30 Jan 2021 - 1:12 a. m.

El difícil camino del sindicalismo colombiano

Tire y afloje con los partidos políticos, persecución oficial y hasta violencia paramilitar han sido algunas de las tendencias del sindicalismo en el país en sus más de 100 años de existencia.

El mismo día que murió el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, por COVID-19, también falleció por las mismas causas el líder sindical Julio Roberto Gómez. Llevaba 30 años en su lucha obrera y llegó a ser la cabeza de la Confederación General del Trabajo (CGT), una de las más importantes del país. Su partida dejó al sector sindical sin uno de sus referentes, justo en momentos en los que el movimiento obrero parece en auge, aunque descienden sus cifras de afiliados. Lo cierto es que, históricamente, no es una realidad distinta. Hubo épocas de aceptación y otras de vacas flacas. La única constante es que el sindicalismo en Colombia ha sido sinónimo de tensiones políticas y de persecución oficial.

Sus primeras expresiones datan del siglo XIX, como lo cuenta Miguel Urrutia en su libro Historia del sindicalismo en Colombia, y revela que el primer movimiento con aires sindicales nació en 1847 con la Sociedad de Artesanos de Bogotá. Estos se unieron para responder al intento del gobierno de Tomas Cipriano de Mosquera de retirar los aranceles a los productos manufacturados importados. La medida dejaba a los artesanos en clara desventaja, pues con la navegación a vapor por el río Magdalena eran más baratos los productos del extranjero que los hechos en la capital. La confluencia de los artesanos y sus reclamos despertaron el interés de los liberales, que se unieron a ella y lograron sacarle su rédito político.

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