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21 Jan 2022 - 2:13 a. m.

“Derecha e izquierda no ofrecen nada distinto al sistema de corrupción”

Ahora, como precandidata presidencial, Betancourt dice que Petro “le vendió el alma al diablo” y se convirtió en caudillo, y que la promesa del centro es alejarse de las maquinarias para llegar al poder en la Casa de Nariño.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
Betancourt es la única mujer que disputa la consulta de la Coalición Centro Esperanza.
Betancourt es la única mujer que disputa la consulta de la Coalición Centro Esperanza.
Foto: El Espectador - Óscar Pérez

Usted se lanza nuevamente 20 años después de su primera candidatura presidencial que terminó en un secuestro. ¿Qué reflexiones le deja esa realidad?

Es curioso porque después del secuestro y la liberación, yo tenía la firme convicción de no volver a la política. Para mí fue una decisión por el hastío. Pasa el tiempo y retomo lo que se quedó en punta. Eso me hace pensar en lo que decía mi papá: que uno tiene un vector de vida y se va construyendo con todas las decisiones conscientes e inconscientes que uno va tomando. Él decía que uno tiene que discernir cuál es su vector de vida para ser coherente con su propósito. Cuando vuelvo a asumir este reto, tengo el discernimiento de que este es mi vector de vida, lo que me identifica. Mirar atrás, entonces, parece como un paréntesis largo.

¿Cómo va la confirmación del partido?

Se está haciendo sobre la marcha. Ha llegado mucha gente a ayudar y le estamos abriendo los brazos a todo el mundo, porque los necesitamos. Hemos descubierto algo diferente a lo que sucedía en 2002, y es que hoy hay un gran entusiasmo por parte de la juventud. Hace 20 años, cuando uno hablaba de política con los jóvenes, la reacción era muy negativa y ellos decían que no querían participar en un mundo corrupto. El mundo corrupto sigue, pero los jóvenes tienen otra actitud, dicen que no quieren estar al margen y quieren participar para ser ellos los elegidos. Esa voluntad de poder de la juventud es algo nuevo, que tenemos que alimentar. El Partido Verde Oxígeno se beneficia de esa sed de participación de los jóvenes.

En 2018 apoyó a Gustavo Petro. ¿Qué cambió esta vez?

Petro en 2018 era un candidato que estaba haciendo una gesta solitaria, con mucho esfuerzo. Las personas que estaban junto a él eran activistas, pero no eran políticos de trayectoria y mucho menos de maquinaria. Había en ese momento un esfuerzo espontáneo y una voluntad de cambio para consolidar la paz. A hoy, Petro se desdibujó y le vendió el alma al diablo. Hoy nos encontramos con dos extremos de derecha e izquierda que son igualitos, no nos ofrecen nada distinto a lo que ha sido el sistema de corrupción del país. Para ellos, el fin justifica los medios: han aceptado en sus candidaturas a una cantidad de gente que dicen combatir. Ideológicamente no hay ninguna coherencia. Pasan de tener gente de extrema izquierda, como el apoyo de los Comunes (Farc), a tener a alguien como Luis Pérez, que es de extrema derecha. Vemos una falta de respeto, el “todo se vale”.

¿En qué se diferencia la Coalición Centro Esperanza de eso?

Somos un equipo que quiere acabar con la corrupción. Tenemos muchas diferencias ideológicas, pero lo que nos une es mucho más de lo que nos divide. Nos une trabajar juntos por desmontar un sistema de corrupción. Nunca había pasado.

¿Hace cuatro años no eran también un grupo para desmontar el poder tradicional?

No. Había una reflexión muy fuerte sobre la necesidad de salvaguardar la paz. Pero eso se dio con formatos muy diferentes. Petro iba solo, Fajardo iba por su lado, Humberto de la Calle queda como por fuera. No había una reflexión sobre cómo acabar con el caudillismo. Resulta que, luego de cuatro años, Petro se vuelve un caudillo, como Uribe. Los que estamos hoy en la coalición entendimos que era necesario trabajar en colectivo, con el ánimo de que, gane el que gane, seguimos juntos y vamos a hacer un gobierno unidos.

Leí que cuando el centro habla de los extremos está siendo extremista en sí mismo y que lo que debería hacer es arropar a la izquierda. ¿Qué opina?

Nosotros somos un centro muy amplio. Tenemos a personas de la izquierda y la derecha. Tenemos a Robledo, que viene del Polo y creó Dignidad, y también a Alejandro Gaviria, que era liberal y se salió de allá para cumplir con el compromiso de no dejarse apalancar por maquinarias. Es un centro muy exigente, no extremo. La diferencia es que la exigencia es moral y el extremo es ideológico. Estos extremos no tienen moral. Nosotros tenemos ética porque sabemos que como se hace poder de la misma forma en la que se llega.

