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“El problema es si la intención de fondo es amedrentarnos”: directora de la Casa de la Mujer

La directora de Casa de la Mujer, Olga Amparo Sánchez, pone en un contexto más riesgoso que el de un simple robo, el asalto a la sede de esa organización feminista, ocurrido hace unos días: su agrupación ha sido atacada con insultos y descalificaciones y, en el pasado, con otro atraco armado en que estuvieron en peligro funcionarias de la institución, y con símbolos amenazantes como una corona fúnebre que fue dejada en la puerta de su sede.

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Cecilia Orozco Tascón
08 de marzo de 2026 - 01:00 p. m.
“Estamos convencidas de que el objetivo del hurto era la información de nuestros archivos puesto que, además de no llevarse dinero, tampoco sustrajeron otros artículos de valor”, denuncia Olga Amparo Sánchez.
“Estamos convencidas de que el objetivo del hurto era la información de nuestros archivos puesto que, además de no llevarse dinero, tampoco sustrajeron otros artículos de valor”, denuncia Olga Amparo Sánchez.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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¿Cómo fue violentada la sede de la Corporación Casa de la Mujer? Y, ¿cuáles fueron las pérdidas que sufrió su organización?

El lunes 16 de febrero, cuando ingresamos a la sede de Casa de la Mujer, nos dimos cuenta de que habían violentado la puerta del garaje. Todo fue registrado por los asaltantes, incluyendo el archivo impreso que estaba en la oficina de administración, el garaje y el sótano. Se robaron 16 computadores, todas sus CPU (unidades de procesamiento), tres proyectores, una cámara profesional de video, el DVR o dispositivo central de videovigilancia, dos discos duros con información y un alimentador de datos. También constatamos que, antes de ingresar, habían cortado el fluido eléctrico desde el contador de la energía que se encuentra en el jardín exterior de la casa. De acuerdo con los hallazgos de la Policía, los ladrones utilizaron guantes mientras estuvieron en nuestra sede porque no se encontró ninguna huella. Además, también es llamativo que no se hubieran llevado el dinero que estaba en los cajones de los escritorios de las personas de nuestro equipo de trabajo y que llegaba a un monto aproximado de $2 millones. Sabemos que vieron los billetes porque los cajones estaban abiertos y habían sido registrados.

Usar guantes y no robarse el dinero en efectivo le da un carácter diferente al asalto puesto que un ladrón corriente no es tan cuidadoso y antes que otros objetos, se apropia de los billetes que encuentre. Esos detalles que usted revela sobre el hurto, ¿implicarían que no era un acto de delincuencia común sino que se trataría de una maniobra más compleja? ¿Tal vez iban tras la información que ustedes guardan en sus archivos con datos sobre las víctimas que atienden?

Estamos convencidas de que el objetivo del hurto era la información que tenemos en nuestros archivos puesto que, además de no llevarse el dinero, tampoco sustrajeron otros artículos de valor como equipo de sonido, hornos microondas, varios micrófonos costosos, cámaras fotográficas o una gran pantalla de televisión. Nos llama la atención la estricta selección que hicieron de las piezas informáticas y de los aparatos que se llevaron. La evidencia indica que su interés estaba centrado en apropiarse de nuestros datos.

En volumen digital o físico, ¿cuántos datos fueron extraídos de su sede? ¿Es posible recuperar la información robada o la perdieron definitivamente?

No sabemos, aún, con precisión, el volumen que contenían los archivos físicos y digitales extraídos. Todavía estamos haciendo una revisión de los documentos que hacen falta. Pero sí constamos que se llevaron toda la información digitalizada que teníamos clasificada a partir de los años 90. En la nube están alojados parte de esos datos. En materia contable, solo tendremos claridad sobre cuánta información se puede rescatar de la nube cuando instalemos el software en el nuevo computador.

¿También se llevaron datos sobre la contabilidad y finanzas de Casa de la Mujer? ¿No es raro? ¿Qué sentido tiene hurtar las cifras de una ONG que no cuenta con grandes finanzas y que a duras penas se sostiene con apoyos externos?

