En una entrevista con el portal Ecuadorinmediato, Larrea dijo el jueves que está dispuesto a hablar con Colombia, pero pidió que su país no resulte involucrado en un conflicto ajeno, ni le echen la culpa de los problemas de otros: “Nuestro país no tiene 99.000 hectáreas de hoja de coca, nuestro país no tiene 20.000 hombres en armas y éste es un problema de Colombia, no de Ecuador”.
Aunque han surgido varios intentos por restablecer los vínculos entre los dos países, las declaraciones de un lado u otro han frenado cualquier avance. Por eso el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, ha dicho que lo mejor para evitar nuevos enfrentamientos con sus vecinos es ser prudente.
El 3 de marzo del año pasado el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, rompió relaciones con Colombia luego del bombardeo de las Fuerzas Armadas a un campamento —ubicado en el vecino país— donde se dio muerte al número uno de las Farc, alias Raúl Reyes.
Horas después de conocerse la declaración de Larrea, el gobierno de Ecuador expidió un decreto en el que establece las excepciones para exigir el certificado judicial a los ciudadanos colombianos que deseen ingresar a este país.
Dice que no tendrán que cumplir con este requisito los menores de edad, refugiados legalmente reconocidos por Ecuador, los tripulantes de aeronaves, las autoridades gubernamentales o seccionales, funcionarios diplomáticos y miembros de organismos internacionales.