Cuando Juan Manuel Santos ganó la Presidencia de la República, uno de los primeros avances que consiguió al restablecer las relaciones con Venezuela fue la creación de comisiones binacionales que estuvieran al tanto de los acuerdos entre los dos países en asuntos de comercio, seguridad, infraestructura y minas, entre otros. Al mismo tiempo, quedó pactado que su relación sería directa y sin interlocutores.
Quince meses después, Santos y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, se encuentran una vez más, en esta ocasión en Caracas, en medio de un ambiente incómodo por cuenta de los recientes “consejos” del expresidente Álvaro Uribe Vélez a la oposición del vecino país en el sentido de “producir un manifiesto”, previo a la reunión, enfatizando que los valores democráticos no tienen precio y están por encima de los US$800 millones que representa la deuda de Venezuela a empresarios colombianos .
Y aunque hasta ahora tanto Santos como Chávez han hecho caso omiso a las declaraciones de Uribe y el mensaje que se trata de enviar es que las cosas seguirán por buen camino, no se debe descartar que el espinoso asunto sea tratado hoy en privado.
Por lo demás, los dos mandatarios se concentrarán en presidir las comisiones técnicas con el fin de analizar el nivel de cumplimiento de los compromisos adquiridos en anteriores encuentros, entre ellos una nueva alianza económica y productiva y la prórroga de las preferencias arancelarias bilaterales. Claro que, según conoció El Espectador, en un sector del Gobierno hay inconformidad porque una cosa es lo que se acuerda en materia comercial y otra lo que se avanza en realidad.
Para el analista del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Ronald Rodríguez, sería una incomodidad entendible. “Se han logrado niveles válidos y necesarios para una relación, pero en términos concretos el comercio todavía no mejora”, dijo. El investigador explicó que Colombia y Venezuela tienen modelos de negociación muy diferentes: la economía colombiana va más hacia la liberalización, mientras la venezolana tiende a los controles.
Otro hecho que, a juicio de Rodríguez, justifica la demora de los acuerdos es que en Colombia los períodos presidenciales son de cuatro años y en Venezuela de seis. Por eso, cuando los vecinos se dan el lujo de posponer, para nuestro país se trata de un asunto urgente. “Ellos juegan a dilatar. Nosotros tratamos de apresurar. Venezuela está poniendo mucho en riesgo, pues uno de los ingresos más importantes para ese país, además del petróleo, son los tributarios y, por ejemplo, si Colombia se volviera punto de ensamble de productos norteamericanos, ellos (Venezuela) se pueden ver afectados”, explicó el experto.
El director del Centro de Pensamientos en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario, Saúl Pineda, dijo que vamos a pasar de un mecanismo permanente, que era la Comunidad Andina de Naciones (CAN), a un acuerdo comercial, que tiene gran discrecionalidad por parte de Venezuela, y es difícil avanzar en una negociación, como ocurre con Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea, casos en los que de alguna manera son tratados de libre comercio.
Pineda habló de las dificultades de lograr un acuerdo comercial sostenible con el vecino país, dado su modelo de desarrollo económico que privilegia el desarrollo interno. “Seguramente, una de las preocupaciones del Gobierno colombiano es de aspectos normativos que van a regular relaciones de comercio e inversión y que puedan estar atados al concepto que ellos tienen de desarrollo económico. Puede que, pese a los convenios, el presidente Chávez esté dispuesto a subir aranceles a un producto que quiera privilegiar. También puede dar prioridad a otros países más vinculados con su ideología”, dijo.
Y el asunto Uribe sigue rondando. Pineda cree que hoy los presidentes Chávez y Santos limarán las asperezas de la intervención “un poco desafortunada de Uribe” y garantizarán una vez más que la comunicación sea entre gobernantes. Del mismo modo, evaluarán las comisiones fronterizas, donde están gran parte de las decisiones que tocan al comercio en la frontera, que es muy activa y que incide en la vida de estas personas.
“No espero que se acelere mucho el ritmo de las relaciones comerciales. Aunque este año empezó a ser positivo el crecimiento de las exportaciones colombianas a Venezuela, es claro que los empresarios seguirán buscando otros mercados. Tengo la impresión de que Santos marchará al ritmo de Chávez porque entiende, con pragmatismo, que es una economía que va a otro ritmo (...) lo que el Gobierno va a hacer es administrar las relaciones manteniendo la retórica de un acercamiento que le permita tranquilidad y, al tiempo, impulsar la relación con otros países en lo político y económico”, concluyó Pineda.
‘Timochenko’ también sería tema de la reunión
La reunión de los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez seguramente será también el escenario donde el mandatario colombiano le dirá a su homólogo lo que anunció en Londres la semana pasada: que espera que actúe si el nuevo jefe de las Farc, alias Timochenko, se encuentra en el vecino país.
Santos ha dicho que el presidente Chávez y él tienen un acuerdo en el que si Colombia llega a tener pruebas de la presencia de alguno de los comandantes guerrilleros en el país vecino le dará las coordenadas al mandatario venezolano y él actuará de inmediato.
Timoleón Jiménez, o Timochenko, pasó a ser el máximo jefe de las Farc luego del abatimiento a Alfonso Cano y recientemente surgieron rumores de que estaría refugiado en territorio venezolano, aunque el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Alejandro Navas, dice que su paradero es desconocido.