Por: Enrique Aparicio

Un buen retrato es una biografía pintada

Antes de la fotografía y mucho antes de los selfies que ahora inundan las redes sociales, los hombres y las mujeres de buena posición socioeconómica que querían pasar a la historia tenían que sufrir muchas horas de incómoda quietud frente al caballete de un pintor.  Era el costo de quedar inmortalizados.  El pincel del artista hacía las veces de Photoshop para eliminar arrugas y quitar kilos. Las poses y la decoración se estudiaban para transmitir un mensaje: este soy yo, así es como quiero que me vean. Sin lugar a dudas, la vanidad jugaba un papel importante. Por cierto, el título de este artículo es una frase que tomé prestada de Anatole France, Premio Nobel de Literatura (1921).

Me gusta visitar las exposiciones temporales que organiza el Museo Mauritshuis, en La Haya, porque son pequeñas pero de gran calidad.  En esta ocasión aprovecharon que el Real Museo de Bellas Artes de Amberes (Bélgica) está cerrado por remodelación para traer una serie de retratos hechos entre 1400 y 1700 por famosos artistas flamencos.

Entre ellos el de Philippe de Croy (1460), hombre de negocios bien parecido, rezandero cuando era necesario. No era sino mirar sus manos en pos de orar, pero la verdad su mayor dedicación estaba en el comercio y la oportunidad, es decir, era un buen negociante.  Otro es el de la señora Adriana Pérez y su esposo, Nicolaas Rockox, hombre extremadamente rico, quienes tenían intereses menos materiales: pensaban en dejar su epitafio representado por un tríptico del pincel del famosísimo Rubens (1613-1615) en el que aparecieran los dos para que fueran recordados después de su muerte.

La vanidad no es un sentimiento que pertenece a un grupo selecto de personas, nos abarca a todos sin excepción. El pintor Antonie van Steenwinckel muestra su propio rostro y al lado una calavera (1671-1688), lo que impacta al observador, pues queda claro, finalmente, que los placeres mundanos pierden valor frente a la certeza de la muerte, que toda vanidad se reduce a la nada material. Solo algunos huesos que poco a poco, en forma de esqueleto, se van mimetizando con la tierra. El retrato de Olivier Nieulant por el artista Pieter Pourbus se hizo el año de su matrimonio, 1573. El pintor buscó halagar a quien ordenó el trabajo mostrando su escudo de armas, como familia noble, y una expresión de gran señor.  Al fin y al cabo los pintores también pensaban en la paga por su trabajo.

En Autorretrato con esposa, obra del Maestro de Fráncfort, aparece una mosca en la cofia de la mujer.  Se trata de un artilugio usado por los pintores para demostrar su habilidad. Y la verdad es que sí dan ganas de traer un matamoscas y darle, el problema es que es una pintura de 1496 y el golpe le puede costar mucho dinero.

Otra pareja aparece en un lado de un díptico rezándole a la Virgen que está al otro lado amamantando al pequeño. No se sabe quiénes son, pero queda claro, por su vestimenta, que era gente de posibles y muy religiosa.

Como puede ver en el video, el Real Museo de Bellas Artes de Amberes (Bélgica) le prestó a uno de los museos más emblemáticos de Holanda, el Mauritshuis, una serie de cuadros invaluables de pintores flamencos como Rubens, Van Dyck, Jordaens y otros que fueron reunidos para una exposición única, lo que quiere decir que la exhibición tiene trabajos de artistas que reunidos constituyen un momento de enriquecimiento intelectual del que rara vez se puede ser testigo.

Imaginémonos la vida entre 1400 y 1700 en los Países Bajos, o sea lo que hoy son Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Especialmente en Holanda y Bélgica el arte de sus pintores se disparó. La escuela flamenca produjo titanes de la pintura que no fueron exentos a las circunstancias de la vida en esas épocas.  La guerra contra el imperio español y la religión —léase católica y vaticana— dejaban una huella en el arte.  A esto debemos añadirle que el mundo conocido fue el coto de caza comercial para hombres de mar y descubridores que abrieron rutas comerciales en los diferentes continentes. Como consecuencia, el billete abundó en la sociedad, lo que atrajo a los grandes pintores. 

En el YouTube se pueden ver algunas de estas obras maestras que tuve la oportunidad de captar con la cámara de video.

https://youtu.be/ZqkR43BZ3iE

La exposición, “Vecinos del Sur, Retratos de Flandes 1400-1700” estará abierta hasta el 14 de enero de 2018 en el Mauritshuis, en La Haya.

Que tenga un domingo amable.

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