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Carlos Camargo se posesionó como defensor del Pueblo

Trabajar desde las regiones, Acuerdo de Paz, líderes sociales, mujeres, medio ambiente, sistema de salud y cumplimiento de los derechos en medio de la pandemia serán sus apuestas.

Redacción Política

01 de septiembre de 2020 - 11:35 a. m.
Carlos Camargo llega a reemplazar a Carlos Alfonso Negret en la cabeza de la Defensoría del Pueblo. / Presidencia
Foto: Presidencia
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Este martes, Carlos Camargo se posesionó como defensor del Pueblo, luego de que el período de Carlos Alfonso Negret llegara a su fin en esa cartera. En una ceremonia en la Casa de Nariño, el nuevo funcionario planteó los retos en el cargo que asumió de las manos del presidente Iván Duque.

“Asumo hoy la responsabilidad de liderar una institución de gran impacto en la dignidad, los derechos y el bienestar de los colombianos. Lo hacemos en un momento en el que la incertidumbre invade la vida de la mayoría de la población. La pandemia ha dejado una secuela de pobreza, desempleo, desprotección, vulnerabilidad e incertidumbre”, inició Camargo su intervención al posesionarse.

Lea: Sin mayores sorpresas, Carlos Camargo es el nuevo defensor del Pueblo.

El nuevo defensor prometió que no dejará de velar por los derechos vulnerados de las poblaciones en riesgo mucho antes de la declaratoria de pandemia por coronavirus (líderes sociales, violencia de género, riesgos ambientales, indígenas), a la vez que atenderá todas las situaciones derivadas por la misma. Dándole un enfoque a la Defensoría con relación al sistema de salud.

“Lo vivido (por la pandemia) nos debe estimular de una buena vez a solucionar esos problemas que aplazamos durante tanto tiempo. Necesitamos trabajar con seriedad en el mejoramiento de la oferta de servicios, en la constitución de redes de atención, en el desatraso en infraestructura y en la formación de talento humano en muchas especialidades que muestran déficit”, dijo sin mencionar, por ejemplo, la garantía de los derechos de quienes han estado en primera línea en la atención del COVID-19 y han denunciado el incumplimiento acumulado de pagos de salario.

Sobre la realidad que vive Colombia por cuenta de las masacres, en la que agosto cerró con más de 10, hizo un minuto de silencio por las víctimas mortales y llamó por el avance de las investigaciones y judicializaciones de los responsables de estos lamentables hechos.

“Vamos a hacer una gestión desde los territorios. Es allá donde se ven con claridad los problemas y se vislumbran de la mano de las poblaciones las posibles soluciones. En Bogotá, desde un escritorio, los problemas pierden claridad y eso no podemos propiciarlo ni permitirlo. Vamos a tener una entidad con las botas puestas”, describió lo que sería su administración.

Prometió, así mismo, mejorar el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) e implementar herramientas tecnológicas, procedimentales y humanas para “administrar el riesgo (de los líderes sociales) de forma efectiva”; escuchar las inquietudes de las mujeres y hacer cumplir sus derechos; garantizar que la niñez cuente con entornos sanos donde cuenten con salud y educación; acompañar a las comunidades étnicas en sus luchas y reclamos; y trabajar por los servicios públicos dignos.

También: ¿Qué tiene a Duque al fin en las mieles del Congreso?

Esbozó cómo será su trabajo con la comunidad internacional, que ha sido garante en muchos procesos de derechos humanos en Colombia: “En mí van a tener un interlocutor con la decisión de acertar. Esa es mi única agenda. Ustedes hacen parte de mi equipo y yo hago parte del de ustedes”.

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También sus palabras fueron dirigidas hacia el Acuerdo de Paz y el compromiso que tendrá para que este se implemente en los territorios. Sobre este punto, el presidente Duque le recomendó tareas que deberá de ejercer desde su independencia, especialmente en el acompañamiento a las víctimas que claman por la verdad: “una Defensoría que esté levantando su voz para que los máximos responsables de los crímenes no revictimicen a quienes piden esclarecimiento (…) una verdad que no pueda ser manipulada, matizada u orientada para tratar de justificar crímenes por razones de idolología”.

El primer mandatario también puso en sus hombros la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico, aportando desde la entidad la defensa de los derechos de las comunidades más afectadas por las estructuras armadas ilegales.

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