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En la mañana del viernes, bajo un cielo completamente gris y escoltados por un grupo de más de 20 militares y policías, llegaron los cancilleres de Colombia, Jaime Bermúdez, y de Ecuador, Fander Falconí, a Ipiales con la misión de allanar el camino que permita restablecer las relaciones entre ambos países, rotas por el bombardeo a un campamento de las Farc en Ecuador en marzo de 2008.
En la puerta del hotel los dos diplomáticos comenzaron a dejar atrás las acusaciones del pasado con un apretón de manos. “Las expectativas son buenas, siempre son buenas”, le dijo Bermúdez a la prensa momentos antes de dar inicio a la reunión bilateral.
Pero algo muy diferente pensaban, a tres minutos de allí por carretera, los comerciantes colombianos y ecuatorianos que salieron a tomarse el Puente Internacional de Rumichaca, que comunica a ambos países, por las medidas de Quito que impiden el libre tránsito. Los manifestantes, que quemaron un vehículo e interrumpieron el tránsito, fueron dispersados con gases lacrimógenos por la policía antimotines.
Mientras tanto, las delegaciones de ambos gobiernos conversaron, por más de dos horas, sobre asuntos de cooperación en seguridad, desarrollo fronterizo y temas sensibles, y acordaron establecer comisiones conjuntas.
“El verbo más utilizado durante la reunión fue construir”, comentó Falconí en rueda de prensa, y anunció que, como primer paso para recuperar la confianza, tanto Bogotá como Quitó oficializarán este mes el nombramiento de un encargado de negocios en sus respectivas embajadas.
Además, el canciller ecuatoriano reveló que se está trabajando en un cronograma para normalizar las exportaciones colombianas, proceso que se completaría en 180 días.
Por su parte, tanto la OEA como el Centro Carter felicitaron a ambos países por el proceso para reanudar sus relaciones diplomáticas, y renovaron su deseo de acompañar este proceso.
A la salida, los cancilleres sellaron sus intenciones con un abrazo.