Un candidato de centro

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Merecemos un gobierno diferente al de extrema derecha, si se quiere reducir la destrucción social que conllevan los asesinatos de líderes sociales, impedir el aniquilamiento de la débil democracia con la toma de los órganos de control, acabar la política del “todo vale”, reducir las desigualdades sociales, no bombardear campamentos en donde haya menores de edad, preservar las fuentes de agua y conservar los páramos, implementar un sistema tributario que no excluya a los rentistas de la tierra, priorizar la educación sobre el fanatismo y la irracionalidad, lograr un mejor equilibrio entre el capital y el trabajo, que la oposición no sea arrasada ni eliminada sino respetada, que las agencias de comunicación del Estado no evoquen al Ministerio de Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich, que la respuesta a las movilizaciones pacíficas no sea atacarlas con el Esmad, que la política exterior tenga otros alcances que las relaciones con personajes como Trump o Bolsonaro, que la política de control del narcotráfico sea más efectiva y menos letal que envenenar a los campesinos y las fuentes de agua.

Si se piensa que hay posibilidades de otro futuro en el cual el triunfo electoral no signifique “el que gana toma todo”, arrasando la oposición e irrespetando a las minorías; si se quiere alcanzar estos objetivos y reducir los efectos nocivos de los gobiernos de extrema derecha, no se puede elegir a un gobierno continuista en las elecciones del 2022.

La iniciativa de Humberto de la Calle de buscar un candidato del centro político que pueda con alta probabilidad ganar las elecciones del 2022 es un camino para lograr un mejor futuro.

En caso de llegar al 2022 con un candidato cualquiera de la extrema derecha y uno de la izquierda como Petro, se puede repetir la historia del 2018: gana la derecha por el miedo que provocan el caudillismo y el socialismo del siglo XXI.

El análisis del Centro Nacional de Consultoría y la Universidad de los Andes muestra que las preferencias de los electores son hoy: centro, 42 %; izquierda, 31 %; derecha, 27 %. Los resultados electorales son muy sensibles a la flexibilidad de sus electores. Si la derecha retiene con mayor eficacia a estos que el centro o la izquierda, las probabilidades de triunfo serían: derecha, 70 %; izquierda, 22 %; centro, 8 %.

Es imperativo iniciar un proceso que permita la unión de un centro ampliado, no se deben excluir nombres de ciudadanos que militen o hayan militado en partidos tradicionales si su ejercicio político fue limpio y no usaron el poder para enriquecerse o a sus amigos. Personas como Juan Fernando Cristo, Humberto de la Calle, Juan Carlos Restrepo, Juan Manuel Ospina, José Antonio Ocampo o Cecilia López. Entre los políticos no vinculados a los partidos tradicionales se pueden mencionar nombres como Jorge Enrique Robledo, Angélica Lozano, Camilo Romero, Antonio Navarro, Ángela María Robledo, Camilo González, Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria, Iván Marulanda y muchos otros, caracterizados por su experiencia, conocimiento e inteligencia, dotados de una clara voluntad de servicio público en bien de la comunidad, y con claras ideas de justicia, equidad y democracia. Ninguno es un autócrata, egocéntrico ni se considera elegido por alguna divinidad. Los nombres anteriores no constituyen una lista taxativa, solo enumerativa, pero muestran que sí hay alternativas para construir un país en el que todos podamos vivir en forma civilizada.

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