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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?
Me motiva el amor por mi departamento y saber la cantidad de oportunidades que puedo abrir para su gente. Me motiva también la oportunidad histórica que representa llegar al Congreso de la República de la mano de un partido sin tacha, que ha tenido como principal bandera devolverle a los ciudadanos la credibilidad en sus instituciones y la posibilidad de ser la voz de quienes por años han luchado por un cambio, por un nuevo país de oportunidades, de garantías para el ejercicio pleno de los derechos humanos, un país libre de corrupción y un Estado cercano a todos los ciudadanos.
¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria o penal? De ser así, cuéntenos su caso.
El ejercicio público implica estar expuesto de manera constante a posibles investigaciones e indagaciones preliminares, pero a la fecha no he tenido que afrontar ningún tipo de sanción ni proceso que implique posibles condenas. Mi hoja de vida y todas las actuaciones que he adelantado durante mi ejercicio público se encuentran disponibles en los portales dispuestos para ello, a la observancia de la ciudadanía y de los órganos de control.
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De ser electo, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?
Quienes me conocen saben que mi trabajo siempre ha estado orientado a visibilizar las necesidades que el país tiene en materia de educación, innovación y transformación productiva. En este sentido, mi papel en el Congreso de la República estará orientado a liderar iniciativas para la transformación en sectores como la educación, el campo, la generación de estímulos para los pequeños y medianos empresarios, y sobre todo, en ejercer el control político necesario para garantizar que los recursos del Estado se vean reflejados en beneficios para el pueblo. Seré parte de la lucha en contra de la corrupción en nuestras instituciones, tendremos la lupa puesta en los recursos que por derecho son de nuestra gente, de nuestros campesinos, de nuestros NNA y jóvenes, de nuestras mujeres. Lideraremos la verdadera transformación del Estado, la innovación en la gestión pública para dar cuentas claras y en tiempo real a los ciudadanos, garantizando el buen uso de los recursos públicos.
A su criterio ¿cuáles son los principales problemas de Colombia y cómo solucionarlos?
Colombia es uno de los países más desiguales de la región y del mundo, y las brechas entre poblaciones, territorios y géneros son cada vez más profundas. Estas problemáticas, aunadas a la corrupción, al desaprovechamiento y mala inversión de los recursos públicos, han generado un malestar generalizado en nuestra población, un malestar que se refleja en la creciente desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones. En Colombia, el ciudadano promedio no se ve representado por los gobernantes de turno; sin embargo, al momento de las elecciones, el clientelismo y las dádivas se convierten en el principal medio para garantizar los votos y así se alimenta el circulo vicioso.
Nuestros ciudadanos requieren más y mejor educación, y sobre todo, educación política “que forme conciencia analítica y crítica en los ciudadanos sobre sus derechos y deberes sociales”, tal y como lo dicen los estatutos del Nuevo Liberalismo, nuestro partido.
Se requiere por tanto combatir este flagelo, cambiar la cultura política de nuestro país y devolverle a nuestro ciudadanos la confianza en el Estado.
¿Realizaría alguna modificación al Acuerdo de Paz?
Más que modificaciones al Acuerdo de Paz actual, y los que se promuevan posteriormente, se requiere de la voluntad real de las partes para cumplirlos. Sabemos que cualquier acuerdo puede ser insuficiente para cualquiera de las partes firmantes, y la construcción de la paz es un proceso colectivo, progresivo, constante y a veces complejo, pues implica un cambio institucional y cultural frente a hechos que han perdurado por más de 70 años, y un cambio personal para reconocer nuestras fallas y construir desde las diferencias.
¿Está de acuerdo en que el Gobierno adelante diálogos de paz con el Eln?
El país ya está cansado del conflicto, es importante que quienes lideran las instituciones del Estado asuman la responsabilidad histórica que se tiene con las víctimas y esto implica dialogar, generar acuerdos y construir desde las diferencias. Pero se requiere contar con la voluntad de todas las partes involucradas, voluntad necesaria para llegar al término del conflicto.
Es necesario avanzar en la construcción de una nueva cultura política y un cambio en la manera en que se administra el Estado. Quienes legislan y quienes gobiernan tienen una responsabilidad con el pueblo, un pacto legítimo que se ha roto por la corrupción, la manipulación de las reglas de juego y por la falta de empatía del Gobierno, pero también es necesario contar con la voluntad de quienes se encuentran al margen de la ley para generar pactos honrosos y perennes en el tiempo.
¿Cuál es su posición en temas como la legalización de las drogas, el aborto y la eutanasia?
