¿Aislamiento inteligente o prolongar la cuarentena?: Iván Duque responde

hace 1 día
Por: Luis Carlos Vélez

#UnaSoluciónParaUberYa

Afortunadamente ya me acostumbré a que me insulten, porque lo que van a leer a continuación va nuevamente en contra de la falsa doctrina de los políticamente correctos del país: Uber no se puede ir de Colombia.

Apoyar que Uber salga del país es como decir que Netflix debe dejar de funcionar en nuestra nación. Qué locura. ¡Bienvenidos a China!

El primer argumento para los que apoyan la salida de Uber es decir que se trata de competencia desleal contra los pobres taxistas de nuestro país. Falso, hace rato que el negocio de los taxis dejó de ser uno de pequeños transportadores para ser de grandes conglomerados que tienen poderosas influencias en los controles y las regulaciones que los cobijan. La realidad es que para muchos políticos y medios de comunicación el gremio de los taxistas es uno prácticamente intocable que es mejor tener de amigo que de enemigo.

El segundo es que Uber y las plataformas digitales se hacen los locos con los impuestos. Ambiguo. Según un estudio de Probogotá sobre el tema, el negocio de los taxis en la capital, que se define como “billonario, informal y sin control”, mueve cerca de $3 billones anuales, de los cuales solo registra el 1,2 %. El documento asegura que la mayor porción del mercado de los taxis en Bogotá es informal, no declara impuestos y no se puede controlar. La viga en el ojo ajeno.

Los taxistas en Colombia son extraordinarios. En su mayoría son personas amables que trabajan por el sustento de sus familias de manera honrada, aguantando jornadas extremadamente largas sin mayor red de seguridad social y/o protección laboral. Jugar al discurso facilista de que se debe sacar a Uber para proteger a los conductores es demagogia. Más bien, lo primero que se debería hacer en pro de los taxistas es castigar con todo el peso de la ley a quienes no cumplen con las normas y exprimen frente a un timón, sin ningún tipo de garantías, a hombres y mujeres que no han encontrado otra posibilidad de sustento.

El Gobierno colombiano y sus autoridades deberían tomar en serio el tema y crear un esquema que permita la coexistencia de los dos servicios sin limitar el desarrollo y la aplicación de las tecnologías. Lo mismo es aplicable a plataformas como Netflix, que permiten la distribución de contenidos en el país y que necesitan ser regulados los más pronto posible para que no terminen de matar a los medios nacionales. Eso es diferente a tomar la medida populista y simple de suspenderlos, como si la solución fuera meter la cabeza en la arena igual que el avestruz.

En Colombia se calcula que hay unos 130.000 taxis, mientras que Uber acumula unos 88.000 socios que prestan el servicio. Si para proteger a 130.000 personas se debe acabar con otros 80.000 colombianos trabajadores, entonces hay algo malo con la solución y las medidas planteadas.

A trabajar señores del Gobierno, que ustedes se autodenominaron el de la economía naranja. Si pasan a la historia como los verdugos de Uber, cuando supuestamente son los que impulsan la tecnología, quedarán como un paradójico chiste.

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2020-01-13T00:00:17-05:00

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2020-01-13T00:30:02-05:00

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