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Los médicos especialistas en cirugía plástica, estética y reconstructiva deberán acreditar cada tres años sus competencias por medio de un examen que reglamentará el Ministerio de Educación, si quieren seguir prestando sus servicios. Asimismo, deberán mantener vigente su información en un registro único de la profesión médica, que se creará con el fin de brindar seguridad y un servicio de calidad a los pacientes.
Dicho registro se podrá consultar por internet e incluirá toda la información actualizada sobre las personas acreditadas para ejercer la medicina y sus especialidades. En el mismo, además de los datos personales, tendrán que estar consignadas las investigaciones o sanciones disciplinarias, administrativas, civiles o penales vigentes —si las hay— de todos los médicos.
Son algunas de las disposiciones del proyecto de ley que busca reglamentar el ejercicio de la cirugía plástica, estética y reconstructiva en el país, radicado en el Congreso de la República por el senador Jorge Iván Ospina, de la Alianza Verde. Un tercer intento después de que en la legislatura pasada el entonces senador Juan Lozano intentará, sin éxito, sacar adelante en dos oportunidades la que se denominó la ‘ley Jéssica Cediel’.
Esa ley precisamente tenía como objetivo ejercer control sobre todos los centros de cirugía plástica y de estética en Colombia en el momento de practicar cualquier tipo de intervención quirúrgica. El nombre de ‘Jéssica Cediel’ se le puso a la iniciativa a raíz de las complicaciones que sufrió la modelo y presentadora por un procedimiento mal hecho y que la tuvo al borde de la muerte.
Y es que, según la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, al año se practican cerca de 100 mil procedimiento en el país. En hombres y mujeres jóvenes predomina la rinoplastia (cirugía de nariz), la mamoplastia, liposucción y la cirugía de relleno, y en personas de avanzada edad prevalecen las de rejuvenecimiento, sobre todo de párpados y arrugas en general.
Pero, al mismo tiempo, aunque no hay datos concretos, son también miles las complicaciones por cirugías hechas por personas no capacitadas, en clínicas ‘de garaje’ o con materiales no autorizados. “Lamentablemente, muchas han sido las personas que han fallecido o han tenido graves secuelas en su salud. Como ejemplo está la agente de inteligencia de la Policía Deisy Garzón, de 35 años, quien falleció el 5 de agosto. Casos como este se dan a conocer con una periodicidad alarmante, registrándose un deceso casi mensualmente. Este panorama recalca la necesidad de regular esta profesión para evitar futuras tragedias”, explicó Ospina.
De hecho, la iniciativa crea la prohibición a los centros médicos y a las clínicas de permitir el uso, bajo cualquier modalidad, de sus salas de cirugía, por personal no idóneo que no cumpla con los requisitos establecidos para el ejercicio de la cirugía plástica, estética y reconstructiva. Igualmente, exige control por parte del Invima de los elementos e insumos que se utilizarán en los procedimientos y busca fortalecer el requisito de consentimiento informado, exigiendo un documento que quede como constancia.
Por último, se establece como falta grave que una persona que no cumpla con los requisitos practique este tipo de cirugías y se crea la responsabilidad solidaria para los centros médicos que prestaron sus instalaciones al cirujano no idóneo. También se establece la responsabilidad de los medios de comunicación que publiquen publicidad engañosa sobre este tipo de cirugías.
De otra parte, el proyecto señala que el médico y cirujano especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva, que haya adquirido sus títulos en pregrado y posgrado en facultad o universidad extranjera que no sea reconocida por el Estado colombiano, o con las que éste no haya celebrado tratados o convenios sobre reciprocidad de títulos, deberá presentar y aprobar un examen cuya reglamentación también quedará a cargo del Ministerio de Educación, el cual determinará la idoneidad del aspirante para practicar este campo de la medicina en el país.
Para la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, si bien este tipo de proyectos son positivos y tienen buenas intenciones, siempre deberían ser consultados con ella para darle un mayor sustento científico. En diálogo con El Espectador, Lina Triana, presidenta de la agremiación, aclaró que lo de la recertificación es algo que se viene trabajando desde hace algún tiempo con el Gobierno y organismos como el Consejo Colombiano de Acreditación y Recertificación Médica, de Especialistas y Profesiones Afines (Camec).
Se trata, según explicó, de hacer que el profesional se mantenga con el conocimiento científico adecuado y entre las ideas que se han contemplado está, precisamente, realizar exámenes cada cinco años o fijar un número de seminarios o congresos de actualización a los que se debe asistir para ratificar sus competencias. “Es claro que lo que buscamos es que este tipo de cirugías sean hechas por médicos idóneos y especialistas, y respaldamos todas esas medidas que busquen garantizar seguridad”, enfatizó Triana.
Un nuevo intento en regular una de las profesiones médicas que más demanda tienen hoy en el país, pero que ha visto como en los últimos años hay médicos generales y personas comunes que realizan cursos básicos de estética y después ofrecen servicios para los cuales no están autorizados. Los ejemplos pululan y se conocen casos de pacientes con inyecciones de parafina, vaselina y hasta de silicona industrial en el rostro, los senos o los glúteos.
Falta ver si el Congreso es capaz de meterle mano al asunto porque, como lo dice el senador Jorge Iván Ospina, en Colombia, mensualmente una persona muere por complicaciones asociadas a una cirugía plástica y, aunado a estas muertes, hay un gran subregistro de inconvenientes y resultados no deseados derivados de estas intervenciones, que los pacientes por vergüenza callan y los médicos ocultan premeditadamente.