A dos semanas de la primera vuelta presidencial, en un momento donde crecen las alertas por constreñimiento al elector, participación en política y los candidatos señalan falta de garantías, José Antonio de Gabriel Pérez, jefe adjunto de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE), habló con El Espectador sobre las amenazas que enfrentan las elecciones presidenciales, la transparencia de las instituciones que garantizan los resultados, del papel de los medios de comunicación y las redes sociales en la contienda. Además, dio detalles de su encuentro con el presidente Gustavo Petro para hablar del software electoral.
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Explíquenos el papel de la MOE UE en estas elecciones.
La misión de observación se desplegó a finales de enero. En total, en cada una de las jornadas electorales vamos a desplegar 150 observadores venidos de Europa que van a estar en todo el territorio. Durante todo el periodo tenemos equipos especializados en la capital que hacen monitoreo de medios, de redes sociales, se entrevistan con las campañas, hacen análisis de las decisiones jurídicas, acompañan el trabajo de la registraduría y del Consejo Nacional Electoral y, además, tenemos en todos los departamentos equipos de observadores que llamamos de largo plazo que nos están reportando lo que ocurre en todos los departamentos.
Hagamos un balance sobre las elecciones legislativas del 8 de marzo que ocurrieron hace poco.
A pesar de los riesgos que se habían señalado en mapas de riesgos y en alertas tempranas, nosotros destacamos que transcurrieron de una manera generalmente tranquila y pacífica, con pocos incidentes reseñables; hubo un récord de participación en las legislativas; una gran fortaleza en los sistemas de publicidad del conteo de votos y de la votación.
Respecto a lo que había ocurrido en el 2022, donde en las legislativas había habido una gran diferencia entre los resultados del preconteo, que no es oficial, y los de los escrutinios, que sí lo son. Esta vez prácticamente ha habido una identidad total; es el resultado no de la improvisación, sino de todo lo contrario; es el resultado de que se tomaron medidas para mejorar.
Creemos que quizá la cobertura por parte de los medios de comunicación reflejó lo que es un poquito el panorama mediático del país del pluralismo polarizado. Existen medios más o menos afines a las distintas sensibilidades políticas, pero claro, separados. Los medios públicos favorecieron a los candidatos o les dieron, no diría favorecieron, pero sí les dieron más espacio, más cobertura informativa a los candidatos socialistas, mientras que en la prensa privada, que es la mayoritaria, que son la mayoría de los medios en el país, pues hubo un tratamiento quizá más favorable en tiempo y en sesgo a los candidatos de la oposición.
Y en el ámbito de las redes sociales es muy importante si detectamos campañas de desinformación que ponían de alguna manera en entredicho la regularidad del proceso electoral y que, evidentemente, algunas de ellas provenían de cuentas de organismos oficiales y de autoridades oficiales.
¿Cuál cree usted que es en este momento la mayor amenaza para el proceso electoral?
Antes que las amenazas, quería resaltar las fortalezas, porque ya hemos vivido las elecciones legislativas. Evidentemente, organismos han estado haciendo mapas de riesgo que son solo de eso, de riesgo; no significa que allí vayan a ocurrir incidentes, simplemente llaman la atención sobre que se dan circunstancias que podrían generar problemas.
Lo que vimos en las elecciones del pasado 8 de marzo fue que se pudo votar en todas las veredas y eso a pesar de la presencia de grupos armados en partes del territorio, a pesar de las inclemencias climáticas que se dieron, y en ese sentido tenemos que reconocer el trabajo que han hecho los distintos organismos del Estado, empezando por la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral, pero también el compromiso del Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa, de la policía, de las Fuerzas Armadas para hacer que todos los colombianos puedan votar a pesar de las circunstancias.
Siempre digo que es muy fácil organizar elecciones en países donde no existen condicionamientos o problemas de este tipo, que no son de ahora, que vienen de hace mucho tiempo, pero que realmente Colombia cada vez demuestra la voluntad de hacer ver llegar el voto de los ciudadanos.
