Entre el lunes y el martes, los dos últimos días de legislatura, el Gobierno Nacional se juega el todo o el nada en el Congreso de la República. El ambiente está enrarecido tras el ‘jalón de orejas’ del presidente Uribe a sus ministros y a los congresistas de la coalición, el jueves pasado, ante las dificultades que afronta la agenda. Por eso, la posibilidad de citar a unas ‘miniextras’ entre miércoles y jueves sigue abierta y hay quienes incluso se atreven a afirmar que de la aprobación de proyectos clave –como las reformas política y financiera, el de segunda vivienda y el que otorga facultades extraordinarias al Ejecutivo para transformar la carrera diplomática–, dependen la continuidad de ministros como Fabio Valencia Cossio, jefe de la cartera del Interior y la Justicia.
Además, este cierre de legislatura cuenta con un ingrediente adicional: el trámite del proyecto de referendo por medio del cual se busca la posibilidad de una segunda reelección presidencial. Aunque el Primer Mandatario ha dicho con insistencia que no está a favor ni en contra de la iniciativa, los mensajes que ha dejado entrever el mismo Valencia Cossio muestran una posición diferente. El miércoles pasado, el Ministro no pudo evitar mostrar su molestia ante la decisión del presidente de la Cámara, Germán Varón Cotrino, quien decidió convocar a sesión plenaria sólo hasta hoy lunes. “El jueves es un día ideal para tramitar el referendo”, dijo, aunque después se apresuró a explicar que su preocupación era por el que no se le diera la espalda a “la voluntad popular”.
El lío para el Gobierno es que ese bendito referendo puede significar una traba para otras iniciativas. Según Varón Cotrino, el presidente Uribe le pidió seguir adelante con la agenda y darle prioridad a proyectos como la ley de víctimas o el de la reforma a la carrera diplomática. Sin embargo, desde ya se conoce que un grupo de congresistas pedirá, al inicio de la sesión, la modificación de la orden del día para que el referendo sea el primer tema a debatir. “El referendo goza de cabal salud. Vamos a sacarlo del falso sofisma en que lo ha metido la oposición. Por supuesto que no es una iniciativa popular del Gobierno y por eso debe ir de primero”, dijo el representante de Cambio Radical Roy Barreras, uno de los gestores de la idea de que si hay reelección, ésta debe ser en 2014 y no en 2010. Ese, precisamente, será otro de los temas neurálgicos que prometen alargar el debate y dejar en el limbo los demás proyectos.
Por los lados del Senado, el meollo del asunto es la reforma política. Se sabe que durante todo el fin de semana, el Gobierno estuvo en contacto con varios de los congresistas que se han declarado impedidos para votarla –varios de ellos con
investigaciones en curso en la Corte Suprema de Justicia–, teniendo en cuenta que la iniciativa prevé sanciones a los partidos con congresistas investigados o condenados por parapolítica. El Ejecutivo trata de convencerlos de que sí pueden votar y que se pueden negar entre ellos los impedimentos, ya que un fallo del Consejo de Estado los protege. La reforma necesita 52 votos, por eso, el objetivo del Gobierno es convencer al menos a 20 de los 45 senadores que se han declarado impedidos y que hoy, a pesar de los argumentos de la Casa de Nariño, no quieren arriesgarse a perder la investidura.
Así las cosas, estos dos días finales de la legislatura son una prueba de fuego para la coalición uribista y, de paso, le servirán al presidente Álvaro Uribe para ir conociendo cómo están las cargas de cara al año electoral que se avecina. Dicen en el Capitolio que partidos como Cambio Radical y los conservadores están comenzando a marcar distancia del Gobierno, pensando en que van a tener candidato propio a la Presidencia en 2010, pero que al mismo tiempo no están dispuestos a “suicidarse” políticamente haciendo oposición frontal. Y hay quienes afirman que esos cálculos que se hacen hoy desde la Casa de Nariño servirán para decidir si se dan o no la pela de presentar, en marzo próximo, de un acto legislativo para una nueva reelección.
El tiempo apremia. Bien se puede decir que, como sucede con algunos estudiantes de colegio o universidad que quieren ganar el año o el semestre, en estos dos días de examen final el Gobierno buscará salvar una gestión en la que, según el regaño del Presidente el jueves pasado, los alumnos no estuvieron muy aplicados.
Otros proyectos que también son prioritarios para el Gobierno
Aunque la reforma política y el referendo concentran la atención de la opinión pública, hay otros proyectos que cursan en el Congreso sobre los cuales el gobierno Uribe tiene mucho interés, algunos de los cuales hasta tienen mensaje de urgencia. Es el caso de la ley de segunda vivienda, la reforma financiera y el que le da facultades extraordinarias al Gobierno para reestructurar la carrera diplomática. Otras iniciativas que el Gobierno considera prioritarias son las de Inteligencia y Contrainteligencia, la que otorga facultades especiales para reformar la carrera militar, la de extinción de dominio, la de delitos menores, el proyecto de descongestión judicial, el de las pirámides, el código de minas y la ley de parques naturales. En la agenda gubernamental está también la ley de víctimas.