1 Feb 2020 - 2:00 a. m.

El anticipado pulso presidencial de los verdes

Una consulta interna, una abierta con sectores alternativos o que Sergio Fajardo entre al partido fueron las opciones que se discutieron, aunque a medias, en el “retiro espiritual” que la Alianza Verde hizo esta semana. La decisión se tomaría en julio.

Germán Gómez Polo - @TresEnMil

Hay coincidencias en diversos sectores políticos, de la opinión pública y de analistas en que la gestión del presidente Iván Duque y su alta desfavorabilidad frente a la ciudadanía —que según la más reciente encuesta Gallup Poll llega al 71 %— ha precipitado una campaña prematura por su sucesión. La elección del próximo mandatario será en 2022, sin embargo, el proselitismo es evidente y las candidaturas florecen. Al menos, unos nombres parecen ya fijos en el partidor: Jorge Robledo, Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Otros más apenas son incipientes. Y aunque no fue el tema central, el camino a la Casa de Nariño sí fue asunto de discusión en el “retiro espiritual” que realizó la Alianza Verde esta semana.

En Fusagasugá (Cundinamarca) se reunieron senadores, representantes a la Cámara, exmandatarios locales y otros políticos, principalmente, para concretar algunas ideas sobre lo que se debería estructurar con el objetivo de ser una opción de poder dentro de dos años, y si bien se habló de todo, resultó inevitable caer en el tema de los presidenciables. La discusión se puso sobre la mesa, además, porque ya había empezado a circular en algunos medios de comunicación que se daba por descontado que Fajardo sería el candidato de los sectores de la centro-izquierda y que obtendría sin mayores reparos el apoyo de los verdes. Eso no es del todo cierto y, a pesar de que el exgobernador de Antioquia tiene voces que lo respaldan, son varios los congresistas de la Alianza Verde que se resisten a esa aspiración.

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Consultadas por El Espectador, diferentes voces de ese partido niegan que haya una división, sobre todo las más cercanas a Fajardo, pero la realidad es que ya se barajan varias opciones que obligarían al también exalcalde de Medellín —si quiere ganar el apoyo irrestricto de la Alianza Verde— a competir en una consulta abierta que incluya a aspirantes de los diferentes sectores alternativos —incluyendo Gustavo Petro— o que ingrese al partido y se someta a un proceso democrático interno, en donde ya existen intereses de aspirar por parte de exgobernadores como Camilo Romero y Carlos Amaya.

“La discusión actual no gravita alrededor de Fajardo, no es nuestro problema ni nuestra urgencia, ni siquiera fue motivo de discusión. Nosotros tenemos unos compañeros que quieren ser candidatos y debemos diseñar una metodología para hacer una elección con quienes son del verde, no con quienes están por fuera de él”, comentó el senador Antonio Sanguino, asegurando que la reunión de esta semana se desarrolló en términos cordiales.

Lo cierto es que se discutió sobre Fajardo e incluso hay unas líneas trazadas que definirían el camino final. De hecho, comentó una voz del partido, hubo tantas diferencias que la decisión se aplazó y se discutirá en un congreso extraordinario que fue convocado para julio próximo. En ese sentido, la primera opción que consideran los verdes es tener candidato propio, y en ese escenario, por el momento, los nombres son Amaya y Romero. En un segundo escenario se plantea la consulta abierta con candidatos alternativos, en donde tendrían cabida Fajardo y otros, como Juan Manuel Galán, el exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, Jorge Robledo, el disidente liberal Juan Fernando Cristo y Ángela María Robledo, a quien se le coquetearía para que regrese al partido.

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Pero allí la disputa es si se incluye o no a Petro. “Los verdes están muy lejos de él actualmente. Nos ve como un obstáculo porque no hemos jugado a su estrategia de polarización. Casi que no lo defienden ni los petristas del partido, pero creo que no se puede hacer una consulta sin Petro, si se piensa escoger entre los candidatos alternativos”, explica el representante Mauricio Toro.

Para el exgobernador Amaya, el exalcalde de Bogotá debe hacer su propio ejercicio democrático desde la izquierda, aunque también tiene claro que con él no se puede pelear, “porque para una segunda vuelta debe haber acuerdos con lo que representa Petro para enfrentar al uribismo”. Senadores como Angélica Lozano e Iván Marulanda y la representante Juanita Goebertus estarían de acuerdo con la postura de que el líder de Colombia Humana no participe en una consulta abierta de esos sectores.

“Si quieren abrir el partido a la centro-derecha y a una coalición con Fajardo, también se debe permitir que Petro participe. Lo que dicen es que Petro ha sido demasiado fuerte con Claudia López, pero Fajardo también fue una piedra en el zapato para la candidatura de Jorge Iván Ospina en Cali, y esa es una de las principales alcaldías que tiene el partido (…). Hay quienes creen que, como ya fue candidato, entonces tiene la puerta abierta de antemano, y una gran parte del partido dice que su candidatura presidencial fue irresponsable. Yo me opongo a Fajardo y no se puede repetir el fracaso de la Coalición Colombia”, expresó al respecto el representante Inti Asprilla. Con esta idea comulgan algunos congresistas, como León Fredy Muñoz y Katherine Miranda, cercana a Antanas Mockus.

El tercer escenario es que Fajardo entre a la Alianza Verde y gane la consulta interna. Sin embargo, él no ha manifestado esa intención todavía. “Tampoco ha hecho un esfuerzo grande por recomponer las relaciones con los verdes en Cali, Manizales o Medellín, y hay quienes prefieren que se vaya solo por su lado, con su movimiento”, agregó Toro. Ese escenario parece lógico, pero es complicado porque Fajardo tiene su propio movimiento, Compromiso Ciudadano por Colombia, y lo que existe dentro de la Alianza Verde es un resentimiento por el papel que este jugó en las elecciones territoriales, sobre todo en Medellín y Cali.

Por el momento, se busca llevar al cónclave del partido en julio una agenda política y de movilización y un programa claro que sirva como base para quienes quieran una candidatura presidencial o, en su defecto, obtener su apoyo. Esa meta es un común denominador porque, como dice el senador Sanguino, “no se trata de ganar por ganar, porque mire cómo está Duque, que ganó, pero no sabe qué hacer con el poder y su gobierno”.

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