¿Cómo analiza las alertas que se encendieron la última semana por parte de los candidatos que hablan de posible constreñimiento en varios departamentos?
No se puede minimizar la importancia del hecho de que haya zonas del país, pequeñas zonas, zonas separadas unas de otras, zonas cuya extensión varía en función de la presencia mayor o menor de los muchos grupos armados ilegales que por desgracia operan en el país; no se puede, evidentemente, minimizar la importancia o el impacto que esto tiene en el proceso electoral, ¿por qué?
Porque evidentemente condiciona la posibilidad de hacer campaña y en algunos casos podría también condicionar la libertad de los votantes. La MOE Colombia presentó un estudio en el cual demostraba que en las votaciones al Senado en las distintas zonas del país donde hay prevalencia de grupos armados, pues los resultados habían sido muy variopintos y se habían distribuido entre los distintos partidos.
Eso hace pensar que no hay una estructura homogénea de presión o de constreñimiento, lo que, insisto, es más importante; son las medidas que adoptan los distintos organismos del Estado para facilitar tanto la campaña como el voto.
Hace poco se suspendió a la embajadora de Colombia en Haití por apoyar a un candidato ¿Ustedes han observado un aumento en la intervención en política por parte de funcionarios públicos?
Quisiera hacer una aclaración sobre cuál es nuestro trabajo. Nosotros observamos las elecciones sobre todo basándonos en lo que se llama estándares internacionales, es decir, las normas más mínimas a las cuales Colombia se ha comprometido internacionalmente, que pueden hacer que una elección sea llamada democrática.
Luego está la legislación nacional, que es distinta en cada país. Por ejemplo, aquí existe una prohibición para los funcionarios públicos de participar en política electoral. En muchos otros países no es el caso y los ministros, gobernadores pueden participar claramente en las campañas porque de hecho forman parte de partidos; aquí no es así, aquí existe esa prohibición.
Hemos visto lo que ha ocurrido con la embajadora en Haití por una decisión de la procuraduría, que tiene la capacidad de hacerlo para los funcionarios, que no es el presidente porque evidentemente eso está sometido a otro tipo de inmunidades, y tomamos nota.
¿Cómo Colombia puede articular hacia una democracia más estable si no hay debates en esta campaña presidencial?
El voto informado es fundamental, es decir, es una herramienta fundamental para que el ciudadano haga una elección sabiendo qué es lo que ofrece cada uno. Estamos viendo que, hasta el momento, los candidatos que aparecen en las encuestas como en posiciones de liderazgo, pues no han partido aún entre ellos; vamos a ver qué ocurre en el tiempo que queda hasta el final. Evidentemente, en Colombia, el debate no es obligatorio; sí lo es en otros países como en Ecuador.
Lo que sí hay, y esto es muy importante, es una enorme cobertura de la campaña por parte de los medios de comunicación, que están brindando continuamente espacios a los candidatos. De una manera o de otra, los candidatos están teniendo la capacidad de llegar a la ciudadanía a través de los medios de comunicación; es un papel absolutamente fundamental.
El pasado jueves hubo una reunión entre el presidente Gustavo Petro y algunas organizaciones electorales en el Palacio de Nariño. ¿Cómo fue ese encuentro?
Es la segunda vez que tenemos el honor de acudir al Palacio de Nariño para escuchar al presidente y a algunos miembros de su gobierno; agradecemos muchísimo ese espacio. Escuchamos las consideraciones que desde el gobierno se hacen, no solo sobre el sistema electoral, sino también sobre todo lo que se está haciendo para proteger a los candidatos y para proteger el proceso electoral a través del Plan Democracia, que realmente es algo que ya está consolidadísimo en este país y que, desgraciadamente, después del atentado al senador Uribe Turbay, pues esta vez se activó desde mucho antes.