Además del interés que los asaltantes pudieran tener en la información confidencial que guardamos, con los datos contables podrían tener el interés de averiguar el origen de las donaciones con que sostenemos Casa de la Mujer, su monto, el destino que les damos a tales recursos etc. Nosotras no tenemos problema en que auditorías externas revisen el manejo del dinero que recibimos. Nuestras actividades son transparentes y absolutamente legales. Si pretenden encontrar irregularidades, se equivocaron. El problema es si la intención de fondo es amedrentarnos.

Pero, entonces, ¿descarta el robo simple y se trataría de una amenaza a sus actividades?

Como hipótesis inicial, descartamos que se trate de un robo común. En el diálogo que hemos sostenido con otras organizaciones de derechos humanos, con instituciones del Estado y con grupos de la comunidad internacional, hemos expuesto una posible motivación: que debido a nuestra posición feminista y a nuestro rol en el impulso de la agenda de reconocimiento del impacto negativo del conflicto armado en las vidas de las víctimas, y de la activación de sus derechos en el marco del Acuerdo de Paz, la Casa sea percibida como un movimiento político. Con alguna frecuencia, en las redes sociales nos insultan, nos llaman “guerrilleras” y hemos sufrido reacciones muy hostiles por algunas de nuestras posturas. Pero, de otro lado, tampoco descartamos la posibilidad de que, en este ambiente de fragmentación de la sociedad y de disputa electoral, el robo y violación de nuestra sede sea una forma de hostigamiento en contra del eslabón más débil: una casa feminista.

Antes del ingreso abusivo a su sede, ¿habían detectado movimientos extraños alrededor de la casa o seguimientos vigilancia a usted o a alguna de las personas que trabajan en su grupo?

No, pero sí hay que decir que nuestra oficina está ubicada sobre una vía con tránsito permanente de personas y vehículos. Cuando sucedió este asalto, la Policía indagó con los vecinos y ellos afirmaron que las cámaras de video que hay en la zona para la vigilancia del sector, ese día no estaban apuntando hacia la casa.

Aparte de lo que cuestan los elementos hurtados, ¿cuál es el valor intrínseco de lo que se llevaron?

El que corresponde a la confidencialidad de la información sobre personas bajo protección constitucional y legal. No se trata de una estimación económica sino de una valoración humana por el alto nivel de riesgo que puede crearse a partir de que tales datos estén en manos indebidas.

Sin revelar identidades, ¿podría referirse a casos de información sensible que estuviera en sus archivos sobre víctimas de violencia?

Precisamente porque es información sensible, no debo individualizarlas. Lo único que nos preocupa es que los datos hurtados puedan poner en situación de mayor vulnerabilidad a las víctimas y a sus núcleos familiares, entre ellos, muchos menores de edad y adolescentes.

¿Ustedes han asumido, recientemente, casos delicados como, por ejemplo, de mujeres testigos de crímenes cometidos por actores del conflicto armado o algo similar?

No creo que se trate de información sobre casos particulares que hayamos asumido en cuanto a los procesos de acompañamiento a mujeres víctimas del conflicto armado. Las características de este ataque a Casa de la Mujer, más bien indican que podría estar relacionado con nuestro compromiso con los esfuerzos de paz que se hacen en el país y con nuestra participación en procesos para lograrla.

¿Por qué cree que el asalto a su sede se conecta más con sus actividades en torno a la paz que con otras labores que ustedes desarrollan?

Porque, en el pasado, hemos sido estigmatizadas por nuestro trabajo en favor de la paz y porque se ha creado la peligrosa y falsa narrativa de que Casa de la Mujer es aliada, como ya dije, de las guerrillas; o que es “el brazo femenino” de partidos de izquierda lo cual nos hace vulnerables a amenazas o a ataques como este que nos afectó hace unos días.

¿Quiénes son los autores de la estigmatización con ese tipo de señalamientos? En este país, podrían significar hasta peligro de muerte…

Publican mensajes anónimos en las redes; también hay señalamientos de algunos personajes e, incluso, en periodos pasados, de parte de entes judiciales que contribuyeron, repito, a crear esa falsa y riesgosa narrativa.

Casa de la Mujer ¿puede ser calificada como una organización “de izquierda”?

Aunque todas las opciones políticas democráticas son respetables y deben ser respetadas, Casa de la Mujer no es un partido ni tiene orientación política excluyente. Reitero que somos una organización feminista con una postura clara de defensa de los derechos de las mujeres. En este marco, consideramos que las mujeres deben gozar plenamente de sus derechos y de sus vidas, en paz y democracia. Nosotras propendemos por estos principios sin que les quepan otros calificativos.

