Santos recalcó que cuatro ciudades suizas (Saint Moritz, Zúrich, Basilea y Berna) figuran entre las veinte principales consumidoras de cocaína del mundo.
La campaña internacional "Responsabilidad Compartida" lanzada hace unos meses por Colombia en Europa busca generar conciencia respecto a que el problema de las drogas no sólo perjudica gravemente la salud, sino también el medioambiente.
Dijo a los jóvenes que la naturaleza es una de las primeras víctimas de la producción y consumo de cocaína y recalcó que la destrucción de los bosques tropicales por los cultivos de coca es un problema que debe preocupar a todos.
Cada año, esas plantaciones ilegales suponen la destrucción de 200.000 hectáreas de bosques en Colombia, principalmente en zonas aisladas y, pese a la prohibición de desbrozo, ha causado la pérdida de unas 8.000 hectáreas de parques nacionales sólo el año pasado.
Según los datos de esta campaña, la producción de un gramo de cocaína significa la destrucción de cuatro metros cuadrados de bosques y se requiere de 600 kilos de químicos sólidos y de 920 litros de químicos líquidos para convertir la producción de una hectárea de coca en estupefacientes.