Por: Tola y Maruja
No nos consta

Tola y Maruja asisten a la elección del sucesor de alias “Tom”

Entrañables soperas,

Soy un incha de sus lenguas luengas y me preocupa lo que me contaron: que en la fiesta de alias Tom y Popeye ustedes brotaron de la torta en bikini y que además estuvieron presentes en la reunión de la Oficina de Envigado donde se eligió al nuevo capo. ¿Qué cuentan? ¿Es cierto que ganó “el que diga Otoniel”?

Atentamente,

Pensionado de balde

***

Querido sin oficio,

Por su letra vemos que menosprecia la hache porque es muda. No, señor, cuando la h se junta con la ce hacen ochas y panochas. Es cierto, estuvimos en esa berrionda fiesta, pero de metiches.

Resulta que Tola y yo estamos en una seta evangélica y esa noche andábamos tocando puertas pa regar la Palabra del Señor y nos abrieron en la finca donde un señor celebraba 50 años de vida y 30 de impunidá.

Almiradas, le preguntamos a Tom cómo hacía pa llevar 30 años delinquiendo en las narices de las autoridades sin que lo pescaran y nos dijo que mantenía un bajo perfil: andaba en un carro viejo y le era fiel a la esposa.

Cuando llegó la ley, Tom nos pidió el favor de ser madrinas en la asamblea general de pillos pa descoger su sucesor, encargo que desempeñamos con una neutralidá que ya se quisiera el fiscal general.

Nosotras conocimos la Oficina de Envigao porque la nieta de Tola, Melani Graciela, trabajó como secretaria de Don Berna, pero cuando la policía desbarató esa oficina la primer vez, Melanita quedó desempleada y sin prestaciones ni nada, y a ella le dio culillo pedile a Don Berna que la liquidara.

Esta es el acta donde se votó el nuevo mandamás de la Oficina y que ya está radicada en la Secretaría de Gobierno: “En la caleta de alias Pichirilo se reunió la asamblea general de bandidos con el siguiente orden del día: 1. Verificación del cuoru. 2. Nombramiento de presidente y secretario (Tola y yo). 3. Eleción del patrón. 4. Proposiciones y varios. 5. Ajuste de cuentas.

Verificación del cuoru: estuvieron presentes alias Pichirilo, alias Quitapenas, alias Calentura y alias Bom-Bom-Bum. Cuando Tola dijo que estábamos sobraos porque el cuoru esigido por los estatutos era de tres, Pichirilo sacó la pistola y eliminó a Calentura.

Casi nos maluquiamos del susto porque no esperábamos ese tipo de eliminatorias, tan distinto a la manera civilizada como descogió, por ejemplo, el Centro Democrático su candidato. Les dijimos que así no, que nosotras estábamos ahí pa hacer cumplir la meritocracia.

Bom-Bom-Bum pidió la palabra y dijo que él debía ser el jefe porque ofrecía un programa muy social: bajar la edá de jubilación de los sicarios, recargo por horas noturnas, uniforme de dotación, apoyar la celebración del Día de la Cucha...

Pichirilo no lo dejó terminar, sacó la Mini Uzi y ¡pum! le descargó el provedor: ¡Chupe por populista, güevetas! ¡Deje de prometer maricadas que presupuestalmente no puede cumplir!

Quedamos petrificadas y amenazamos con inos si no mejoraban el vocabulario, y Tola se le plantó a Pichirilo y le dijo que respetara el orden del día y que si quería eliminar más rivales que por lo menos alzara la mano.

Quitapenas pidió la palabra y dijo que se merecía ser el líder porque llevaba en el crimen casi cuatro décadas sin un sí ni un no con el comandante de la Policía y que pa mantener el bajo perfil era usuario de mototasi y recatiaba el pasaje.

Pichirilo encañonó a Quitapenas y le dijo que le faltaba grandeza, que pensara en el bien supremo de la patria y que no fuera tan gorronea (literal)... Tola y yo nos tiramos al suelo esperando la chumbimbera, pero gracias a mi Dios el otro concilió: Está bien, patrón... pero tan siquiera ayúdeme a conseguir el aval de Cambio Radical.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: El Ñoño Elías pide perdón a sus seguidores y les ruega que voten por sus herederos.

Payola: ¿Fajardo sí tiene los pantalones bien amarraos? Sépalo en el nuevo libro “Tola y Maruja sin agüeros”. Upa, dése un aguinaldo divertido.

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