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29 Mar 2021 - 2:00 a. m.

“A los partidos les ha faltado empoderar a sus mujeres”: Doris Méndez

Se acaba de posesionar como presidenta de la Asociación de Magistradas Electorales de las Américas (AMEA). Dice que fomentará la capacitación política para que los partidos cumplan con listas integradas en un 50 % por mujeres, en especial en las elecciones de 2022.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
“A los partidos les ha faltado empoderar a sus mujeres”: Doris Méndez

Doris Ruth Méndez es la única magistrada mujer entre los nueve togados que componen el Consejo Nacional Electoral (CNE). Cursa el período 2018-2022 en la entidad y hace poco se posesionó como presidenta de la Asociación de Magistradas Electorales de las Américas (AMEA), organización no gubernamental que promueve la igualdad de género y la democracia paritaria libre de violencia política. En diálogo con El Espectador, se refiere al fortalecimiento del observatorio de AMEA para analizar la lucha contra la opresión de las mujeres en lo público y le habla al presidente interino del CNE, César Abreo, para que haga suyas las banderas de la paridad.

¿Cómo ha sido discutir la urgencia de la paridad en la democracia en el CNE, un espacio en el que predomina la mirada masculina?

A lo largo de mi vida mi enfoque ha sido fomentar el liderazgo femenino. Llegué al CNE como única mujer magistrada y de entrada supe que no iba a ser fácil sacar adelante este asunto. Hemos avanzado: avalamos en 2019 las listas integradas exclusivamente por mujeres para las elecciones regionales de ese año. Sin embargo, ha sido complicado discutir estos temas con los compañeros, porque muchas veces no saben interpretar las luchas de las mujeres y ponen resistencia al cambio. Aunque algunos apoyaron la acción afirmativa que menciono, como el doctor Hernán Penagos, otros se han opuesto a la paridad, porque constitucionalmente no lo ven posible. Es un tema cultural que hay que seguir combatiendo.

Avalar listas integradas exclusivamente por mujeres fue una decisión histórica. ¿Cómo funcionó “Súbete al bus”, la estrategia pedagógica que lo hizo posible?

Propongo un liderazgo transformador, que es el que ejercen las mujeres que ingresan a la política. Para cumplir con ese cometido busqué aliados institucionales: Procuraduría, Fiscalía y Contraloría nos acompañaron en el escenario preelectoral y electoral de 2019. Lo que hicimos propiamente fue salir a recorrer el país con el bus, que fue una ruta pedagógica para identificar cómo se expresaba la violencia política en razón del género en las regiones y, con base en eso, sacamos unas preguntas que socializamos con candidatas.

En vez de darles una charla magistral, expusimos los ejemplos que demuestran que esa violencia sí existe, promovimos que hay que reconocerla y denunciarla. Incentivamos a las mujeres a que hicieran ellas mismas sus listas, que no permitieran que las pusieran de relleno y que exigieran a sus partidos que las capacitaran. Muchas no sabían abrir una cuenta para la campaña, formar un equipo o hacer un informe sobre ingresos y gastos. Logramos esta movida en favor de la igualdad en compañía de organismos internacionales. Fue una acción afirmativa histórica que nos dio la fuerza para llegar, después, con el articulado de paridad en el nuevo Código Electoral.

El Congreso aprobó la paridad en esa reforma electoral, pero no es suficiente para garantizar participación efectiva; todavía falta, por ejemplo, aplicar listas cremalleras.

Luchar por ello se debía hacer en una reforma política, pero el Congreso es el que debía dar el paso y hundió ese proyecto. Sin embargo, tenemos que ir por más. Las mujeres somos mayoría, según el censo electoral y poblacional.

Otra barrera para que las mujeres accedan a cargos de elección popular es la violencia política y Colombia no tiene legislación al respecto. ¿Por qué es importante este tipo de leyes?

Es la principal barrera. Todos los países tenemos violencia política y lo que hemos visto es que se exacerba cuando se logra la paridad. En Colombia, en los talleres que hemos realizado, alcaldesas y lideresas nos mostraron ejemplos de los ataques en razón de su género, los prejuicios que cargan las mujeres. Les decían “locas” y que no sabían manejar la pandemia, recibieron lenguaje de odio en redes sociales, fueron agredidas y las tildaban de incapaces solo por ser mujeres. No tenemos leyes al respecto, solo la definición de violencia política de la Convención Belén Do Pará, y la competencia del CNE para sancionar estos casos. No obstante, el país necesita darle dientes a estos conceptos, hacer una legislación robusta, porque es un paso más para que las mujeres puedan participar libremente de estos procesos, que ejerzan su liderazgo sin miedo. Tenemos que apostar a que lleguen más mujeres al Congreso que impulsen leyes de este tipo.

¿Qué les dice a los partidos políticos, responsables de promover liderazgos femeninos en sus filas, que poco han cumplido?

A los partidos políticos se les da un 5 % de recursos por elegir mujeres. Que inviertan responsablemente para capacitar a sus liderazgos femeninos. Les ha faltado empoderar a sus mujeres, identificarlas, prepararlas y que asuman su protagonismo en la democracia. Las deben tomar en serio. En la inversión en este tema se ve el compromiso.

¿Qué hará en su presidencia en AMEA para que haya una cultura jurídica y vinculante en pro de la participación de mujeres en las Américas?

Tenemos un observatorio sobre democracia paritaria, acoso sexual y violencia política. Queremos fortalecerlo porque es una herramienta que recoge datos de quince países. También, darles visibilidad a las magistradas y exmagistradas que integran la organización, porque son las de más conocimiento electoral y democrático de la región. Queremos que sean más consultadas. Y vamos a conformar escuelas de capacitación por toda la región, sobre todo en países donde no hay paridad, para presentar las buenas prácticas. Lo haremos con consultoras de organismos internacionales, y queremos consolidar misiones de observación electoral en los comicios de las Américas.

¿Qué trabajo preelectoral realizará de cara a unos comicios de 2022 con perspectiva de género?

Haré la misma tarea del proceso electoral de 2019. Saldré con mi bus, con el apoyo de las instituciones, a capacitar a los partidos y las mujeres. Estoy buscando el respaldo de la procuradora Margarita Cabello y del registrador Alexánder Vega para definir un calendario de trabajo. La idea con la Registraduría es capacitar a las instituciones y los funcionarios que son el corazón del proceso, para que sepan cómo poner en práctica la paridad. Y estoy trabajando en un proyecto con AMEA para salir a capacitar a los partidos, que se suban al bus y que tengamos claridad en cómo tener procesos exitosos de las mujeres, inscripciones válidas y que las mujeres tengan avales fuertes.

¿Qué espera de César Abreo como presidente del CNE en este asunto?

Primero, que el CNE se ponga de acuerdo y elija a un presidente. Pero, en el tiempo en que César Abreo esté de interino, espero que sea digno representante liberal con los postulados liberales, que sea respetuoso de los procesos y tenga apertura. Espero que tome la bandera en la paridad y en la lucha contra la violencia de la mujer. Penagos impulsó el trabajo por la paridad. Espero que Abreo lo supere y sea mejor. Este CNE es de avanzada, serio; lleva dos años de procesos excelentes. Estaré defendiendo los temas de paridad como una leona.

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