5 Nov 2015 - 3:57 a. m.

Alejandro Linares, un magistrado para la paz

Superó a las constitucionalistas Catalina Botero y Magdalena Correa, quienes tan sólo recibieron el apoyo de 18 y tres congresistas respectivamente.

Redacción Política

Con 64 votos, el abogado Alejandro Linares se convirtió en nuevo magistrado de la Corte Constitucional y ocupará el cargo que dejó Mauricio González.

Ser una ficha más del andamiaje de la paz es la principal labor que ejercerá el magistrado Linares, quien además ha dicho que su perfil es “diferente, independiente y fresco”, por su recorrido en el sector público y privado. Linares es un abogado y especialista en finanzas de la Universidad de los Andes, magíster en derecho de la Universidad de Harvard y candidato a doctor en derecho de la Universidad Externado de Colombia.

Asimismo fue viceministro de Agricultura, consejero para la Política Social, director del Plan Nacional de Rehabilitación y del Fondo de Solidaridad Social, trabajó en el Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación y, hasta hace poco, fue vicepresidente jurídico de Ecopetrol.

Tras ser elegido en su cuarta aspiración a la Corte Constitucional, Linares tendrá que ser parte de la discusión más importante de los últimos tiempos que blindará el proceso de paz: el acto legislativo para la paz y las normas que se promulguen tras la firma de los acuerdos.

Para Linares, “los magistrados de la Corte Constitucional no pueden ocuparse de temas que provengan de una especie de agenda personal o de temas de su interés”. Agregó que otros de los debates de gran relevancia nacional en los que tendrá que participar son el acto legislativo de sostenibilidad fiscal, todo lo pertinente a las tutelas que buscan proteger los derechos de las parejas del mismo sexo y las leyes que buscan reformar el sistema de salud y pensiones del país.

Su elección en el Congreso estuvo acompañada de reparos de algunos congresistas por el supuesto lobby que estaba realizando y porque mujeres que habían sido modelos Chica Águila estaban repartiendo su hoja de vida. “Un tinto no se le niega a nadie. Yo creo que el ‘lobby’ tiene que ser reglamentado, pero no se puede bajo ninguna circunstancia negar la posibilidad de que un magistrado de la Corte Constitucional se tome un tinto con un ministro. No nos rasgamos las vestiduras con el tema del ‘lobby’”, fue su respuesta a los reclamos.

Sin embargo, posteriormente explicó que esa afirmación era para manifestar que los magistrados no pueden “vivir en una torre de marfil, sino que tienen que escuchar a los otros poderes públicos (...) En esa medida dije que un tinto no se le negaba a nadie, pero también estuve de acuerdo con mis compañeros de terna en que el cabildeo en las altas cortes tiene que ser reglamentado”.

La silla que dejó el magistrado Mauricio González quedó en manos de una persona cercana al presidente Juan Manuel Santos, quien no dudó en escoger a Linares para la terna, ya que es un fiel escudero de la paz y una ficha clave en los próximos pasos a dar en la firma de los acuerdos.

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