Cuando solo resta un mes para la cita a urnas de la primera vuelta, los sectores de derecha terminaron engarzados en una dura pelea por quedarse con los votos del ala más extrema de esta tendencia ideológica. Y todo mientras la izquierda, con el respaldo irrestricto del Gobierno del presidente Gustavo Petro, camina organizada en el primer puesto del podio de intención de voto.
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Si bien las fracturas no son recientes, el hecho de que cojan vuelo en una etapa crucial de la campaña las vuelve relevantes porque cualquier traspié tiene un precio directo en urnas. De hecho, los protagonistas de estas disputas –Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella y Álvaro Uribe– delegaron en sus equipos la exploración de formas que permitan responder sin que eso se vea como una suerte de ataque que divida aún más los apoyos.
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Y aunque ni Valencia ni De la Espriella se han lanzado dardos de forma directa, y la pelea se da entre las campañas, Uribe –quien apoya a la primera– sí salió con nombre propio a responsabilizar a uno de los estrategas del segundo, Carlos Suárez, por los señalamientos de “tibieza” y alianzas “no santas” con sectores tradicionales que le han llovido a la candidata del Centro Democrático desde las toldas del aspirante de Defensores de la Patria.
Si bien eso se dio hace 72 horas y marcó la escalada del tono de disputa entre la derecha, este miércoles se registró otro episodio y ya fue dentro del seno mismo de la fórmula que se cobija bajo el paraguas del expresidente. En efecto, el aspirante vicepresidencial Juan Daniel Oviedo se mostró en desacuerdo con la posibilidad de que el exmandatario sea ministro en un eventual gobierno de Paloma Valencia.
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Eso motivó a que la también senadora le respondiera que “la presidenta soy yo”, recordando que es la cabeza de esta llave, pero también matizando en torno a la necesidad de seguir sumando gente de diversas vertientes.
“En un país tiene que caber todo el mundo, aquí no aceptamos vetos para nadie. El que sea bueno, como el expresidente Uribe en materia de seguridad, ojalá se anime a ser ministro. Y ojalá también haya muchos ministros de centro y que venga gente de la izquierda con compromiso social. Tenemos que hacer un gobierno sumando todos”, precisó Valencia.
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Y este miércoles, durante la presentación en Bogotá de su política de seguridad –evento en el que además contó con el apoyo de 40 exministros de defensa y exdirectores de las diversas fuerzas–, agregó que su directriz es rechazar falsos positivos y exigir condenas contra los responsables. Esa fue una defensa tácita de Uribe, en cuyo gobierno el Ejército desplegó una estrategia militar que derivó en esos episodios de guerra por los que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) dice que ya hay más de 7.000 casos. El expresidente siempre ha rechazado cualquier nexo con esa práctica criminal.
Sus palabras, las de Valencia, derivaron en una aceptación de Oviedo. “Ella va a tomar las decisiones de su gabinete, porque yo como vicepresidente soy una llanta de repuesto”, dijo también este miércoles. Eso sí, en un diálogo previo con El Espectador, ratificó que las directrices de campaña en temas sensibles se adoptan por consenso: “La estrategia de seguridad naturalmente no es volver al 2006 solo porque Paloma dice que ama a Uribe”.
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Pero la división no solo es a ese nivel. Uno de los hijos del exmandatario, Tomás Uribe, también cargó contra el estratega Suárez y lo acusó de atacar con “deslealtad” a la campaña de Valencia con el objetivo de viralizar la de De la Espriella.
“Sin una oposición unida no es posible derrotar a Petro. La campaña de Abelardo ataca con deslealtad a la oposición al pagar influenciadores y le hace el juego a Petro. Paloma Valencia le apuesta a unir a la oposición”, enfatizó. Suárez, por su parte, ha rechazado ese tipo de acusaciones e incluso dijo que detrás hay una supuesta intención de la familia Uribe, con el expresidente al mando, de presuntamente desprestigiarlo por el trabajo profesional que ha tenido en el pasado.
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Sin embargo, en la más reciente escena en la que coincidieron Valencia y De la Espriella, un debate sobre asuntos de infraestructura que realizó Noticias RCN, se trataron cordialmente al inicio y al final de ese espacio. Además, la bancada del Centro Democrático, de acuerdo con algunos de sus voceros, busca “tranquilizar a las bases” para que estas divisiones no se capitalicen en otros sectores o que haya fugas hacia Defensores de la Patria.
De acuerdo con la más reciente encuesta de Invamer, financiada por Noticias Caracol y Blu Radio, y difundida también por El Espectador, De la Espriella marcó un 21,5 % y Valencia un 19,8 % en intención de voto, mientras que Cepeda, el candidato de la izquierda, llegó al 44,3 %.
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Eso deja ver cómo las divisiones de la derecha hacen que su posibilidad de vencer a la izquierda, al menos de cara a la primera vuelta del 31 de mayo próximo, se diluya. No obstante, desde las dos campañas les dijeron a reporteros de este diario que eso puede leerse como “natural” en la disputa por un cupo para el segundo balotaje, previsto para el 21 de junio.
Y es ahí donde la campaña de Cepeda aprovecha el espacio. Mientras la derecha se divide, la izquierda ahora apuesta a lograr una victoria directa el 31 de mayo. De hecho, este miércoles se oficializó el aterrizaje de Alianza Verde en las toldas del continuismo.
El evento se realizó en Bogotá y dejó, entre otras escenas, una que al menos en lo verbal muestra una contradicción. Mientras la oficialidad de esa colectividad dice públicamente que no respalda la propuesta de una asamblea constituyente, durante el encuentro se hizo una recolección de firmas para impulsar el comité que materializa la idea del presidente Petro.
Carolina Espitia, una de las directivas de los verdes, dijo que esa recolección de firmas no compromete al partido. Y Cepeda, por su parte, no mencionó el hecho durante su intervención, que sí usó para, entre otras cosas, resaltar que hay más fuerzas políticas que respaldan su aspiración así las directivas lo prohíban. Su mensaje fue directo al Partido Liberal.
En medio de esta disputa, sobre la que también se mantiene la duda de si habrá o no un debate en el que los tres representantes de las dos vertientes coincidan, las campañas de Claudia López, Sergio Fajardo, Santiago Botero, Sondra Macollins, Miguel Uribe y otros de los 13 aspirantes buscan espacios que les permitan recuperar terreno.
A partir de este viernes, Día del Trabajo y de movilizaciones impulsadas por la Casa de Nariño para promover la constituyente e impulsar a Cepeda, quedan 30 días exactos para la primera cita a urnas. Y las campañas quieren que en ese tiempo se consoliden más apoyos, pero a la luz de Invamer todo parece decantado hacia tres aspiraciones. Aún queda un mes para saber hacia dónde se moverá el tablero electoral.
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