Estuvieron presentes las distintas misiones de observación electoral que van llegando. Tomamos buena nota de las preocupaciones que fueron allí expresadas por el presidente y que no difieren de las que expresa a través de sus redes sociales o en los medios de comunicación.
¿Cómo analizas los señalamientos del presidente Gustavo Petro, que ponen en duda el proceso electoral? ¿por qué confiar en estas elecciones?
Todas las dudas son respetables; es importante que sean respondidas, que sean aclaradas. Creemos que ha habido mucha pedagogía por parte de la Registraduría para explicarle al país y a sus instituciones cómo funciona realmente el proceso electoral. El sistema electoral colombiano es básicamente un sistema manual, que brinda una enorme transparencia sobre todas y cada una de las fases del proceso.
En las mesas de votación con la presencia de los testigos, que tienen un acceso muy fácil y, además, cada vez acuden en mayor número, comparado con elecciones anteriores. Y luego, después, en los escrutinios, es decir, todo se ve, todo está hecho en presencia de los ciudadanos, de los partidos, todo se publica.
Las actas de resultados que se van sumando en distintas fases, eso se hace en presencia de jueces de la República, notarios, representantes de los partidos políticos. El sistema colombiano se caracteriza por su transparencia y por su trazabilidad.
En ese sentido, si ocurriese algún error durante el proceso de conteo, durante el proceso de agregación, de suma de los resultados de las distintas mesas de voto, el escrutinio es un espacio fabuloso para que esto se vaya aclarando y ahí están los partidos con sus abogados interponiendo reclamaciones para que realmente se vaya, digamos, depurando y aclarando, pero lo principal es que hay transparencia y todo se publica, con lo cual es muy fácil verificar que los resultados finales se correspondan con lo que se ha votado en las mesas de votación.
Se ha hablado mucho del código fuente y los softwares electorales, ¿cómo explicarle a las personas por qué es un código seguro o un software seguro?
Los resultados no los da el software, es decir, son el compilado de jurados de votación que cuentan en las mesas electorales, que a mano redactan unas actas, los famosos E-14 y que luego en las comisiones escrutadoras, que están integradas por personas, no por máquinas, pues realmente se van sumando esos resultados.
Todo eso, naturalmente, pasa a un registro informático, pero insisto, el origen de la información es puramente humana. Luego se publican los escáneres de cada uno, es decir, las fotos de los documentos, de manera que es muy fácil verificar para los partidos políticos, para los medios de comunicación, para los organismos de la sociedad civil que los resultados finales agregados se corresponden con lo que personas de manera física y en presencia de todos han estado contando.
Aquí no existe un voto electrónico en el cual tú aprietas un botón y te tienes que fiar de que la máquina haga bien las operaciones, sino que son personas que suman y luego todos esos documentos se publican. Por lo tanto, yo creo que la principal garantía, que debe dar mucha tranquilidad a la ciudadanía colombiana, es el carácter manual, la transparencia y la trazabilidad, es decir, el hecho de que se pueda seguir todas y cada una de las etapas de la agregación de los resultados.
¿Cómo cree que va a transcurrir esta jornada del 31 de mayo? ¿Cómo lo están manejando ustedes dentro de la MOE?
Esperamos que transcurra en lo que se refiere a la seguridad y a la ausencia de incidentes también como transcurrió la anterior. Las elecciones legislativas colombianas son extraordinariamente complejas.
Hay listas abiertas con muchos candidatos, hay voto preferente, hay circunscripciones especiales en el Senado, en la Cámara de Representantes; también fue la última elección de las curules de paz, entonces todo eso era complejísimo de votar y complejísimo de transmitir. Eso genera a veces problemas en el preconteo. ¿Qué ocurre?
Que ahora son muy poquitos candidatos, es decir, una boleta muy sencilla y lógicamente todo irá mucho más deprisa, tanto el conteo como la transmisión del preconteo, es decir, de los resultados provisionales que no son oficiales, y luego ya los escrutinios se espera que transcurran de manera muchísimo más rápida.
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