía no es para todos, tenemos que poner la mirada en esa meta. Indigna que las vacunas se concentren en los países ricos, pero genera esperanza que líderes del mundo desde distintas orillas políticas estén llamando a la libertad de las patentes para cerrar esa brecha. Si algo nos ha mostrado la pandemia es que las fórmulas que tenemos en donde cada quien busca su propio beneficio y lucro no sirven en momentos de crisis.

La pandemia golpeó a los más vulnerables, generó desempleo, quiebras de pequeñas empresas y pobreza, mucha pobreza. Ante la necesidad vimos también que sí es posible invertir más en programas sociales y abrir el debate sobre la posibilidad de una renta básica que garantice lo mínimo. Estamos lejos de ello en Colombia, pero se ha puesto en evidencia la brecha gigante entre pobres y ricos, y algunos que no lo entendían ven que debemos hacer ajustes de fondo. Me aferro a la esperanza de que entendamos por fin hacia dónde debemos avanzar.

El golpe económico se siente por todas partes, aunque el tamaño del daño es distinto. No son lo mismo las pérdidas que deja la pandemia en la economía de una persona que tiene bienes e ingresos muy altos que de pronto ganará un poco menos, frente a lo que significa perder el empleo que da sustento a la familia, o ver quebrar un micronegocio y quedar con deudas por pagar y sin ingresos. Los más vulnerables siempre llevan la peor parte. Aun ahí me aferro a la esperanza porque ante la necesidad apareció también la solidaridad. Por los barrios de las clases medias pasan cientos y cientos de personas que perdieron su sustento: venden, cantan, bailan, ofrecen sus servicios. Si lo hacen desde hace meses es porque algunas de esas familias que todavía tienen cómo subsistir comparten con otros que han perdido más. Me aferro a la solidaridad como otro motivo de esperanza. Hay ollas comunitarias, vecinos que dan la mano, familias que se apoyan, presencia desde la distancia.

El virus va mutando y matando, pero los científicos del mundo investigan y avanzan. Comparten información, hacen esfuerzos por explicarnos desde sus rincones en los laboratorios y las universidades. Esos científicos crearon vacunas en tiempo récord. Ante la pandemia de desinformación, genera esperanza que se hayan hecho visibles y más cercanos los académicos que ayudan a entender lo que pasa. En tiempos de sombras, de incertidumbre, de tanto dolor y duelo por los que se van y por los abismos sociales que ha agudizado la pandemia, es cuando más necesitamos motivos para tener algo de fe. Yo la pongo en esos seres humanos que en muchos rincones son luz en medio de la oscuridad.

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María(60274)23 de abril de 2021 - 12:49 a. m.
Pero a los médicos de qué les sirve la empatía cuando no se toman medidas necesarias como hacer una cuarentena total de 15 días para frenar los contagios y los muertos, para que no sigan llegando personas a urgencias y a UCIS donde ya se acabó la forma de darles una atención si la cual morirán muy seguramente. El gobierno se la pasa regalándole nuestro dinero a los más ricos y no hace lo necesario
  • María(60274)23 de abril de 2021 - 12:56 a. m.
    La esperanza no es suficiente si no hay hechos que la apoyen, al paso que vamos nos vamos a quedar sin personal de la salud que nos atienda, porque no hemos podido entender que ellos tienen un límite y están llegando a él, que por más intenciones que tengan de seguir adelante con la lucha, su cuerpo y su mente ya no les da más. Hay que tomar medidas urgentes para detener los contagios.
jairo(7137)23 de abril de 2021 - 12:19 a. m.
Genera esperanza que distintos lideres mundiales apoye los esfuerzos para universalizar las vacunas, dice con acierto Yolanda Ruiz. Por otra parte produce desesperanza y profunda rabia que el subpresidente no apoye estas iniciativas ninguneado al pueblo y abrazando las farmacéuticas. Eso es ser muy infame y mezquino . En castizo es una COSCORRIA Y GASPARRIA al tiempo.
Lorenzo(2045)22 de abril de 2021 - 04:14 p. m.
Querida Yolanda: parafraseando a otro forista la esperanza, como la Fe, tiene un componente de razonabilidad indescartable. No es razonable (no se "esperable") que "en" el poder político se obren milagros. La esperanza razonable también es dolorosa: ¿cuántos muertos más (y cuánta pauperización) vendrán en correlación con el modus operandi de una organización estatal diseñada política y sistemáti-
  • Lorenzo(2045)22 de abril de 2021 - 04:31 p. m.
    -camente hace más de 30 años para destrozarle el espinazo a la solidaridad?Lo hermoso de tu deseo ancla sus expectativas en la eclosión de un liderazgo mosaíco que, aunque mítico, es posible. Probable solo bajo el aparente oxímoron de una esperanza sensata: porque dependerá menos de un deus ex machina (un Moisés en la supersticiosa y sofista posmodernidad) que del esfuerzo colectivo y generacional
Alvaro(50403)22 de abril de 2021 - 02:34 p. m.
Es urgente que deben explicar en forma sencilla que el coronavirus se quedará entre nosotros y lo que hay que hacer es evitar aglomeraciones ,lavar manos ,comer y dormir bien .La vacuna es una herramienta que está lejos de evitar el daño del Covid y no es la solución enseñen a las personas que hay más de 56000 cepas diferentes cada persona tiene que aplicar el auto cuidado y evitar contaminar al otro
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