Desde que se conoció el escándalo del contrato entre la Unidad Temporal Centros Poblados y el Ministerio de las TIC, se supo que el agua le llegaría al cuello a Karen Abudinen, jefe de esa cartera. Esto por la gravedad del asunto: las irregularidades en esa contratación, muchas de ellas develadas por W Radio desde el inicio del proceso, embolataron $70.000 millones de pesos y puso en jaque la conectividad de internet para cientos de niños, niñas y adolescentes de las zonas rurales del país, poblaciones rezagadas por falta de infraestructura tecnológica y con serios problemas de pobreza.
Pero no solo por eso. Si bien esa cifra es grande, representa apenas el 7 % del contrato total para la conectividad rural. Entonces, ¿qué jugó en contra de la mintic para que ahora esté a punto de rodar su cabeza? Muchos factores y acá los desglosamos. Empecemos:
Pese al porcentaje, el caso de Centros Poblados es, hasta ahora, el hecho más visible de detrimento patrimonial y corrupción en el gobierno del presidente Iván Duque y que se da a conocer en pleno arranque de la carrera electoral de 2022. Este último es supremamente importante pues es justo por las elecciones al Congreso que tendrán lugar el próximo año que los partidos políticos dejaron sola a Karen Abudinen. Tres fuentes (dos de Cambio Radical -el partido de la ministra- y una liberal)le confirmaron a este diario lo que saben todos los colombianos: los legisladores están buscando la reelección para contar con su curul por otros cuatro años. Por eso es que muchos no querían verse relacionados con la idea de apoyar a una alta funcionaria que, a ojos de varios detractores, debe responsabilizarse por todo lo que salió mal con ese contrato.
Así lo aseveró un representante de Cambio Radical que pidió no ser nombrado. “La preocupación de los congresistas es que tienen un bulto de papas en la espalda: si voto a favor de la ministra van a decir que soy corrupto, entonces no voy a querer votar en secreto para que nadie sepa. ¿Qué motivó a que la renuncia se presentara? La falta de votos. En ese sentido, el Congreso no quiere someterse a esa votación de moción de censura. Si votas en contra de la ministra quedas mal contigo mismo, pero si votas en su favor quedas mal con la ciudadanía”, explicó el congresista, que es cercano a Abudinen.
Sin embargo, no se tuvo en cuenta solo ese tema, sino también la capacidad del Gobierno de rodear a Abudinen. Como contó el legislador, esta administración también debía encargarse de recoger los apoyos suficientes para sacar adelante la reforma tributaria que avanza con éxito en el Capitolio. Esa era su prioridad. “La conocida salida de la ministra -aunque todavía no es oficial- es el resultado de un proceso en el que unos intereses son más grandes que la ministra misma, es decir, la sobrepasan. Presidencia debe escoger entre reunir los votos a favor de la reforma porque al fin y al cabo los ministros son fusiles. En ese sentido, la votación a favor y en contra de Abudinen se están negociando de cara a otras necesidades”, indicó el político.
Eso sí, el parlamentario no escatimó en echarle el baldado de agua sucia a Daniel Palacios, ministro del Interior. Para él, Palacios no hizo lo suficiente para rodear a la mintic. “Si nos centramos en un pensamiento negativo, podemos decir que Palacios no logró aglutinar fuerzas suficientemente sólidas en torno a Abudinen. Es quizá una falla individual de alguien que no hizo todo lo que estaba en sus manos. Pero, yo lo veo como algo positivo para la democracia pues refleja que el Gobierno no tuvo la capacidad de influir en el Congreso, sobre todo en un ambiente en el que se ha dicho que Duque tiene todas las entidades de control, a los congresistas y que no hay separación de poderes”, expresó el legislador.
En esa línea se pronunció un copartidario suyo que pidió de igual forma mantener su identidad en reserva. Para este segundo representante de Cambio Radical que habló con El Espectador, la gravedad del asunto es tanta y son tantos los factores atravesados que no había micropolítica que salvara a Karen Abudinen. “Los congresistas estaban asustados y la movida del Partido Liberal de anunciar que votarían favorablemente la moción de censura dejó en jaque a todo el mundo. Ningún ministro hubiera tenido capacidad de frenar esto”, señaló.
