Por: Hernando Gómez Buendía

Venezuela, tragedia y comedia

La tragedia consiste en el dolor innombrable e inútil de la gran mayoría de los venezolanos.

La comedia consiste en la actuación de Maduro, la de la oposición y la de los gobiernos extranjeros.

La “revolución bolivariana” y la amenaza de una invasión gringa han hecho creer a muchos que hemos vuelto a los peores tiempos de la Guerra Fría. Una guerrilla amenazaba o se tomaba el poder y se ponía a construir la economía socialista con el apoyo de la Unión Soviética, mientras que los ricos en el exilio y los Estados Unidos trataban de detenerla o derrocarla a las buenas o a las malas. Ese es el caso de Cuba.

Pero Venezuela no es Cuba porque no hay Unión Soviética, ni Chávez fue guerrillero, ni de veras se ha intentado la “economía socialista”. Lo que hubo fue tanta corrupción de los “cogollos”, que Chávez arrasó en las elecciones y tuvo la buena suerte de encontrarse con la mayor bonanza petrolera de la historia: entre 1999 y 2014, el gobierno recibió 120 millones de dólares diarios. Con esto se redujo la pobreza a menos de la mitad, se engordaron los mandos militares y demás “chaviburgueses” …y se desperdiciaron 300 mil millones de dólares, según un exministro del régimen.

Lo que hubo en Venezuela no fue revolución socialista ni expropiación de los ricos, sino una orgía de dólares manejada a las patadas. Pero el boom se acabó y en un año los ingresos cayeron a la cuarta parte, al mismo tiempo que el aún más inepto segundón llegó al poder y agotó el repertorio de las medidas económicas imbéciles que alguien pueda diseñar o imaginar.

La revolución bolivariana se suicidó solita. Maduro tiene que caerse porque el hambre no da más. Y esto a su vez demuestra la ineptitud colosal de los opositores, que hasta 2014 fueron limpiamente derrotados por Chávez, y desde entonces no han sabido qué hacer. Hasta que llega Guaidó y se autodeclara “presidente interino” para que los extranjeros hagan lo que no pudo hacer la oposición venezolana.

Es la escena increíble que estamos presenciando, un presidente al mando del Estado y otro que anda por las calles y da declaraciones. La población dividida entre los que no comen y los que reciben comida del gobierno. Los mandos militares aferrados a las tetas del Estado y el crimen, los gobiernos extranjeros buscando cómo salir de Maduro.

Hay dos maneras, que en el fondo dan lo mismo. Estados Unidos negocia con los militares para que monten a Maduro en un avión, o el Grupo de Consulta (México, Uruguay y la UE) negocia con las partes…y despachan a Maduro en otro avión. En ambos casos vendrían elecciones supervisadas desde afuera, en ambos casos ganan los venezolanos…y en ambos ganan los “cogollos”, el imperialismo y el “neoliberalismo” porque el chavismo perdió por W.

La trágica comedia de estos días es la ayuda humanitaria de unos cuantos camiones para salvar a 30 millones de personas —y es además una vulgar politización de la “ayuda”—. La tragedia sin más consistiría en que la ineptitud sumada del chavismo, el guaidismo y el imperialismo haga estallar la guerra civil en Venezuela.

* Director de la revista digital Razón Pública.

 

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