Ante las múltiples excusas de los punteros en las encuestas para asistir a debates, cuatro candidatos presidenciales aceptaron la invitación de El Espectador, junto a Fescol y la Cámara Colombiana del Libro, para discutir la visión de país con la que buscan la Casa de Nariño. Claudia López, Carlos Caicedo, Mauricio Lizcano y Luis Gilberto Murillo fueron los aspirantes que dialogaron sobre cultura, democracia, seguridad, desigualdad, transición energética y otros temas de interés electoral.
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El primero de los ejes fue el impacto de fenómenos como el reclutamiento de menores, los confinamientos o las amenazas que regulan el comportamiento social y afectan a las infancias y los espacios culturales. Frente a estos hechos, Caicedo señaló que “la gran paradoja para un joven es acceder a un arma que a un libro”. En esa línea, dijo que es necesario llevar a toda la infancia a la educación primaria, básica y media, algo que promueve a través de su idea de dar un pago a los jóvenes por estar inmersos en el sistema educativo.
Lizcano siguió esta línea, pero la abordó desde la intención de expandir la educación en los barrios populares a partir de escuelas culturales, porque para el aspirante “la cultura sí le compite a la violencia”. Mientras López expuso replicar sus “manzanas de cuidado” que ya implementó durante su gestión en Bogotá, pero en un modelo nacional, para mitigar los casos de violencia no letal en el país.
A su vez, Murillo recalcó la necesidad de que el Estado llegue a esas zonas excluidas, al exponer que en diversas partes “la escuela la regulan los grupos al margen de la ley”.
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Un punto que generó tensión sobre las visiones de país es la transición energética y la urgencia, según dijeron los aspirantes, por transformar las economías regionales altamente dependientes de los combustibles fósiles.
López planteó que, para evitar “tener apagón y energía cara que nos empobrece más”, el país debe implementar un modelo en el que se exploten hidrocarburos con tecnología de punta, mientras se protegen zonas donde abunda la biodiversidad, como selvas y parques naturales. De hecho, aunque ha dicho estar de acuerdo con el fracking en diversas ocasiones, ratificó que constitucionalmente esta práctica no se puede realizar en páramos y otras regiones protegidas, entre ellas Santurbán.
“El problema no es que dependamos en un 3,6 % del PIB del sector minero energético. El problema es que dependemos en un 5 % de economías ilegales”, agregó la candidata del movimiento Imparables.
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Caicedo planteó la vía de la reconversión, con la que resalta que, para tratar los problemas de déficit en esta materia, es necesario “formar a los territorios para que no sean solamente testigos de cómo se hace extractivismo”. También planteó la necesidad de construir universidades en estos territorios y vincular a estos jóvenes a nuevas industrias como la agroindustria o de economías logísticas para evitar una debacle laboral en estas regiones.
Mauricio Lizcano señaló que “no se puede satanizar” los hidrocarburos en el país. El candidato, que fue ministro de las TIC en el gobierno del presidente Gustavo Petro, dijo que “no se puede descuidar lo que ya tenemos. La transición energética se puede financiar con el petróleo y el mismo carbón”. Al respecto, agregó que estos representan “el 40 % de los ingresos que hoy no tenemos de donde suplirlos”. Por último, planteó un plan para las concesiones mineras para determinar el futuro una vez se agoten los recursos en algunas regiones.
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Finalmente, en este bloque, Murillo dijo que “la transformación tiene que ser cultural”. “Sí hay tema donde tenemos que hacer ese cambio, es en la transición energética, que no es solo energética, sino minero energética. Ese cambio empieza por nosotros para producir de manera distinta y consumir de manera distinta”, dijo el candidato, recordando la apuesta y el compromiso de Colombia de ser carbono neutrales en 2050, iniciativa que se había demarcado para estar en un 50 % de cumplimiento en 2035.
El tercer bloque de este encuentro entre aspirantes presidenciales fue sobre la cultura de la lectura en Colombia y cómo garantizar el acceso a todo el país a libros. En medio de un incremento de costes en la producción y distribución de los libros en el país, Mauricio Lizcano dio prioridad a los lectores. El candidato remarcó la existencia de incentivos tributarios, pero añadió que se debe “ayudar, desde el punto de vista logístico, para que puedan llegar a las regiones. Hay que incentivar nuevos escritores y la innovación a través de concursos”.
De su parte, Carlos Caicedo ratificó que el centralismo dificulta el acceso a los libros en algunas regiones. “Este es el primer gobierno de transición. Aún no hemos conocido el primer gobierno plenamente de izquierda en Colombia, porque la izquierda no es centralista”, dijo el candidato. A su vez, cuestionó el difícil acceso a los libros, por lo que insistió en alianza con universidades para llegar a territorios alejados: propuso fondos editoriales de la mano con la Imprenta Nacional.
Claudia López encendió el debate al plantear asociaciones “público-privadas comunitarias” para que en las regiones haya libros, y que sea rentable para las editoriales vender sus ediciones en todo el territorio nacional. Esto con el fin de abaratar los costos y llegar hasta las regiones donde es difícil acceder para las editoriales principales del país.
Acto seguido, Murillo resaltó que “los costos de producción de libros sean los mínimos, pero que realmente sea una actividad en la que el sector privado y el que no persigue las utilidades pueda producirlos. Y que los escritores puedan escribirlo. Hay que estudiar bien ese ecosistema”. Por lo mismo, agregó que “si hay que dar incentivos tributarios, hay que darlos. Si hay que hacer fondos de inversión, hay que crearlos”, siendo una propuesta para dar mayor acceso a esa industria.
Tanto Lizcano como Murillo aprovecharon el espacio para indicar la falta de debates en esta contienda. El segundo aseguró que la razón por la que los punteros (Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia) no acuden a debates en los que coincidan es que “creen en la superioridad política”, un hecho que afectaría la esencia de la democracia en este proceso electoral.
Este es el tercer encuentro donde candidatos y candidatas se reúnen a comparar sus visiones de país a instancias de esta casa editorial, Fescol y otros aliados; en los anteriores se dialogó sobre transición energética y equidad, en un momento en el que algunas campañas ponen condiciones para enfrentar sus propuestas en un debate a poco más de un mes de la primera vuelta presidencial.
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