Por: Luis Carlos Vélez

Un acuerdo frágil

Después de casi un mes de minga indígena en el Cauca, el Gobierno logró un acuerdo para que se despejara la vía Panamericana. Es, sin duda, un logro evidente de esta administración que trabajó desde el primer minuto para resolver una situación tan compleja como frágil.

Hay que empezar subrayando el trabajo paciente y racional de la ministra del Interior. No fueron pocos los desplantes que le hicieron a Nancy Patricia Gutiérrez durante las negociaciones que por el solo hecho de ser mujer tuvo que enfrentar un grado de dificultad adicional en su labor. Sin embargo, la ministra mantuvo la compostura y el discurso de solamente comprometerse a lo que se puede cumplir.

También hay que destacar el temple de las FF. AA., que a pesar de las constantes agresiones y provocaciones no se excedió en el uso de la fuerza. El manejo prudente, pero firme, del ministro Botero contribuyó a la sensación de que había un adulto responsable dispuesto a tomar determinaciones fuertes en caso de ser necesario.

Se trata de una importante victoria en medio de una situación perfectamente dispuesta para el fracaso. El respaldo de las Farc, Eln y otras organizaciones al margen de la ley; el oportunismo político de algunos que aprovechaban para azuzar a los indígenas en contra del establecimiento, la supuesta injerencia de Maduro para distraer a Duque del tema Venezuela, la intransigencia propia de colectivo indígena que ha visto cómo gobierno tras gobierno le incumplen lo negociado y la presión del ala más radical del Centro Democrático para que se usara la fuerza de manera contundente, eran y son elementos difíciles de manejar.

Precisamente es este coctel de incentivos perversos y actores complejos lo que hacen de esta solución algo frágil. Es por eso que se necesita identificar y condenar todo tipo de injerencia negativa que se le quiera inyectar al movimiento indígena y exigir al Estado para que haga el trabajo de ganar corazones y mentes en momentos de calma para desactivar las constantes vías de hecho.

Ojalá este no sea un descanso para que las manifestaciones vuelvan más duras y se combinen con otras marchas en el país. La definición de todas las formas de lucha en este caso es susceptible de ser ordenada y respaldada desde Caracas, Bogotá, Bruselas y hasta Moscú. Es increíble a cuánta gente le conviene que al país le salgan las cosas mal.

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2019-04-08T00:00:29-05:00

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2019-04-08T00:15:01-05:00

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