Según Ortega, en Colombia se está “enraizando el narcotráfico que cruza por todas las esferas de las instituciones” de esa nación suramericana.
“Los narcotraficantes ponen presidentes en Colombia y esto esta dicho, denunciado e investigado por las mismas autoridades colombianas, y esto no lo estoy investigando yo”.
El gobernante sandinista manifestó que la droga que se produce en Colombia y se exporta a los Estados Unidos “contamina a los mesoamericanos, desde México hasta Panamá, que hace frontera con Colombia, y a Venezuela, que también hace frontera con Colombia”.
Ortega dijo, sin precisar cuándo, que se había comunicado con los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Venezuela, Hugo Chávez, “porque hay preocupación por esta actitud del gobierno de Colombia de lanzarse a bombardear el territorio ecuatoriano tres kilómetros adentro”.
“Fue una operación preparada para asesinar al que era el hombre que venía desarrollando el trabajo en favor de la negociación y la paz”, añadió el mandatario.
Según Ortega cuando se venían abriendo posibilidades de negociaciones, se produce la operación para “asesinar a Raúl Reyes (portavoz internacional de las Farc), después que la guerrilla liberó a siete personas”.
Las declaraciones de Ortega se producen el mismo día que el gobierno de Venezuela expulsara al embajador de Colombia en Caracas, Fernando Marín, y a todo el personal diplomático de Bogotá.
Ortega repitió que por todos estos hechos “se corre el riesgo de que se internacionalice el conflicto que ha estado allí enraizado en Colombia pero que también repercute en Brasil, Bolivia, Ecuador y en Venezuela”.
El gobernante de Managua dijo que espera que el Gobierno de Colombia recapacite y acepte la negociación con los guerrilleros, que es lo que han planteado varios presidentes, para alcanzar la paz.