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El Magdalena y la promesa de domar sus aguas

Su ecosistema, la erosión de la tierra que rodea su cuenca, el sedimento que se mece en su caudal, la pesca y la minería de subsistencia salen a flote tras la propuesta de ampliar su navegabilidad desde Barrancabermeja hasta Puerto Salgar.

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Laura Angélica  Ospina
08 de diciembre de 2020 - 02:30 a. m.
En Puerto Boyacá, los mineros de subsistencia que viven de sacar arena del fondo del Magdalena desconfían del proyecto de los gobernadores. / Mario Hernández
En Puerto Boyacá, los mineros de subsistencia que viven de sacar arena del fondo del Magdalena desconfían del proyecto de los gobernadores. / Mario Hernández
Foto: MARIO HERNANDEZ JR

Navegar el Río Magdalena es ver la paradoja que encarnan sus aguas. Es el afluente más importante del país, representa el 24 % del territorio nacional, recorre 11 departamentos (Huila, Tolima, Cundinamarca, Boyacá, Caldas, Antioquia, Santander, Cesar, Bolívar, Magdalena y Atlántico), y es el sustento de cientos de familias ribereñas. A pesar de los servicios que genera su diverso ecosistema, sufre el deterioro de décadas de uso y la falta de políticas ambientales. Ahora, nueve gobernadores le insisten al Gobierno que amplíe su navegabilidad....

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Octavio(58841)08 de diciembre de 2020 - 10:23 a. m.
La única manera de recuperar la navegabilidad del río Magdalena es restituyendo la naturaleza perdida de sus riberas, reforestando de forma agresiva, masiva e inmediata su cuenca hidrográfica, incluidos todos sus afluentes, todo lo demás es botadera de recursos y pajazos mentales de quienes aspiran con sus engaños seguirle sacando partido a la indiferencia y a la ignorancia general.
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