
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La región Andina es un eje económico y político para Colombia, pero también el escenario donde se acumulan los problemas de siempre: desigualdad territorial, crisis de infraestructura, centralismo y conflictos ambientales. Por eso no sorprende que las candidaturas presidenciales, como cada 4 años, vuelvan a poner aquí sus apuestas de país.
Lo interesante es que, aunque los diagnósticos son cada vez más parecidos, las soluciones no lo son. Unos prometen modernizar el modelo económico con tecnología e infraestructura, otros hablan de transición ecológica y reparación social, mientras algunos siguen confiando en que el mercado y los incentivos harán el trabajo. La pregunta es si realmente estamos ante soluciones novedosas o simplemente frente a reencauchadas formas de administrar viejos problemas.
Encuentre a su candidato presidencial aquí, en el Match Electoral de El Espectador
Desarrollo económico y modelo de ordenamiento territorial
Aquí confluyen las principales diferencias entre candidaturas. Si bien todas coinciden en que la región andina seguirá siendo el eje económico nacional, difieren en el modelo que quieren impulsar y en la relación entre crecimiento, medio ambiente y Estado. Claudia López y Sergio Fajardo apuestan por modernizar el modelo actual mediante innovación, conectividad, planeación regional y fortalecimiento productivo, sin transformar de fondo la lógica económica existente.
Sus propuestas también buscan potenciar la vocación agroexportadora y turística de la región, aunque no proponen nada nuevo ante este viejo problema de que los beneficios realmente lleguen a las comunidades rurales y no se sigan concentrando en grandes empresas e intermediarios. Paloma Valencia complementa esta visión con el fortalecimiento de la exportación de madera, una propuesta que abre cuestionamientos ambientales que más adelante abordaré.
En contraste, Iván Cepeda propone profundizar una transición ecológica basada en sostenibilidad, soberanía alimentaria, economías locales y abandono gradual del extractivismo, entendiendo la región andina como un territorio estratégico. A diferencia de otras candidaturas, aquí sí aparece una crítica explícita al modelo económico tradicional, planteando que el desarrollo no debe medirse únicamente por el crecimiento económico, sino también por la sostenibilidad, la autonomía territorial y la justicia ambiental. Sin embargo, esta apuesta enfrenta las mismas dificultades que hoy limitan al gobierno actual: falta de alternativas económicas claras para las regiones, lentitud institucional y tensiones entre protección ambiental, crecimiento económico y empleo rural.
Infraestructura e integración regional
Aunque existe consenso sobre la necesidad de modernizar la infraestructura de la región andina, las candidaturas difieren en el propósito de esa transformación. Iván Cepeda propone una visión ligada a la transición ambiental, priorizando sistemas ferroviarios, movilidad eléctrica y transporte limpio e intermodal. Aquí la infraestructura deja de entenderse únicamente como una herramienta de competitividad económica y pasa a concebirse también como una política climática y de sostenibilidad territorial.
Lea: “Vamos con ese café”: Fajardo responde a Valencia y pone fecha a posible encuentro
Claudia López y Sergio Fajardo, en cambio, priorizan grandes proyectos de conectividad para fortalecer la integración regional y la competitividad económica, con apuestas como la ampliación de la vía Bogotá–Villavicencio, corredores estratégicos, el Metro de Bogotá, los Regiotram y centros regionales de acopio y frío. Fajardo además propone inversiones para eliminar cuellos de botella en la red eléctrica del centro del país y culminar el proyecto Chivor II Norte–Bacatá para integrar energías renovables y evitar apagones. Aunque estas iniciativas responden a necesidades históricas de la región, persisten dudas sobre cómo superar problemas recurrentes como corrupción, retrasos y dificultades de financiación que han frenado proyectos similares durante décadas.
La región andina sigue siendo el corazón logístico del país y Bogotá el principal nodo articulador de la integración nacional. Por eso, discutir qué infraestructura se construye también implica discutir qué modelo de desarrollo y de país se quiere consolidar.
Medio ambiente y transición energética
Es precisamente en las propuestas ambientales para la región andina donde se evidencian las mayores diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha. Iván Cepeda plantea una visión alineada con el proyecto de transición ecológica del Pacto Histórico, apostando por avanzar hacia un modelo postextractivista. Paloma Valencia, en cambio, incorpora elementos de conservacionismo ambiental, algo relativamente novedoso en la derecha colombiana, aunque conciliándolos con apuestas productivas y de mercado en las zonas no destinadas a protección.