No obstante, resaltó que el Gobierno se equivocó y pecó por no sacar a la ministra a tiempo, cosa que endilgó a la falta de “experiencia” de la administración Duque. “El Gobierno le regaló un triunfo tonto a la oposición y era absolutamente innecesario. Ante la gravedad de los hechos, cualquier presidente le hubiera pedido la renuncia inmediata a la ministra. Si uno no saca al ministro a tiempo cuando pasan estas cosas, se quema el gobierno y se queman sus aliados. Este es el resultado de la inexperiencia y falta de pericia política del presidente Duque. El Gobierno decidió librar una batalla que nunca iba a ganar”, manifestó.
Para él, hay un daño colateral que recae en Cambio Radical, a pesar de que, dijo, la ministra no era cuota del partido en su totalidad, sino solo de la casa Char. “Quedamos en una situación paradójica. Los Char tienen representación en Cambio Radical, pero también en otros partidos, pero los problemas en relación con la ministra nos los adjudican solo a nosotros”, aseveró.
Por su lado, Juan Fernando Reyes Kuri, del Partido Liberal y uno de los férreos defensores de la necesidad de sacar a Abudinen del cargo, expuso que todo comulgó para que fuera un hecho la decisión de los partidos de dejar sola a la mintic de Duque. Aunque la determinación de los liberales de votar a favor de la moción (es decir, en contra de la ministra) no fue unánime, sí fue mayoritaria. Esto porque “la pérdida de $70.000 millones, en un contrato de un billón de pesos, es un problema gravísimo para el país pues un contratista estafó al Estado. Lo segundo que entra en juego es que este gobierno va de salida y en esta etapa la gente lo va abandonando, y lo tercero es que esta administración no lo ha hecho bien. Se juntó todo y nuestra decisión es la suma de esas cosas”, afirmó.
Abudinen también divide a los conservadores
Además de los liberales, la U también le volteó la espalda a la ministra, y los conservadores están divididos sobre qué decisión tomar. Si bien la bancada en Cámara está a la espera de una reunión para adoptar una postura conjunta –encuentro que podría darse hasta el martes de la otra semana– hay quienes creen que debe haber un respaldo irrestricto, mientras que otros advierten que el apoyo a Karen Abudinen, a solo meses de las elecciones legislativas, podría terminar costándoles en las urnas, por más partido de gobierno que sean.
“Aún no nos hemos reunido como bancada para tomar una decisión, pero en los ejercicios individuales le puedo decir que la mayoría creemos en la honestidad de la ministra y en su trabajo. No hay ningún miembro de la bancada que tenga alguna duda sobre las actuaciones de la ministra”, explicó el representante Buenaventura León, del departamento de Cundinamarca.
“Nos vamos a reunir el martes, aún no hay nada definido”, dijo a su turno el representante Nicolás Albeiro Echeverry (Antioquia), mientras que el representante Jaime Felipe Lozada (Huila) insistió en que aún no hay una determinación consolidada, pero no pasó por alto los rumores alrededor de la eventual renuncia de Abudinen: “Aún no tenemos una posición como bancada, pero tengo entendido que la ministra va a renunciar. Entonces…”.
Una fuente al interior de la colectividad azul, que pidió no ser nombrada, declaró que sí hay un sector que no ve con buenos ojos a la ministra TIC y no deja de llamar la atención por el costo electoral de mantenerla en su cargo. “Hubo una reunión en Casa de Nariño para hablar del tema. Allí se hicieron cuentas y se concluyó que hay riesgos de que la funcionaria se caiga, pues Cambio Radical y la U están divididos. Para nosotros lo mejor es que no lleguemos a un escenario de votación de la moción de censura, porque o nos tocaría irnos de frente contra la ministra, o apoyarla públicamente y que los electores nos cobren en las elecciones. Mejor que renuncie”, dijo.
Todo esto, entonces, no solo se lee en clave electoral, sino también en el contexto de que el gobierno Duque cuenta con una alta imagen desfavorable y no ha podido concretar unas conexiones sólidas en el Congreso, que lo respalden por completo y no únicamente en algunos proyectos. Para poca sorpresa, la relación entre el ejecutivo y el legislativo se ha movido a partir de la convivencia política y los intereses burocráticos de las bancadas que apoyan a Duque, pero no más allá de eso. La falta de experiencia que le endilgan al Gobierno, sumado a la desfavorabilidad y a los cuestionamientos de la capacidad de su gabinete y el costo político que tendrá en las elecciones son factores, que entran en juego para que los congresistas la piensen dos veces antes de meterse en “camisa de once varas” dando su apoyo irrestricto en esta ocasión a Abudinen.