Con un enérgico pronunciamiento desde la Casa de Nariño, el jefe del equipo negociador del Gobierno en las conversaciones de paz con las Farc, Humberto de la Calle, y el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, controvirtieron una a una las críticas del expresidente Álvaro Uribe y el Centro Democrático a los acuerdos alcanzados hasta ahora con la insurgencia en La Habana.
Una declaración que se dio horas antes de que Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, máximo líder del grupo guerrillero, en un comunicado difundido a través de internet, le pidiera al presidente Santos “aislar las posiciones extremas” contra el proceso de paz que expone el uribismo y cuestionara la postura condescendiente del primer mandatario frente a estos detractores “pese a haberse reelegido con la bandera de la paz”.
De la Calle habló justo antes de volver a viajar a La Habana, donde mañana se inicia un nuevo ciclo de diálogos, para aclarar, entre otras cosas, que no se están haciendo “regalos al terrorismo” y que “no es cierto que el Gobierno no haya hecho exigencias a las Farc”. Asimismo, calificó como “falacias” o “equivocación profunda” las ‘52 capitulaciones de Santos en La Habana’, título del documento crítico expedido por el uribismo sobre el proceso de negociación en Cuba.
Primero, sobre una supuesta reforma agraria ‘a las malas’, el jefe negociador del Gobierno sostuvo que los únicos que tienen que preocuparse son los delincuentes. “Ningún propietario legítimo tiene nada que temer. Es falso que el acuerdo haya modificado las normas sobre expropiación o sobre extinción del dominio. Las normas que regulan estas materias están vigentes desde hace años, desde el siglo pasado”.
De la Calle enfatizó que es falso que se hayan pactado instrumentos para la colectivización de la tierra y dijo que “brindar acceso a los pobres a la tierra y erradicar la ilegalidad en la apropiación de la misma es un imperativo, una tarea que no da espera. Estamos dispuestos a defender esta idea en los escenarios de la democracia”. A su vez, aprovechó para negar que, como lo ha sostenido el uribismo, se necesiten $69 billones para subsidios que erradiquen la pobreza. “Hay que dejar la idea anacrónica de que la única forma de dejar la pobreza es el asistencialismo”, agregó.
Sobre el punto de la participación política, De la Calle señaló que lo que se busca es “ampliar los desarrollos democráticos que están vigentes”, que “pueden y deber ser perfeccionados” con la inclusión de nuevas circunscripciones electorales y movimientos políticos. “Las circunscripciones transitorias de paz no son para darles cupos a las Farc, sino para comunidades que no han podido tener la participación que merecen. Si las Farc desean participar en política, se les darán las garantías necesarias, ese es el fundamento de la conversación. Pero ellos deben darle también garantías a la sociedad”, indicó.
Por otra parte, se mostró tajante al afirmar que la dejación de armas por parte de la guerrilla se realizará desde el mismo momento en que entren en vigencia los acuerdos definitivos y negó en varias ocasiones que en Colombia se produzca “una paz armada”, en respuesta a la acusación de Uribe de que las Farc tardarían 10 años en desarmarse. Por último, en relación con las drogas ilícitas, indicó que el grupo insurgente ha mostrado su compromiso en reconocer su vinculación con el narcotráfico y la eliminación de cultivos de coca.
Horas después, fue Timochenko quien salió en defensa del proceso de paz. “El problema no está en que el señor Uribe y el resto de la caverna se pongan bravos frente a la posibilidad de avanzar camino hacia la paz. Ellos han estado bravos y haciendo la guerra siempre. La cuestión no es temer a sus reacciones, sino hacer a un lado y aislar sus posiciones extremas. Y para ello es necesario romper definitivamente con ellos. Pese a haberse reelegido con la bandera de la paz, venciéndolos en las urnas, el presidente continúa siendo vacilante”, dijo el jefe guerrillero en un escrito titulado ‘Son decisiones que no dan más espera, Santos’.
Sin embargo, el máximo comandante de las Farc resaltó la postura que ha asumido el primer mandatario en los últimos meses, “comprometiéndose públicamente con el proceso, chocando de frente con sus enemigos, promocionando lo que llaman el posconflicto, buscando apoyo exterior político y financiero para ello, lo cual es bueno, pero a todas vistas insuficiente”, aunque de nuevo volvió a criticar el rechazo a concertar un cese el fuego, “que detendría el desangre de los hijos de su patria”.