Los fallos y sentencias de las Cortes constituyen mandatos que deben cumplirse, tanto por los ciudadanos como por las instituciones, no obstante, la existencia de estos fallos y el reconocimiento del aborto, la eutanasia y el uso legal de las drogas implica, en un contexto como el colombiano, avanzar en la construcción de ambientes sociales y educativos propicios para que los ciudadanos, desde los primeros años de vida, sepan cómo ejercer sus derechos, con libertad, seguridad y responsabilidad.
En el caso de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, por ejemplo, es importante ahondar más en la construcción de una visión abierta, sin tabúes y la existencia de entornos protectores familiares, sociales e institucionales que les permitan reconocer y asumir su sexualidad de manera segura, libre y responsable.
¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta? ¿por qué?
No se trata de estar de acuerdo o no sobre este aspecto, que es absolutamente técnico y sobre el cual debe pronunciarse el Congreso en pleno, sin embargo creo que como toda actividad, la de las iglesias debería contar con la visibilidad necesaria de sus cuentas.
Si bien no es una actividad económica, como toda persona jurídica, las iglesias deben mantener cuentas visibles, públicas, transparentes y claras, y ser susceptibles de la observancia de terceros para verificar que el objeto social para el que ha sido creada la entidad, se cumpla.
¿Estaría de acuerdo con una reforma a la Policía? Y, en esa línea, ¿cree que debe acabarse el Esmad?
El Estado tiene el monopolio de la fuerza, monopolio que debe ejercer para proteger y garantizar los derechos de sus ciudadanos. En ese sentido, la fuerza pública debe contar con herramientas teóricas y prácticas que les permitan llevar a cabo esa protección, sin vulnerar los derechos de quienes sobrepasan los límites de la ley.
Es necesario insistir en que la Policía Nacional concentre su accionar en la defensa, protección y salvaguarda de los derechos humanos, la formación de quienes hacen parte de la institución debe enmarcarse en los principios del Estado Social de Derecho, así mismo, es necesario fortalecer el sistema sancionatorio a los miembros de la institución que vulneren esos principios.
¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?
Si bien hemos avanzado de manera significativa en acciones de protección, promoción y garantía de los derechos de las mujeres, Colombia es un país en donde la vulneración de estos es una constante. Tenemos uno de los índices de violencia de género más altos de la región, aun cuando se han generado tanto herramientas jurídicas como técnicas para afrontar este flagelo. Así mismo, en materia de equidad, aun cuando se han promovido acciones como la ley de cuotas para promover la paridad del 50% de los cargos directivos del Estado, persisten elevados índices de discriminación, maltrato, violencia intrafamiliar y violencia institucional de género hacia las mujeres.
Como representante a la Cámara, promoveré acciones orientadas a la superación de la violencia de género, el acceso equitativo de las mujeres a la educación y al trabajo y el acceso a los servicios de salud. Así mismo, lideraré procesos orientados a fortalecer el sistema de protección y empoderamiento de las mujeres y lucharé porque el emprendimiento de estas cuente con beneficios especiales. Igualmente, trabajaré por regular la economía del cuidado, en la cual, las mujeres son protagonistas.
¿Qué propone para reformar la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes y lograr resultados tangibles en su labor?
La impunidad en Colombia es un hecho cierto, muchas veces creemos que las reformas administrativas pueden generar cambios en aspectos cuyo funcionamiento obedece a conductas arraigadas a la cultura política del país.
En este contexto, se trata de proveer a la Comisión de instrumentos jurisdiccionales y de recaudo probatorio en donde sea posible la adopción de medidas parecidas a las de los procesos judiciales ordinarios, con lo que la actuación de esta instancia adquiriría un aspecto mucho más técnico al quitarle la preponderancia política del proceso y volverlo más judicial. Con esto, se lograría mayor credibilidad y confianza en la Comisión.
La corrupción es un problema de primer orden en el país: entre 2018 y 2021, según Invamer Poll, el porcentaje de personas que considera que es un asunto que está empeorando pasó del 71 % al 90 %. ¿Cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?
Como congresista, insistiré en devolverle el poder soberano al pueblo, en que sea la misma ciudadanía la que participe de manera directa y abierta en la gestión de los recursos públicos. No más veedurías de papel, las JAC, las organizaciones de ciudadanos, las ONG, los colectivos y demás organizaciones de la sociedad civil, deben recuperar el espacio legítimo de la democracia y nos corresponderá a los representantes y senadores, propiciar los espacios y las herramientas para que este poder soberano se materialice.
Insistiré en la definición de pliegos únicos para la contratación pública y en hacer uso de las nuevas tecnologías, como el blockchain y la inteligencia artificial, para identificar costos reales de las adquisiciones, que hace el Estado, de bienes y servicios.
