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Un antiantieditorial

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21 de diciembre de 2020 - 03:00 a. m.
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No sé si los editores de El Espectador querrán iniciar los “antiantieditoriales”, pero el señor Juan Holguín con su papa caliente antipopulista contra el papa menos populista de la historia se lo merece.

Un cursillo de Biblia, mejor de griego, le ayudaría mucho a don Juan a leer con más cuidado el evangelio de su tocayo y a aprender algo de las enseñanzas del que le parecerá el peor populista de la historia, mi maestro Galileo. Decía él, nada menos, que era más fácil que un camello pasara por la pequeña puerta de La Aguja en la muralla de Jerusalén sin quitarle primero la carga, que un rico entrara en un reino que él llamaba “de los cielos”. Pero él decía que era aquí en la tierra, y que ya había comenzado en medio de nosotros, para que cupiera todo el pueblo y todos los pueblos de la tierra, que irían formando una sola comunidad kath’olica (en griego), universal (en latín), sin pueblos escogidos ni clases privilegiadas. ¡Qué tal el populismo! Don Francisco no le llega ni al 10 %, ni al tobillo, ni a la correa de las sandalias al populismo de mi maestro Galileo.

Decir que la Iglesia católica “acapara cada vez más dinero” es como decir que la Nueva EPS se está enriqueciendo cada vez más con los descuentos de los sueldos de los trabajadores. Mire en dónde vive Francisco o los franciscanos, o hasta los jesuitas, y después hablamos. Yo trabajé 35 años como profesor de medio tiempo en una universidad católica que cobra matrículas bastante altas y nunca recibí ni un sueldo mensual ni cesantías anuales ni tengo pensión de allá.

Decir que Francisco quiere eliminar la clase media es tan increíble que es hasta divertido: pensándolo un poco, tendría razón don Juan si eso significa que el papa quiere que todos seamos de clase media, sin pobres ni billonarios. Eso sí…

A don Juan le basta “con mirar que no todos los sectores católicos están de acuerdo con él en su planteamiento”. Esto es increíble para un profesor de lógica, hasta que me acordé de que en Colombia la lógica no tiene ninguna prioridad.

Se hace eco don Juan, tal vez inconscientemente, de todos los autodenominados “católicos” que son a la vez guerreristas, o sea, anti-kath’olicos, sin caer en la cuenta de que con este tipo de literatura lo único que hacen los guerreristas es mostrar el cobre. Pero tal vez ni eso es cierto, porque debajo del baño de plata no tienen sino plomo. Y como desde cierto terrible viernes santo, siguen matando líderes sociales por populistas.

Pero no quiero seguirles dando más látigo a mis hermanos separados, para dejar entreabierta una puerta a la parábola más populista de todas las que contó mi maestro Galileo, la del Hijo Pródigo, sobre un cierto reino de esta tierra a donde siempre podrán volver todos los hermanos (fratelli tutti, en italiano), populistas o no.

Carlos Eduardo Vasco Uribe

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Manuel(66071)22 de diciembre de 2020 - 02:27 p. m.
No hay iglesia verdadera fuera de la cual no hay salvación.La católica la más avispada . Con su airecillo de sant y habladito arrastradito para convencer biatas lame ladrillos. Construyeron el Vaticano estafando ingenuos, ideólogos del fascismo, apóstoles del saqueo de América, construyeron la violencia partidista que hizo añicos paises como México, centroamérica,Polombia.Siempre hablando de los
  • Manuel(66071)22 de diciembre de 2020 - 02:39 p. m.
    Siempre hablando de los pobres, fingen perseguir los gays pero andan a la caza de mec du trottoir, les fascina la carne asada de sus víctimas de la Santa Inquisición previo castigo a látigo de su martir que les provoca placer sádico incapaces de controlar.Confesores de adolescentes ....
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