En el pasado, ¿ustedes han sufrido robos similares o esta es la primera vez que son víctimas del asalto a su sede?

Hace unos 20 años, nuestra oficina estaba ubicada en el barrio Galerías, de Bogotá. En el año 2003, ingresaron unas personas armadas que sometieron y retuvieron a tres mujeres de nuestro equipo de trabajo; en esa ocasión, también se llevaron los computadores y nuestra información, además del dinero que encontraron. Nos trasladamos a nuestra actual localización, en el barrio Nicolás de Federman, en diciembre de 2007. Unos meses después de habernos instalado allí, cuando llegamos a trabajar un lunes en la mañana, un vecino nos reclamó, molesto, por una corona funeraria que habían dejado, ese fin de semana, a la entrada de la casa. En vez de solidarse con nosotras, estaba disgustado porque, según él, el vecindario era inseguro debido a nuestra presencia.

La fiscalía, ¿ha abierto alguna investigación por los asaltos sufridos en sus sedes?

En 2003, instauramos una denuncia, pero el fiscal del caso cerró la investigación sin hacer ninguna actividad dentro del proceso, con el argumento de que no habíamos dado los nombres de los ladrones. Tomó esa decisión a pesar de que las compañeras que fueron retenidas por los asaltantes, dieron datos para dibujar los retratos hablados de los responsables.

Puntualmente, ¿en qué consiste su trabajo de protección a las mujeres víctimas? ¿Cómo las apoyan y con cuáles recursos?

Casa de la Mujer les presta asesoría a las víctimas en materia legal y en apoyo psicosocial. Cuando se trata de denunciantes de hechos criminales, les damos orientación sobre las institucionales estatales que las pueden atender, según las competencias legales de cada entidad. También las acompañamos cuando requieren medidas de protección. Y facilitamos los contactos de víctimas en grave peligro, con la Defensoría del Pueblo, el ministerio del Interior, las comisarías de familia o las secretarías de la mujer en donde las haya. A algunas de ellas, además, las ayudamos a conseguir recursos para trasladarse de ciudad y construimos redes de apoyo y de autoprotección.

¿Ustedes cobran por la atención a las víctimas que protegen? ¿Cuántas víctimas ha atendido Casa de la Mujer?

No cobramos por ninguno de los procesos que acompañamos por principio y porque las víctimas son, por lo regular, mujeres muy empobrecidas. Como le decía, nosotras – cuando podemos hacerlo -, cubrimos costos de alojamiento, alimentación y otras necesidades. La gran mayoría de los recursos que conseguimos, se invierten en estas actividades.

Su organización se sostiene con donaciones voluntarias ¿De dónde provienen esas donaciones? Imagino que, hoy, están sufriendo una difícil situación económica…

El daño económico que nos infligieron con este robo, es significativo y nos pone en una difícil situación. La Casa se sostiene con recursos provenientes de la cooperación internacional. Para recuperarnos, abrimos una colecta pública y hemos solicitado el apoyo de unos fondos de emergencia. Esperamos poder recuperarnos.

Ante la noticia sobre el ataque sufrido, ¿cómo han reaccionado otras entidades civiles o gubernamentales, nacionales e internacionales? ¿Han tenido apoyo oficial efectivo?

En el plano nacional, hemos contado con una pronta reacción de la Defensoría del Pueblo, el ministerio de Interior, el Programa de Garantías para las Lideresas y Defensoras de Derechos Humanos y la Fiscalía. También hemos recibido expresiones de solidaridad de organizaciones feministas y de derechos humanos. En el plano internacional, no solo ahora sino de manera permanente, hemos contado con el apoyo de la Unión Europea, ONU mujeres, Fondo Multidonante para la Paz, y los gobiernos de Noruega y Suecia, entre otras entidades extranjeras.

Aparte de la solidaridad social, ¿han recibido fondos que les permitan sobrellevar esta situación y recuperarse o se verían abocadas a considerar un eventual cierre definitivo?

Hasta el momento, no hemos recibido apoyo económico. El peor escenario que podríamos considerar sería el cierre, pero estamos dispuestas a enfrentar este desafío. Buscaremos recursos para reemplazar lo que perdimos y para darle sostenibilidad a las actividades de la Casa y, definitivamente, para garantizar nuestra seguridad.

