Por: José Manuel Restrepo

Triple llamado a la prudencia económica

Son ya tres en línea las expresiones de las calificadoras de riesgo sobre el futuro de nuestra economía, sobre las razones que nos llevan a su estado actual, sobre los aciertos y las carencias en la política macroeconómica y sobre el desafío que enfrentará el próximo gobierno en materia económica.

La primera fue Standard & Poor’s (S&P), que bajó la calificación dejándonos al borde de perder el grado de inversión. S&P percibe un bajo nivel de crecimiento del PIB sumado a una gran necesidad de recursos fiscales para poder cumplir las metas de déficit y, en general, la regla fiscal en 2019. Para la calificadora las razones que llevaron a ello incluyen la caída en los precios de las materias primas, la volatilidad en los términos de intercambio y un crecimiento importante en la deuda pública en relación con el producto bruto. Finalmente, esta calificadora percibe un escenario agridulce a futuro que en positivo tiene instituciones sólidas para enfrentar el desafío fiscal, pero con una alta dosis de incertidumbre por el proceso electoral en el que hace un llamado a la prudencia en las propuestas fiscales.

La segunda fue Fitch Ratings, que manteniendo la calificación percibe también dificultades para cumplir la regla fiscal en 2019, aparte de un mejoramiento en el déficit en cuenta corriente y un esfuerzo evidente para anclar de nuevo la inflación a la meta del Banco Central. Señalan como razones para llegar a esto un nivel de gasto muy inflexible que representa una alta proporción del PIB, así como una carga de deuda pública que es demasiado alta para la calificación que tenemos (de hecho es ya el 47 % del PIB, cuando debería ser del 42 %). Lo que esto plantea a futuro es que el nuevo gobierno deberá emprender reformas estructurales como la pensional (tristemente perdimos por lo menos cuatro años para haberla implementado), hacer un seguimiento cuidadoso a las finanzas territoriales y, sobre todo, la necesidad de una nueva reforma tributaria en 2019 que pondrá al país “entre la espada y la pared” en materia fiscal con un estimado de necesidades de por lo menos un punto porcentual del PIB.

Y, finalmente, el tercer anuncio vino de Moody’s, que también bajó la calificación y nos dejó ad portas de perder el grado de inversión. Ellos perciben un bajo crecimiento del PIB sumado a una consolidación fiscal lenta que impediría cumplir la regla fiscal en 2019, así como mejoramientos en la vulnerabilidad externa. Nos lleva a esto un altísimo incremento de la deuda pública que pasa del 35 % del PIB en 2012 a un estimado del 48 % en 2018, que a su vez supone un excesivo nivel de pago de intereses para nuestro presupuesto nacional (pues países con nuestra calificación deberían estar en 8 % del PIB y nosotros estamos en 12 %). A futuro ven retos en recortes de inversión cuando el país necesita crecer más, una reconfortante madurez institucional en materia económica, pero con temores reales de que el populismo fiscal derivado de la campaña electoral impida asumir las decisiones que se deberían tomar.

Los tres mensajes, recibidos en seguidilla, no deberían ser mensajes al vacío, sino que significan alertas tempranas de la enorme dificultad del gobierno que viene y de que el actual no deje pasar el tiempo para cerrar su gestión. Además, es evidente que necesitamos crecer más como lo enfatizan, bueno sería que los candidatos presidenciales nos digan con qué sectores y estrategias vamos a crecer y cuánto calculan ellos que lo haríamos técnicamente, y si el gran temor es el populismo, valdría la pena que los medios y actores de opinión ilustrados le dijésemos al país la inviabilidad de propuestas económicas que rayan en la insensatez, como desechar sectores claves de la economía a corto plazo para crecer, proponer IVA de cero por ciento o recortar impuestos sin tener absoluta claridad de cómo se van a recomponer dichos ingresos.

Pero más importante que eso podría ser que los candidatos nos dijeran también cómo vamos a hacer para mejorar en innovación y en competitividad para que los mejoramientos de crecimiento y fiscales no sean sólo flor de un día.

[email protected] @jrestrp

 

 

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