Iván Cepeda propone para la región andina una agenda ambiental estrechamente ligada a la justicia social y la transición ecológica. Sus propuestas incluyen programas de “basura cero” con protagonismo de recicladores comunitarios, sistemas de transporte limpio e intermodal con el regreso del ferrocarril, la defensa del páramo de Santurbán frente a la gran minería y la prohibición del fracking, además de un nuevo modelo minero-energético para el Tolima que priorice la protección de la naturaleza y el acceso al agua potable.
No se pierda: Cepeda, De la Espriella y Valencia:¿quiénes gestionan las chequeras de sus campañas?
La apuesta resulta interesante por combinar sostenibilidad ambiental, reconocimiento de derechos históricos y fortalecimiento de comunidades excluidas, aunque enfrenta retos importantes de financiación, capacidad institucional y claridad sobre las alternativas económicas frente a las restricciones al extractivismo y los altos costos de infraestructura social y ambiental que implican estas propuestas. Es decir, las mismas problemáticas que el actual gobierno no ha podido terminar de resolver.
Paloma Valencia sorprende al darle un lugar central a las propuestas ambientales en la región andina, con apuestas por la restauración de bosques y páramos y pagos estatales a familias guardabosques. Sin embargo, aunque reconoce la importancia estratégica de estos ecosistemas, no explica cómo evitar conflictos con actividades productivas ya existentes. Además, su propuesta se reconcilia rápidamente con una visión productivista al impulsar la reforestación comercial y una industria maderera competitiva mediante incentivos de Finagro, una apuesta más cercana al monocultivo y al aprovechamiento económico del suelo que a una verdadera restauración ecológica.
Desigualdad y presencia del Estado
Existe un consenso entre las candidaturas sobre la profunda desigualdad territorial que atraviesa la región andina, aunque difieren tanto en las causas de estas brechas como en la manera de resolverlas. Bogotá sintetiza buena parte de estas tensiones: es el principal centro económico y político del país, pero también el escenario donde confluyen con mayor fuerza las fracturas entre centro y periferia, desarrollo y exclusión. En el fondo, estas diferencias reflejan distintos modelos de Estado y distintas maneras de entender su papel frente a la desigualdad regional.
Las diferencias entre las candidaturas también se reflejan en la manera en que entienden la desigualdad y el papel del Estado. Iván Cepeda plantea una visión de Estado social centrada en la reparación histórica y la garantía de derechos, con propuestas como vivienda digna para jóvenes, fortalecimiento de servicios de salud y educación para víctimas de falsos positivos en Soacha, Cundinamarca, entrega de tierras, soberanía alimentaria y acceso universal a agua potable y vías terciarias. En su visión, la desigualdad no se explica solo por falta de oportunidades, sino por décadas de exclusión territorial, violencia y abandono estatal, por lo que el Estado debe actuar como garante de justicia social y transformación territorial.
Sergio Fajardo y Claudia López, en cambio, abordan la desigualdad desde una lógica más tecnocrática de cierre de brechas regionales mediante conectividad, modernización institucional y fortalecimiento productivo. Las Regiones Administrativas y de Planeación (RAP), la digitalización del Estado, la infraestructura de movilidad, la integración de productores locales y el fortalecimiento de cadenas de valor buscan mejorar capacidades económicas y reducir disparidades territoriales sin transformar profundamente el modelo económico existente. Por su parte, Paloma Valencia representa una visión más subsidiaria del Estado, donde la intervención pública se concentra en incentivos económicos y apoyo focalizado, dejando que el crecimiento productivo y el mercado funcionen como principales herramientas para enfrentar las desigualdades regionales.
Entonces… ¿soluciones para el territorio?
Al final, las candidaturas sí proponen soluciones distintas para la región andina, pero muchas siguen chocando contra los mismos límites históricos: centralismo, debilidad institucional, corrupción, desigualdad y dificultades para ejecutar transformaciones de largo plazo. Cambian los lenguajes, innovación, transición ecológica, sostenibilidad, competitividad o reparación social, pero la región continúa atrapada entre promesas ambiciosas y un Estado que históricamente ha tenido problemas para convertirlas en realidad. Va siendo hora de materializar lo que tanto se promete con políticas públicas distintas y realizables.
También llama la atención el caso de Abelardo de la Espriella quien no presenta propuestas en concreto para la región andina en su plan de gobierno, siendo una candidatura relevante con opciones disputar un paso a segunda vuelta si logra consolidar apoyos en la derecha y sectores de opinión. Deja a sus votantes sin claridades básicas para encontrar una representación en sus promesas de campaña.
Santiago Velasco Gordillo es Coordinador de proyectos territorial Nodo Centro en Extituto de Política Abierta.
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.
✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.