13 Oct 2021 - 4:00 p. m.

Análisis: La trampa del cerco diplomático

Las relaciones entre los gobiernos de Iván Duque y Nicolás Maduro tienden a deteriorarse todavía más. Todo ello, justo a meses de las elecciones y en medio de la reapertura de la frontera, que coincide con uno de los momentos más críticos para la migración regional y cuando la xenofobia cunde.

Mauricio Jaramillo Jassir* /Especial para El Espectador

No hay forma de disimular que la estrategia del cerco diplomático fracasó y que sus acciones han aislado a Colombia. Durante estos tres años, el gobierno dejó en manos del Centro Democrático decisiones clave de la política exterior que terminaron en un preocupante abandono de una tradición sostenida por gobiernos colombianos de diversos orígenes y reivindicaciones ideológicas, en especial con Venezuela y otros vecinos.

Entre el conjunto de medidas inspiradas en el cerco diplomático se encuentran la apuesta por Juan Guaidó para que empujara la transición venezolana, el expresar pública y sistemáticamente que la única salida es un golpe de Estado y el apoyo irrestricto a las sanciones por parte de Estados Unidos. Esto incluye el gesto inédito de pedirle al Departamento de Estado que incluya a Venezuela como promotor del terrorismo. Como si eso fuera poco, ahora el presidente Iván Duque opta por afirmar que Nicolás Maduro buscará incidir en las elecciones en Colombia para el proceso de 2022.

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