Ahora que la calentura electoral entró en una nueva fase, en la cual hay tres semanas para ajustar las tuercas de unas campañas que ya tienen como sello la confrontación dura y directa, las estrategias comenzaron a tener giros. El objetivo es consolidar respaldo de aquí al 21 de junio próximo.
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Eso explica por qué Abelardo de la Espriella, con 10,3 millones de votos, dio un paso al frente para que el debate que le propuso Iván Cepeda, quien tiene 9,6 millones de votos, no tenga temas vedados y que se haga con las condiciones establecidas con medios. Eso, de entrada, rompería la tendencia de acudir a creadores de contenido, con los que ambas campañas han afianzado lazos.
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También es la razón para que ahora el lenguaje sea mucho más directo, y al mismo tiempo de mayor carga de virulencia, para marcar lo que al final representan. Por un lado, un abogado de 47 años que se quedó con la derecha más fuerte y que busca regresar en segunda vuelta al poder. Y, por el otro, un filósofo de 63 años que promulga una izquierda más profunda.
Y aunque la confrontación verbal entre ambos escala cada día de campaña que pasa, al punto que se lanzan adjetivos que van desde “delincuente” hasta “mafioso”, los dos comenzaron a suavizar sus diálogos con eventuales aliados. Ahí está la razón de por qué Cepeda cambió de narrativa sobre los resultados del preconteo de la primera vuelta.
Siguiendo la línea del presidente Gustavo Petro sobre no reconocer ese proceso alegando supuestas inconsistencias con el censo y los resultados mismo, Cepeda y su fórmula, Aida Quilcué, dijeron que no daban validez a lo reportado por la Registraduría y por lo cual quedaron en segundo puesto. Pero este lunes, en una rueda de prensa en la que no aceptó preguntas, el también senador del Pacto Histórico matizó todo: “No hemos encontrado evidencia sobre hechos que sean de una dimensión o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades”.
Y De la Espriella y su llave, José Manuel Restrepo, comenzaron a afianzar canales con quienes fueron depurados en la primera vuelta, como la senadora Paloma Valencia y el propio expresidente Álvaro Uribe. Fuentes de la campaña advirtieron que aún se analiza la conveniencia en torno si habrá o no una foto pública, pero la juntanza ya está andando oficialmente.
A todo esto se suma otra arista: los votos de otras campañas. En efecto, se pasó de la narrativa de fraude electoral a una en torno a la búsqueda de espacios para el debate y que, en el caso Cepeda, tiene como objetivo revertir los resultados del domingo. De hecho, bases del petrismo destacaron que sumaron más de un millón de votos respecto a la primera vuelta del 2022, pero dejaron en claro que el candidato se cerró y que eso debe cambiar para afrontar la segunda vuelta.
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Por eso, no solo quieren suavizar el lenguaje para tender puentes con Sergio Fajardo, Claudia López y Juan Daniel Oviedo, sino que se intenta llevar a De la Espriella al terreno de los debates televisivos. La intención es que no aborden temas contradictorios para la izquierda, sino que sean la base para enfatizar en la polémica hoja de vida de su contendor y en las propuestas continuistas. Ahora bien, aunque ese escenario ya se planteó a principios de mayo por el mismo Iván Cepeda en un reto a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, la diferencia ahora es que el senador del Pacto se ve desde la orilla de la adversidad al estar 660.000 votos por debajo.
“Emplazo al candidato Abelardo de la Espriella”, dijo Cepeda 12 horas después de que los resultados de preconteo decantaran la segunda vuelta presidencial. Y bastaron solo tres horas para que en la respuesta del candidato de derecha se aceptara el reto. “Convoca a tu fórmula vicepresidencial, la señora Aida Quilcué; José Manuel (Restrepo) y yo los estaremos esperando en los estudios de Revista Semana”, agregó De la Espriella, quien en su estrategia de primera vuelta también se negó a estos espacios por la ausencia de Cepeda. En todo caso, dijo que lo hicieran el 9 de junio.
<></>En este punto conecta la tercera arista. Pese a los dardos palaciegos sobre las elecciones mismas, organizaciones internacionales como la OEA o la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea rodearon los resultados y destacaron la fortaleza democrática en Colombia. Tras ese apoyo, sectores claves de la campaña de Cepeda le sugirieron bajarle al tono confrontacional para atraer sectores de centro.
