El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ordenó el sábado que se mejoren los servicios públicos y la presencia del Estado en la frontera con Colombia, para acabar con la influencia de la guerrilla de las Farc entre pobladores de esa zona.
En su habitual programa sabatino de radio y televisión, Correa destacó las mejoras hechas a la infraestructura militar de la frontera, pero remarcó que ese progreso debe notarse también en la población.
En la frontera se debe "mejorar la presencia del Estado, no solo con la fuerza pública, sino con servicios públicos" , añadió el mandatario, tras indicar que el impulso a las condiciones de vida de los pobladores fronterizos es un deber del Estado.
Aseguró que en la zona de frontera hay mucha gente que brinda colaboración a las Farc. Ante ello, "tenemos que disputar esa influencia de las Farc, dando servicios públicos" mejores, pero no solo por esa razón, sino porque es un "deber del Estado", apostilló Correa.
"Qué bueno que nuestros soldados vivan mejor en la frontera, pero si ellos viven mejor, nuestros pobladores en la frontera también deben vivir mejor, no solo nuestros soldados" , apuntó y dijo que esa es "la concepción del Plan Ecuador" , que su Gobierno ejecuta en la zona de la divisoria.
Ecuador mantiene en su frontera con Colombia unos 10.000 uniformados para proteger al territorio ante eventuales traspasos de grupos armados ilegales y bandas de delincuentes.
Además, el Gobierno de Quito adelanta un plan para reforzar la seguridad militar fronteriza, como parte de un programa que se ha reforzado desde marzo de 2008, luego de un bombardeo de tropas colombianas contra un campamento de las Farc ubicado en la selva amazónica ecuatoriana.
En esa operación, ejecutada sin permiso del Gobierno de Ecuador, fueron dadas de baja unas 26 personas, entre ellas el ex portavoz internacional del grupo subversivo , alias Raúl Reyes, el ecuatoriano Franklin Aisalla y cuatro estudiantes mexicanos, todos colaborados de los alzados en armas.
La operación derivó en la decisión de Quito de romper su relación diplomática con Bogotá, aunque ambos Gobiernos adelantan diálogos para recomponer totalmente los nexos oficiales.