Seguidores de Álvaro Uribe protestaron esta semana en Bogotá por su detención.
Foto: Carlos Ortega - EFE
Cierto: la medida de aseguramiento contra el expresidente Álvaro Uribe no significa el fin del mundo, pero tampoco implica el nacimiento de uno nuevo; sin embargo, sí sacude tremendamente al sistema político colombiano. Si sus analistas tuviéramos una escala como la de los sismólogos, el evento podría caer entre un cuatro —un sacudón que se siente— y un estremecedor siete. Pero nada más allá, creo. La vida sigue. De la manera en que distintos sectores ciudadanos y políticos jueguen sus cartas dependerá cuáles cambios tangibles habremos de...
Por Francisco Gutiérrez Sanín*
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