Las listas de la Coalición Centro Esperanza llevan mujeres, pero no fueron ni paritarias ni cerradas. ¿Qué responde como mujer, pues se esperaba que este fuera el año de la paridad?

Fue una lucha desigual. Verde Oxígeno propuso solo mujeres, queríamos listas de solo mujeres, pero entramos en coalición. Si hubiera sido precandidata presidencial al momento de la discusión de las listas, de pronto hubiera podido lograr algo más, pero me encontré con machismo, no de los precandidatos, sino de quienes los apoyan. El objetivo real es que dentro de cuatro años el Congreso tenga en su mayoría mujeres.

Pero, ¿cree que fue un error que no hicieran listas paritarias y cerradas?

No se hubiera podido hacer listas al Congreso de coalición con esas condiciones. Lo intentamos. Por eso el Nuevo Liberalismo salió e hizo su lista cerrada al Senado. Aún ellos no hicieron lista solo de mujeres, sino de cremallera, que igual es buena. Pero yo quiero que hagamos listas solo de mujeres, como forma de reivindicación de la mujer.

¿Es feminista? Su discurso antes no se centraba en las mujeres, dicen que es para callar críticas sobre esa falla en la coalición...

Hay que evitar hacer del feminismo una especie de club selecto y cerrado. Es feminista quien quiera serlo. Me considero defensora de las mujeres. Soy una política que defiende a las mujeres en todos los espectros de las actividades familiares, laborales, económicas y espirituales. Dicho esto, fue muy difícil encontrar mujeres que se le midieran a ser candidatas presidenciales. La Coalición de la Esperanza llamó a muchas y ninguna se quiso meter en este reto, y lo entiendo pues este es uno de los espacios más violentos de la política. Pero eso no quiere decir que no haya un compromiso feminista en la coalición. Una de las razones por las que estoy yo de candidata es por eso. Porque somos conscientes de que nosotras ejerzamos nuestros derechos en igualdad de condiciones que los hombres.

Dice que ustedes son el cambio, pero usted misma militó en partido tradicional y luego apoyó al conservatismo...

Nunca he sido de la política tradicional. Entré al liberalismo a limpiar ese partido. En el momento de Samper di una lucha frontal y me salí del partido por esa corrupción. Además, en esa época, esos partidos eran la única opción y, entre otras cosas, era muy fácil entrar. A uno le ofrecían un aval como si fuera un tinto. Por eso cree Verde Oxígeno, el primer partido alternativo de esa época.

Tienen también a un político tradicional como Juan Fernando Cristo...

Estamos en una transición en la Coalición Centro Esperanza. Los que estamos ahí somos personas que hemos hecho política y que nos hemos unido para acabar con el sistema de corrupción. Juan Fernando Cristo es un hombre que estuvo en la política tradicional y desde allí defendió la paz. Cuando hizo eso, entendió que, si nosotros queríamos cumplir con todo lo que habíamos pactado en esas reformas de la paz, tocaba desmontar la corrupción. Además, hay que diferenciar entre lo que es la organización política y las maquinarias. Verde Oxígeno, el Nuevo Liberalismo y Salvación Nacional son partidos que resurgen con voluntad de hacer política organizada, sin caer en la trampa de las maquinarias.

¿Van a bajarse alguno de los siete de la consulta?

La consulta está diseñada para que los colombianos decidan a quién de los precandidatos escojan. El problema de la coalición es que ha sufrido de su éxito. A la nuestra todos quieren entrar y eso es una muestra de fuerza y democracia. La cantidad de precandidatos puede representar problemas logísticos, pero son solucionables. En Estados Unidos, las primarias del partido demócrata eran 12 candidatos y así se hacían los debates.

Anoche se empezó a tocar el tema y vamos en que tenemos que pensar en reglas de juego para tomar las decisiones para consolidar la unión y esta manera de ser equipo y jugar todos juntos.

Algunos políticos dicen que usted es una “oportunista política” porque aterriza en las campañas cuando ya estaban resueltas. ¿Qué responde?

Que no se preocupen por mí. Las campañas aún no están resueltas e intervenir en política es un derecho de todos los colombianos.

¿Usted quiere retomar las banderas de la paz?

Todos en la Coalición de la Esperanza somos defensores de la paz. Ni siquiera lo discutimos, porque es obvio. Pero sí, quiero recuperar las banderas de la paz. Es una deuda y por ley lo tenemos que hacer.

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