Por: Cartas de los lectores

Un censo que discrimina

El 9 de enero de 2018 los colombianos estaremos participando en un nuevo censo. Importantísimo instrumento para cumplir muchos objetivos, entre ellos el de la construcción de la política pública, la medición de su impacto y la planeación del futuro.Sin embargo, me estoy preguntando qué tan fiable y válida será la información que el censo recoja de mi núcleo familiar compuesto por cinco personas, de las cuales tres son mayores de edad y tienen una discapacidad. Una de ellas, joven adulto portador del síndrome de Down y las dos restantes por ser mayores de 60 años y tener severas limitaciones de movilidad.

Qué tan confiable será el resultado de un censo que va a excluir las preguntas que ayudarían a visibilizar las condiciones de vida y necesidades de más de la mitad de los integrantes de mi núcleo familiar. En efecto, este censo excluyó las cuatro preguntas que por ley (Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas ratificada por Colombia, Ley 1618 de 2013, Ley Antidiscriminatoria, sólo por nombrar algunas) deberían estar incluidas, como mínima información sobre las personas con discapacidad.

Si estamos hablando de un censo que va a excluir entre el 15 y 20 % de la población, que es la cifra aproximada y subregistrada de la población directa o indirectamente afectada por esta condición (sin contar la población mayor), ¿qué tanta confiabilidad tendrán sus resultados?

Esto hablando solamente de las implicaciones estadísticas y técnicas que esto conlleva. Pero qué decir del valor ético y responsabilidad política que puede tener un censo excluyente y discriminatorio que viola los derechos de un colectivo universal de la población que comparte esta condición. ¿Un censo discriminatorio y excluyente? ¿A quiénes se le aplicará la Ley Antidiscriminatoria 1752 de 2015? Que pongan la cara los responsables de tan evidente violación de derechos humanos. El papa Francisco en su reciente visita lo dijo claramente… vulnerables somos todos… y a nadie se le descarta por serlo.

No es un favor. Es un derecho y una obligación saber dónde estamos, quiénes y cuántos somos, y qué necesidades tenemos. ¡NO a un CENSO EXCLUYENTE!

Inés Elvira Restrepo.

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