Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Y ¿el fútbol y el periodismo?

¡Es el Mundial! La cita máxima, luces duras y atención orbital, pero escasean el buen fútbol, los grandes jugadores y el periodismo.

Salvo a tres o cuatro partidos que quedan en la retina, el buen fútbol, esa utopía con la que sueña el planeta cada cuatro años, no ha llegado a Rusia hasta ahora. A cambio, el orbe palpita a punta de reciclaje de nacionalismos, himnos remanufacturados y comunidades imaginadas, pasajeras, itinerantes y volátiles, con el común denominador de las emociones, hoy por hoy único coagulante social, principal movilizador y factor determinante en la toma de decisiones.

Así, el Mundial cumple con su mandato carnavalesco, de necesaria catarsis y proveedor de experiencias que hacen creer, por única vez, que hablamos el mismo idioma: el de las pasiones. Por eso poco importa el jogo bonito, sino los resultados que nos permitan seguir montados en esta tómbola de emociones exaltadas. De lo contrario, nadie aceptaría el juego de la selección rusa, la islandesa y la de tantos otros equipos y planteamientos que han ido en contra del espectáculo.

Y salvo Neymar, Mbappé, algunos goles excepcionales y destellos del scratch brasileño, poco va quedando para la galería desde el punto de vista de la calidad. Pero un Mundial de fútbol no se trata de eso.

Tampoco llegó el periodismo, salvo muy contadas excepciones. Pasa aquí y en el primer mundo, como la estupidez sin límite del diario inglés The Sun y la revista española Panenka y su recurrente alusión, sin contexto con el Mundial, a nuestro país en términos de narcotráfico… Tan estúpido como indignarse o reclamar, con hipocresía, por ello.

El trabajo reporteril es reemplazado por animadores o hinchas con micrófono que se repiten cada día, con hordas de aficionados a sus espaldas gritando o pareciendo que gritan lo mismo, y fanáticos enardecidos que se autodenominan periodistas y que, en el juego de roles de los paneles, simulan alegrías o rabias que enceguecen a sus audiencias.

Nada de ello resiste análisis, dirán, y quizás tengan razón. De eso no se trata un Mundial.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mario Morales

Diez razones, 100 días

Esos oscuros intereses

Somos mayoría

No los toman en serio

Constructores de ruinas