Por: Columnista invitado EE

Urge cooperar nacional e internacionalmente

Por: Jairo Agudelo Taborda*

Las teorías de las Ciencias Sociales parecen constatar que la tendencia natural de los humanos es la de actuar y operar cada uno por su lado y en competición. Somos naturalmente unilateralistas. Asimismo, la historia y las ciencias enseñan que han sido los grandes males y las grandes amenazas las que han generado la unión y la integración de los humanos (sobre todo las guerras y las pestes). Así surgió la cooperación entre actores naturalmente egoístas: por el temor de todos a perder todo.

Esto es válido para los individuos como para las naciones y los Estados. Operando juntos contra males comunes se termina cooperando para bienes comunes. Para ello, se van coordinando paulatinamente las distintas políticas. Ahora bien, a través de la historia la política ha logrado adoptar cinco niveles de Polis: la ciudad (que fue la Polis original como Atenas, Esparta, Roma que equivale al municipio), la departamental, la nacional, la continental (OEA), y la mundial (cosmópolis, ONU).

Entendiendo la polìtica como el arte de proveer el bienestar de la Polis, de la ciudad, de sus ciudadanos; hoy más que nunca hay que declinar la política en esos cinco niveles pues a fuerza de tragedias (guerras, tráficos, contaminación, pandemias…) hemos constatado que ya no hay males exclusivamente locales sino mundiales.

Por tanto, la política como arte de gobernar esos males y proveer bienes públicos, debe ser prevalentemente mundial, pero en armonía con los demás niveles (municipal, departamental, nacional, continental). De hecho, cooperar internacionalmente significa armonizar y coordinar las políticas de los cinco niveles. Esta armonización se ha logrado, por ejemplo, con los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio del 2000 al 2015 y ahora con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante los principios de armonización, adecuación y alineación de los gobiernos de las cinco Polis.

Pandemia significa patología mundial. Es un mal mundial que requiere una política de gobernanza global. La actual pandemia se manifestó inicialmente en un determinado lugar (Wuhan), fue localizada y se tomaron medidas locales que se fueron extendiendo según el avance del contagio: local, nacional (China), continental (Asia), global. Es decir que ahora la instancia mundial competente es el Ministerio de Salud de la ONU:  la OMS. Por ello, la expansión del mal público común implica expandir las políticas pùblicas de contención a los cinco niveles de gobierno y de tomadores de decisiones. China, Italia, Cora del Sur y El Salvador tomaron rápidamente decisiones nacionales escuchando a la OMS. Se dirá que en Italia no dieron resultado dada la cifra de muertes. Pues si no se hubiera hecho lo que se hizo las cifras serían peores.

En Colombia se vivió inicialmente un choque de trenes a tres niveles: municipal, departamental y nacional. Sin embargo, en breve se logró coordinar tales instancias armonizando las políticas para una mayor y mejor protección de los ciudadanos y se adoptó la cuarentena nacional de 19 días. También las empresas privadas están cooperando. Por ejemplo, los empresarios del Valle del Cauca regalan alcohol a los hospitales y realizan colecta para proveer a las clínicas y a sus operadores de todo lo necesario para afrontar la pandemia. Son ejemplos de que se puede y se debe cooperar.

A nivel internacional hay una variedad de ejemplos de cooperación sea como coordinaciòn de políticas en torno a la OMS o como donaciones efectivas de recursos humanos, económicos y técnicos. China y Rusia lo están haciendo con Italia. La Unión Europea (UE) destina 75.000 millones de euros para la emergencia en Europa, de los cuales 25.000 millones para Italia. Además, la UE exime temporalmente a Italia del vínculo del Pacto de estabilidad y de los rigurosos vínculos del Tratado de Maastricht en modo tal que pueda: endeudarse por encima del 60 % de su PIB, acumular un déficit superior al 3 % de su PIB, etc…O sea, Italia está autorizada a gastar todo lo que considere necesario para afrontar su grave emergencia.

Actualmente hay una carrera competitiva hacia la creación de la vacuna anti 19 y/o a identificar un fármaco ya usado que pueda contener la difusión del virus. Estados Unidos ofreció comprar los avances de una experimentación de un instituto científico alemán en Tubinga. Esta es competición salvaje.  Allí hace falta más cooperación mediante la coordinación de los estudios en torno a la guía de la OMS.

En nuestra región, Colombia logró acuerdos para cierre de fronteras comunes con Ecuador, Perú, Brasil y ahora dialoga con Venezuela. Cuba envía médicos y enfermeros a Colombia (Cali) y a otros países latinoamericanos.

Por ahora, lo único eficaz que tenemos está en nuestras manos, cooperando. Los individuos, como ciudadanos de las cinco Polis, debemos hacer nuestra parte completando el triángulo de la cooperación: los Estados, las empresas y las sociedades civiles. Todo ello, ojalá, bajo una gobernanza mundial que en este caso sería la OMS de la ONU. Los ciudadanos nos comprometemos a cumplir las medidas con responsabilidad civil. Que la política (a cinco niveles) escuche a la ciencia (medicina) y nosotros escuchamos a los dos: a la ciencia y a la política.

Mientras tanto, cumplamos responsablemente (cooperando) los 19 dìas de cuarentena colombiana: 19 contra el 19

* Profesor de la Universidad del Norte

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