¿Cuánto hace que existe Casa de la Mujer y cuáles son sus resultados tangibles y por qué se autodefinen como “herederas de las mujeres sufragistas”?

Iniciamos actividades en 1982, hace 44 años. Nuestra organización fue fundada por feministas. Desde entonces nos hemos dedicado a trabajar por los derechos de las mujeres en paz. Nos consideramos herederas de las sufragistas (lideresas políticas de mitad del Siglo XX que lucharon por el derecho al voto) porque ellas nos dejaron un legado de resistencia y de enorme valentía para adelantar las agendas de las mujeres en el escenario público. Entre nuestros resultados, se cuenta la contribución al fortalecimiento de más de 400 organizaciones feministas en el país que promueven derechos y establecen redes para las mujeres. Y más de 100 mil mujeres han sido nuestras beneficiarias en 44 años de acompañamiento psicosocial o legal, con respuestas efectivas a sus demandas ante instancias judiciales.

¿También desarrollan actividades académicas o investigativas sobre las situaciones de riesgo para las mujeres?

Sí. Hemos desarrollado investigaciones sobre prevalencia de las violencias contra la mujer y hemos influido, en trabajos colectivos con otras organizaciones feministas, en el reconocimiento de nuestros derechos, en las normas. Le menciono unas: Ley 54 de 1990 en la cual se definieron los derechos en las uniones maritales de hecho y el régimen patrimonial entre compañeros permanentes; la Ley 1257 de 2008 que sanciona todas las formas de violencia contra las mujeres y dicta normas para la protección de las víctimas y para su atención; legislación especializada de protección a lideresas y los antecedentes del Auto 092 del 2008 de la Corte Constitucional en el que se adoptaron medidas de protección a víctimas de desplazamiento forzado por causa del conflicto armado, entre otras.

Casualmente hoy se celebra el Día mundial de la Mujer ¿Cómo lo conmemoran ustedes?

Desafortunadamente, este domingo 8 de marzo coincide con la jornada de elecciones en las consultas y para Congreso de la República. Entonces, programamos movilizarnos el próximo domingo tanto en Bogotá como en los territorios en donde estamos preparando diferentes actividades de conmemoración de los avances que hemos consolidado desde hace más de un siglo.

Otro asalto a Casa de la Mujer ocurrido en 2003

No parece casual que el robo de información y de equipos tecnológicos que sufrió Casa de la Mujer hace unas semanas, se parezca al ataque que padeció hace 23 años. En 2003, en un clima de persecución y estigmatización contra ONG de defensa de derechos humanos, esta agrupación feminista fue asaltada, por primera vez, por cuatro hombres armados que apuntaron contra unas empleadas que aún se encontraban en la sede, incluyendo a una en estado de embarazo; las obligaron a tenderse en el suelo, las amenazaron y retuvieron durante un tiempo y, después, sustrajeron, como hoy, toda la información y los archivos que contenían datos privados de mujeres víctimas de violencia de actores del conflicto armado. El atroz hecho fue rechazado, entonces, por 22 organizaciones civiles que publicaron un comunicado en el cual se lee que “se ha puesto en marcha una nueva modalidad de presión y hostigamiento al trabajo legal y legítimo que realizan grupos de derechos…” En ese entonces, hubo llamados de atención al Gobierno del momento por parte de organismos internacionales.

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Carlos(12062)08 de marzo de 2026 - 05:54 p. m.
Total solidaridad y respaldo a la Casa de la Mujer.
Tocayo50(5582)08 de marzo de 2026 - 04:58 p. m.
En el primer asalto estaban empoderados los especisliastas en chuzar y amedrentar aupadas poun gobierno que pregonaba dizque "seguridad democratica"; hoy, esos mismos quieren retornar a la toma del gobierno que perdieron.¿casualidad? Quien sabe, pero....
Miguel Gamboa(84750)08 de marzo de 2026 - 03:45 p. m.
La Casa de la Mujer en Bogotá es un fortín de las mujeres luchadoras que no han desfallecido en la lucha por los derechos negados durante siglos. ! Cuánta bajeza en los ataques recibidos pero cuánta grandeza en los objetivos que han perseguido!!!
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