Tres de cada cuatro colombianos, según Invamer Poll, tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa imagen negativa?
El Congreso debe ejercer de manera efectiva el control político sobre los actos que adelante el Ejecutivo; tenemos que hacer del Congreso una institución visible, activa y presente en los procesos estratégicos para el desarrollo del país, recuperar la dignidad del Legislativo, la integridad de esta institución, cuyo principal papel dentro de la democracia es garantizar que los ciudadanos cuenten con las garantías que por derecho el Estado debe permitir y esto se logra escuchando las demandas ciudadanas y haciéndonos voceros de estas a nivel nacional.
El papel del congresista no es el de negociar espacios burocráticos, es ser garante de que los ciudadanos cuenten con herramientas para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos.
Se requiere, por tanto, una reestructuración profunda en el Congreso de la República, una reforma que involucre menos salario para los congresistas, menos días de vacaciones y un cambio en la manera como se hacen las leyes; este proceso debe ser coherente con las dinámicas del siglo XXI, los congresistas a su vez, deben fundamentar los proyectos de ley en la ciencia, la evidencia y el uso de datos.
¿Propondría desde su posición de congresista un acercamiento diplomático y comercial con Venezuela con miras a restaurar las relaciones entre ambos países?
Si bien este es un tema que debe ser concertado con el Ejecutivo, es importante promover acciones de tipo humanitario y comercial que beneficie a las comunidades fronterizas, tanto colombianas como venezolanas, para mitigar la problemática que actualmente enfrentan por el rompimiento de las relaciones bilaterales.
¿Cómo está financiando su campaña?
Cuando inicié este proceso lo hice basada en un sueño, que cada día lucho para mantenerlo intacto y sin desfallecer, ese sueño consiste en lograr un escaño en la Cámara de Representantes, sin roscas, sin dádivas burocráticas, sin amiguismos. Creo que avanzo de manera directa a la consolidación de ese sueño, el cual se ha financiado con mis propios recursos, fruto de mi trabajo, de mi propio esfuerzo. Quiero demostrarle al país que sí se puede hacer política en Colombia de manera limpia, transparente, sin campañas de presupuestos exorbitantes. Quiero demostrarle a los cundinamarqueses y a los colombianos que mi deseo es servir.
¿Cuáles son los principales problemas de la región que pretende representar y cómo solucionarlos?
Cundinamarca viene progresivamente perdiendo la capacidad productiva de sus suelos, que han sido destinados, por un lado, para la edificación masiva y, por otro, a la tenencia de terrenos baldíos que no representan ningún beneficio para su población, propiciando desarraigo, desplazamiento y el abandono del campo. El volteo de tierras en Cundinamarca se ha convertido en un flagelo imparable que amenaza la seguridad alimentaria del departamento y lo más preocupante es que ha servido para enriquecer a unos pocos en detrimento del bienestar de la población.
Adicionalmente, Cundinamarca carece de un aparato productivo tecnificado, de cadenas de producción complementarias y competitivas; las economías locales se están viendo debilitadas por el alto nivel de importaciones que recibe el país. Nuestras economías son incapaces de generar valor agregado a sus productos y las infraestructuras viales y de comunicaciones, aunque han mejorado, aun están rezagadas frente a otros países de la región.
La informalidad en el empleo es un flagelo nacional que ha afectado principalmente a las grandes ciudades y a las intermedias, pero que se está acentuando en los municipios más pequeños de manera progresiva, especialmente desde el inicio de la pandemia.
Cundinamarca necesita representantes en el Congreso que lideren cambios: en primera instancia, de nuestra dirigencia, pero también de la mentalidad colectiva. Además, necesita contar con estímulos para sus pequeños y medianos empresarios, avanzar en la senda de la formalidad del empleo, acompañar a sus jóvenes para potenciar las capacidades propias del territorio, y a sus mujeres para superar sus condiciones de vulnerabilidad.
Desde el Congreso lideraré proyectos de ley que faciliten la materialización de este tipo de acciones, promoveré mayor control y observancia de la manera como se destinan los recursos del departamento y denunciaré las prácticas clientelistas que tanto daño le han hecho a nuestras instituciones y a nuestra gente.
Estamos luchando contra la corrupción y lo seguiremos haciendo, seguiremos denunciando y haciendo evidentes las malas prácticas políticas y administrativas en nuestra región, como lo hemos hecho con el sonado caso del volteo de tierras, encabezado por políticos cundinamarqueses, debate que ha sido liderado por Carlos Fernando Galán en diferentes ocasiones y que será también una de nuestras principales luchas: hacer del ordenamiento territorial un instrumento para planear el desarrollo de Cundinamarca, no para enriquecer a unos pocos.