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El protocolo de bioseguridad con el que la iglesia católica planea retomar actividades

Mientras algunas iglesias han iniciado con los pilotos de reapertura, la Conferencia Episcopal dio a conocer las líneas de prevención contra el COVID-19 que aplicarán para poner en funcionamiento los templos en el país.

05 de julio de 2020 - 01:59 p. m.
La Conferencia Episcopal entregó el protocolo con el que la iglesia católica planea reabrir los templos.
La Conferencia Episcopal entregó el protocolo con el que la iglesia católica planea reabrir los templos.

Aunque una buena parte de los cultos se han volcado a los medios digitales, una población creciente de feligreses ha pedido la reapertura de sus lugares de culto. Para este fin, el gobierno dispuso de unos protocolos de bioseguridad a los que las comunidades religiosas se han tenido que adaptar. En ese marco, la Conferencia Episcopal publicó los protocolos que aplicarán para poder reabrir sus iglesias.

El plan de acción está dividido en tres momentos: antes, durante y después de la celebración. Entre los elementos a destacar está la obligación de que los fieles se inscriban de forma previa y el aforo no puede superar las 50 personas. Los lugares donde se vayan a realizar el culto deben desinfectarse y a la entrada habrá un control para garantizar la toma de la temperatura, la desinfección de los zapatos, el control del uso del tapabocas y llevar una planilla de los participantes.

Durante la celebración se debe crear espacios y rutas que garanticen siempre el distanciamiento de por lo menos dos metros. De igual manera, se estableció que los elementos de la liturgia deben ser manipulados por dos personas -el celebrante y su colaborador-. El protocolo para después de la celebración solo específica que se debe evitar aglomeraciones en la evacuación y se debe volver a dejar el lugar del culto en condiciones para una nueva celebración bajo todos los protocolos.

Otras de las particularidades de este plan de acción es que se les prohíbe a los fieles llevar velones, cirios y flores. En esta misma línea se pide que no se lleve carteras, sombrilla u otros elementos que no sean necesarios. Además, se estableció que no se pueden repartir boletines, volantes, lecturas o himnarios a los asistentes a las eucaristías y demás eventos religiosos.

Además de estas indicaciones, se les impide la asistencia a las misas a los mayores de 70 años y los menores de edad. Esta restricción también recae sobre las personas enfermas o con cuadros gripales y/o fiebre. Asimismo, se debe reportar a las autoridades cualquier caso en el que se sospeche que uno de los asistentes está contaminado con coronavirus.

Frente a la eucaristía, la Conferencia Episcopal les pidió a los sacerdotes que sean breves y que las ceremonias no superen los 45 minutos. De igual manera, se estableció que los monaguillos menores de edad no pueden participar del culto por el momento. Sobre los ritos de la celebración, se le pidió a los oficiadores que reemplacen el saludo de la Paz o que lo hagan de una manera que no implique contacto físico y que la comunión se haga a través de una fila en la que se mantenga el distanciamiento y la ostia sea entregada en la mano del fiel.

El protocolo de bioseguridad también incluye otro tipo de celebraciones como lo son el bautismo, la confesión, los matrimonios, unción de los enfermos entre otras ceremonias. En el primer caso, la Conferencia recomendó no reutilizar el agua del bautismo y que sea vertida en tierra tras su uso. El rito de la unción debe realizarse con un algodón, que será incinerado después de la celebración.

Sobre la confesión, las indicaciones disponen que se haga en un espacio amplio y aireado, aunque se pide que sea retirado para mantener el secreto. En ese acto el sacerdote y el fiel deben usar tapabocas, además, si es posible, deben estar separados por una división de acrílico. Sobre los matrimonios, el procedimiento a seguir es casi similar al de la actualidad, con un aforo de apenas 50 personas y con las argollas y arras únicamente manipulados por la pareja a casar.

Un caso especial que tiene en cuenta el protocolo es el de la unción de los enfermos. Si son casos no COVID, la unción debe hacerse con un algodón, que debe ser incinerado de inmediato. El acto se complica si es un enfermo con coronavirus, pues se recomienda que el rito sea breve y que el sacerdote tenga una bata, careta, mascarilla de protección y guantes. Tras la celebración, el ministro debe desinfectarse.

Sobre las fiestas patronales, la iglesia recomendó que sean pospuestas hasta que sea superada la emergencia. En este mismo orden, se pidió que los novenarios y actividades de evangelización sean hechos a través de plataformas digitales. Este protocolo llega justo cuando en Cali se llevaron a cabo las primeras reaperturas de iglesias para celebrar misas.

Lea el protocolo completo:

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