Un país con un péndulo que no termina de oscilar. Esa imagen parece quedar de estas elecciones presidenciales, pues los resultados dejaron a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella como adversarios que definirán al reemplazo de Gustavo Petro en segunda vuelta. ¿Y el centro? Aunque Sergio Fajardo dijo que serían protagonistas luego de conocerse los resultados, este sector aparece como el principal perdedor de la contienda.
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Varias podrían ser las razones o los datos que están detrás del declive del centro político. Empecemos hablando del que podría ser su principal exponente en los últimos años: Sergio Fajardo.
El candidato en esta oportunidad por Dignidad y Compromiso ya se había presentado en dos ocasiones anteriores a elecciones presidenciales. En 2018 lo hizo con Coalición Colombia y obtuvo 4.602.916 votos; en 2022 volvió a presentarse con la coalición Centro Esperanza, en ese entonces recogió 888.585 votos, ocupando el cuarto lugar.
Nuevamente volvió a hacer parte de la contienda electoral, pero su resultado de un poco más de un millón de votos, aunque superó lo de 2022, deja entrever que en la última década el centro fue perdiendo importancia y una de sus principales figuras careció de fuerza para atraer y convencer votantes.
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Sin embargo, Fajardo, tras conocerse los resultados electorales de este domingo, aseguró: “No nos vamos a resignar a ver las elecciones, vamos a ser protagonistas. Este millón de votos vale mucho para nuestro país”.
Ahora, no necesariamente es una responsabilidad de Fajardo o de quienes han representado el centro en los últimos años. Una de las razones que explica las constantes derrotas de este sector político es la polarización.
No es un fenómeno nuevo, pero quizá en este momento se vive uno de sus puntos más altos. Históricamente, Colombia ha sido un país binario en términos políticos, al menos cuando de elegir presidente se trata. Sin embargo, analistas han señalado que lo de los últimos años podría tener una explicación con el Acuerdo de Paz. El coletazo del plebiscito y de un país dividido entre el Sí y el No, pudo aumentar un fenómeno social y político que parece estar lejos de apagarse.
Juan Daniel Oviedo, que se unió a la campaña de Paloma Valencia como fórmula vicepresidencial, se refirió a los extremos luego de la jornada electoral de este 31 de mayo y aseguró: “Es importante entender que el mensaje político de esta votación es que Colombia no quiere volver a proyectos que representen el pasado. Quieren un presente y eso hay que valorarlo. Hoy me duele como colombiano que los resultados de estas elecciones se debatan entre los extremos populistas que nos distraen y nos llevan a no reconocer los verdaderos problemas que tenemos en nuestro país. (…) Desafortunadamente las mentiras, la campaña sucia, y sobre todo la homofobia y el machismo no dejaron brillar una luz en el camino que nosotros queríamos ofrecer para Colombia”.
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Otra razón puede estar detrás de las coaliciones de centro, que a pesar de los intentos, no lograron la unión necesaria para sumar fuerzas. Vayamos cuatro años atrás: en 2022, la Coalición Centro Esperanza llegó desgastada a la contienda electoral por disputas internas y mensajes contradictorios.
En ese entonces, la coalición que contaba con Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Carlos Amaya, Alejandro Gaviria y Jorge Enrique Robledo para la consulta, obtuvo apenas 2.158.575 votos, siendo la menos votada a comparación del Equipo por Colombia, que registró cerca de 4,1 millones de votos y el Pacto Histórico, que alcanzó 5,8 millones de votos. Fajardo, que fue el ganador de esa consulta, no superó el millón de votos en primera vuelta.
Un centro más desdibujado apareció en el mapa electoral de este 2026. La gran consulta por Colombia combinaba candidatos de derecha y de centro. Paloma Valencia, del Centro Democrático, fue quien ganó esa consulta con 3,2 millones de votos, seguida de Juan Daniel Oviedo, que alcanzó 1,2 millones y se convirtió en la fórmula de Valencia. Sumando ambos, la derrota de esta candidatura fue amplia, pues apenas registraron 1,6 millones de votos en esta primera de vuelta.
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Los otros precandidatos se ubicaban en una especie de centro-derecha: Juan Manuel Galán, Juan Carlos Pinzón, Vicky Dávila, Enrique Peñalosa, Anibal Gaviria, David Luna y Mauricio Cárdenas.
En otras consultas estaban Claudia López y aparte estaba también Roy Barreras, que, a pesar de hacer parte del gobierno Petro, se ha querido posicionar como un político de centro izquierda.
De Claudia López también podemos hablar desde las cifras. Cuando fue elegida alcaldesa de Bogotá en 2019, López obtuvo 1.108.541 votos, derrotando al ahora alcalde Carlos Fernando Galán, que sacó un poco más de un millón. En la pasada Consulta de las soluciones, registró cerca de 500 mil votos, un número superior al que finalmente registró, pues en estas elecciones se quedó con 225.517, menos de la mitad de lo que marcó hace apenas tres meses.
Jorge Giraldo Ramírez, exdecano de Humanidades de la Universidad Eafit, dijo hace poco en un artículo para este diario sobre los defectos del centro que: “Trato de contrastarlos con las fortalezas que veía en ese centro disperso de los ochenta: no hay la vehemencia de Galán, la moderación política se confunde con falta de vehemencia y de emocionalidad. Claudia López trata de suplir un poco eso, la vehemencia, la expresión de las ideas, la combatividad. Hay un problema filosófico, conceptual, terminológico con la moderación: originalmente en la filosofía moral el término que se usa para la moderación es la templanza, ¡eso no tiene nada que ver con la tibieza! La templanza implica carácter, equilibrio racional, capacidad de diálogo, pero también ideas claras, plantearlas y que pisen callos. Uno de los problemas del centro hoy es que no quiere pisar callos. A Galán lo mataron. Belisario lo pasó muy mal".
Entre la fragmentación y la falta de cohesión entre las apuestas de este sector político y las necesidades de la gente, el centro parece perdido y no ha logrado crear una estrategia efectiva de comunicación que atraiga y que haga entender a la sociedad que entre ellos también pueden estar las soluciones y las respuestas que el pueblo colombiano busca en los extremos.
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