El vicepresidente de la Cámara de Representantes, Odín Sánchez, se defendió de las críticas que varios legisladores le han hecho por su actuación en el debate del referendo, diciendo que él les dio garantías a todos los congresistas.
El legislador del Partido de La U, explicó que como se trató de una sesión de más de 17 horas “tenía que ser exigente con las normas”. “En ocasiones hay colegas que en el afán de dilatar, y de que no se aprueben los proyectos de ley, solicitan todo el tiempo mociones de orden, mociones de procedimiento, réplicas... y por eso se debía medir el tiempo”.
A pesar de los cuestionamientos, Sánchez se mantiene en que el trámite del referendo reeleccionista fue “impecable”.
Explicó que se venía de una jornada de casi 15 ó 16 horas de trabajo y por eso se debía ser exigente en las normas. Agregó que en ocasiones el reglamento es muy laxo y se presta para dilatar muchas discusiones.
Sin darle trascendencia a las declaraciones de Germán Navas Talero, resaltó que para los representantes que querían la aprobación del referendo, la dirección del debate fue totalmente impecable, pero para la oposición fue un desastre.
Aclaró que la mesa directiva y principalmente él, quien está de acuerdo con el referendo, entendió que se estaba manejando el debate de la manera más correcta posible.
Sánchez al conocer que su colega de la Cámara lo había tildado de mandadero, simplemente indicó que él siempre ha conocido a Navas Talero, como un miembro respetable de la oposición. Recordó que en otras oportunidades lo han calificado como un hombre sensato y garante.
“Yo solamente estaba cumpliendo con mi postura política, que era que el proyecto de referendo se aprobara y desde mucho antes de que el Gobierno decretara las sesiones a extras y se inclinara por la iniciativa; la postura del Partido de la U era la de la recolección de firmas”, anotó el congresista.
Para Sánchez, no se podían desconocer los casi cinco millones de firmas, de los ciudadanos que están a favor de una nueva reelección presidencial.
No obstante la aprobación del referendo reeleccionista, ha tenido fuertes críticas por la manera como se convocó a sesiones extras, con la finalidad de sacarlo adelante.
Senadores tanto de oposición como del mismo uribismo coinciden en que no le ven vicios de ilegalidad en la convocatoria a sesiones extras.
Lo que sí objetaron tanto congresistas del Polo Democrático, como del liberalismo, fue la manera vergonzosa como el Gobierno hizo el lobby pertinente para que se aprobara no sólo el proyecto de referendo sino también la reforma política.
El senador liberal Juan Fernando Cristo recordó que por ejemplo en el Senado, durante el debate de aprobación de reforma política, los funcionarios y asesores de los ministros le hacían peajes a los legisladores para que no se salieran del recinto y así no descompletaran el quórum.
Parmenio Cuéllar, del Polo Democrático Alternativo, manifestó que en su vida parlamentaria nunca había visto un espectáculo como el registrado por los funcionarios, que con lista en mano atajaban a los senadores y representantes a la Cámara. El Espectador conoció que el presidente del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Cepero, considera que el referendo cumple con los requisitos para ser tramitado en el Senado.