Por: José Fernando Isaza

Vender

El gobierno distrital anuncia la venta del 20 % de las acciones que posee en el Grupo de Energía de Bogotá (GEB), reduciendo su participación al 56,28 %. La situación del GEB es totalmente diferente a la existente hace 20 años, cuando el Distrito vendió el 49 % de su participación en la generación y distribución de electricidad (Emgesa y Codensa) y el 11 % de la EEB. La EEB estaba en cesación de pagos de la deuda externa; a pesar de que el Estatuto de Bogotá quitó la participación directa de los concejales en la Junta Directiva, la EEB seguía siendo un coto de caza de la clase política, que ejercía su poder directamente o a través de la Contraloría Distrital. La vinculación de accionistas estratégicos y los más de US$3.000 millones obtenidos por el Distrito modificaron las finanzas de este y mejoraron los indicadores de eficiencia en la EEB, hoy GEB, y se pasó de un nivel de pérdidas de energía del 22,25 % al 7,26 %, acorde con los estándares técnicos internacionales. El número de usuarios crece de 1,5 a 2,9 millones. Hoy está en el transporte y distribución de gas, con Promigás y Gas Natural, con participaciones del 84,7 % y 65,4 % respectivamente. Tiene inversiones en Brasil, Perú y Guatemala.

Para ambientar la venta, el gobierno distrital anuncia que, de no lograrse, no podrían relanzarse las inversiones previstas en el Plan de Desarrollo. Este plan contempla inversiones por $96,1 billones y la venta le generaría según el estimativo del Distrito $3,5 billones. De acuerdo con las declaraciones de la Secretaría de Hacienda, los recaudos tributarios van muy bien, el año pasado se cumplió la meta con holgura y este año se sobrecumplirá, al lograrse 109,4 % de lo estimado; el impuesto de los vehículos excedió la meta del 11,6 %; además, por gestión de cobros se han recuperado $104.000 millones.

Los resultados financieros del GEB son extraordinarios, las utilidades en el 2015 y 2016 fueron de $1,01 y $1,288 billones. En el período 2011-2017 la rentabilidad para los accionistas (y el Distrito es el mayoritario) fue del 12 % anual. No enajenar las acciones no paraliza el plan de inversiones, el Distrito puede disponer de los dividendos para complementar los ingresos tributarios, o alternativamente el flujo de dividendos le permite endeudarse, las tasas de interés están entre el 6 y el 8 % anual, inferiores a la rentabilidad de la empresa. Parece más sensato conservar el activo y utilizar las utilidades para cofinanciar las obras. Es lo que hace Medellín con EPM, esta empresa le genera ingresos superiores a los obtenidos por la tributación.

Construir nuevas centrales eléctricas es mucho más costoso que antaño, por las justificadas normas ambientales y el empoderamiento de las comunidades. Hoy el GEB tiene el 51 % del Guavio, de El Quimbo, de las centrales del Salto, ¿para qué vender una parte de este bien cada vez mas costoso y escaso?

Tal vez no hay en el mundo una caída de cerca de 1.600 metros como la existente en la corta distancia entre el Muña y Anapoima, esto ha permitido instalar, con escasos 26 m³/seg, 262 megawatts; para otras centrales, generar esta cifra requiere utilizar más de 300 m³/seg. Es un regalo de la naturaleza. Adicionalmente, en un futuro se podría traer agua de la cuenca oriental, como se hace hoy con Chingaza. Se recuperan los acuíferos de la sabana y se mejora la calidad del agua del río Bogotá por cada metro cúbico/segundo y puede aumentarse la capacidad instalada hasta en 15 MW.

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Fernando Isaza

Mercadeo

Temor

Biblia

Encuestas

Bolombolo