Pero esos ruidos fueron disipados por el registrador Nacional, Hernán Penagos, quien en diálogo con El Espectador dijo que “nunca había escuchado una duda frente al censo electoral en más de 20 años que llevo en este proceso electoral, pero también las aclaramos si es necesario. Ese censo electoral está cerrado”.
Y el grueso de la institucionalidad se volcó a ese acompañamiento al órgano electoral. Durante esta misma jornada, el procurador general, Gregorio Eljach, le dijo a este diario que en “el preconteo de ayer no se presentaron incidentes, denuncias ni reclamaciones que pudieran afectar la pulcritud y la transparencia del proceso”, hecho que facilitó el escrutinio. Y en esa línea agregó que “hasta donde hemos podido verificar, todo ha transcurrido con tranquilidad y dentro de la normalidad”.
Justo aquí entra la cuarta punta. Los partidos están organizándose de cara a la segunda vuelta, y los tradicionales se han decantado, en su mayoría, por el abogado. Por ello, el Pacto Histórico está evaluando su estrategia, lo que implicó varias reuniones internas a lo largo de este lunes y un encuentro a puerta cerrada entre Juan Fernando Cristo (En Marcha), Luis Gilberto Murillo, Clara López y Ariel Ávila. Incluso, el presidente Gustavo Petro tenía previsto reunirse con todos sus ministros en la Casa de Nariño: la discusión giraría en torno a los resultados de la primera vuelta.
Las colectividades comenzaron a tomar decisiones tan solo dos horas después del cierre de urnas. La primera en dirigir sus filas hacia la campaña del abogado fue Cambio Radical. La casa Char, el liderazgo más fuerte en este momento en el partido, ya había hecho manifiesto su apoyo al candidato –la prueba era la foto del alcalde de Barranquilla, Alex Char, con el tarjetón marcado en la casilla del candidato de Defensores de la Patria–, pero redoblará sus esfuerzos de cara a la segunda vuelta.
El Centro Democrático hizo lo propio, en cabeza del expresidente Álvaro Uribe, quien admitió en la derrota de su candidata, Paloma Valencia. Asumió sus “responsabilidades” frente a los votos de su ungida e instó, inmediatamente, a su colectividad a seguir la promesa que hicieron sus líderes desde el inicio de la contienda: “Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él y por Colombia”.
Incluso, este mismo lunes, el director del partido, Gabriel Vallejo, citó a la bancada del Congreso para dar inicio a las labores de campaña en torno a De la Espriella. El jefe del Centro Democrático le dijo a El Espectador que “el uribismo logró generar una atención frente al [candidato]” y señaló que el movimiento político “demostró que está volcado hacia un candidato que tiene prácticamente nuestras tesis”, dijo.
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Además, a través de un comunicado, el Partido Conservador calificó al abogado como “la voz más representativa de millones de colombianos”. Tras haberse decantado por Valencia en la primera vuelta –lo que generó tensiones internas–, entró a respaldar al candidato de Defensores de la Patria. Otras que inicialmente tomaron el mismo camino todavía están en definiciones. Es el caso del Partido de la U, que solo se pronunció para respaldar las instituciones: “Hoy, más que nunca, corresponde actuar con grandeza, defender la institucionalidad, preservar el Estado de derecho y trabajar unidos por una Colombia con más oportunidades, seguridad, libertad y progreso para todos”.
Son movimientos que terminarán por definirse en los próximos 19 días. El voto a voto será clave y desde ambas campañas están viendo cómo suman a los que están más al centro. La representante electa de Salvación Nacional, Carol Borda, le dijo a El Espectador que buscarán los votos de la gente y no de los partidos; mientras que en la izquierda ya invitaron a un “café” a las figuras más representativas del centro, como Juan Daniel Oviedo (la fórmula vicepresidencial de Valencia), Sergio Fajardo y Claudia López.
En este punto, “bajar el tono” será una directriz desde los dos lados. Eso sí, la posibilidad de un debate entre De la Espriella y Cepeda abre otra puerta para la confrontación que se atizará en estas dos semanas y que seguirá dividiendo a los votantes que escogerán entre dos visiones completamente opuestas de país.
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