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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?
El desarrollo tecnológico del país.
¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?
No, ninguna.
De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?
El control político de la ejecución presupuestal, desde mi punto de vista, este país está sobrelegislado; el problema no es que haya más leyes, el problema es que se cumplan las que hay.
A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?
El principal problema de Colombia es que no hemos aprendido a trabajar en equipo; no hay un proyecto país. Somos un país supremamente diverso, hablamos diferente, nos vemos diferente; los costeños de La Guajira no se parecen a los de Barranquilla, los paisas y los rolos caminan cada uno por su lado y me atrevería a decir que se odian. Los políticos aprovechan esa división para hondarla mientras el país está rezagado. Aquí no hay ni falta de oportunidades, ni recursos, ni de talento. Todo eso lo tenemos en exceso; falta una visión de país que nos una como colombianos y nos permita trabajar juntos por el futuro de Colombia; hay que jalar hacia adentro primero.
¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?
La Constitución del 91 nos convirtió en un Estado social de derecho y brindó los mecanismos para hacer modificaciones y mejorarla con el tiempo; no creo que Colombia necesite cambios drásticos, necesita que los que hay se cumplan. Un ejemplo es la vivienda digna; eso hace rato está, pero no se cumple. Creo que hacer una asamblea terminará beneficiando a algunos pocos políticos y no a la sociedad en general.
¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?
No creo en liderazgos mesiánicos; creo que en este país hay muchos líderes buenos, lo que considero es que debe haber continuidad en las políticas, no en los gobernantes. Por eso creo que no es necesaria una reelección ni extender el periodo de los presidentes.
¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?
No, para mí es una falacia; no por decir que vivimos en paz, lograremos la paz. Lo que dice la evidencia es que esa política ha contribuido con el crecimiento de grupos al margen de la ley y lo que nos dicen las personas en el territorio nacional es que no se sienten más seguras; de hecho, todo lo contrario, se sienten desprotegidas. Creo en el monopolio de la fuerza por parte del Estado; no creo que ningún movimiento subversivo tenga hoy propósitos nobles; por el contrario, son económicos y nocivos para el país.
¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?
No, me parece que se ha dado mal ejemplo a la sociedad premiando a personas que han dedicado su vida a delinquir; de hecho, mi propósito principal de vida es que en Colombia, hacer la tarea y ser bueno valga la pena.
¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?
Sí, creo que Colombia debe dejar la hipocresía a un lado; hoy por hoy la marihuana es una droga normalizada por la sociedad, pero mantenerla en la ilegalidad solo genera que no se garantice los derechos de muchas personas que comercializan la droga, que no se recauden tributos, que no se vigile su idoneidad para los consumidores. Sin embargo, aquí hay que poner varias cosas sobre la mesa:
1. Que el consumo sea legal no significa que deje de ser nocivo. Por lo que no se debe promover su consumo, ni normalizarlo en televisión.
2. Se deben mantener las contravenciones para el consumo en espacios públicos, principalmente cerca de colegios y menores de edad. (Su aroma no es agradable para todo el mundo; se debe respetar la libertad de quienes no consumen; así mismo se debe cuidar a los menores de edad prohibiendo su consumo).
3. Debe penalizarse su venta a menores de edad. Debemos proteger a quienes no son conscientes de su elección.
¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?
Sí, creo que la vida es maravillosa y así mismo debe ser un derecho concluirla para quienes sienten que su paso por esta tierra ya cursó; cada uno tiene sus razones. Siento que las personas deben tener el derecho a finalizar su vida con decencia sin tener que soportar lo que sea que los aqueje.
¿Se requiere o no otra reforma tributaria?
Si, aquí hay que tener en cuenta que cualquier cosa que modifique los impuestos, requiere una reforma. En mi opinión, se debe bajar el gasto público y los impuestos, así como las barreras tributarias que permitan la prosperidad social y de las empresas. Sin embargo, aquí hay que ser realistas: lo que configuran las reformas es la situación fiscal, no la situación política; por eso debemos estar preparados para estar a la altura de los retos que exija el país, en el corto, mediano y en el largo plazo.
¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?
Creo que el salario de los congresistas se debe reducir; sin embargo, siento que de otros funcionarios del Estado deben modificarse y definirse incentivos para cumplir. Hay funcionarios que administran muchos recursos y toman decisiones sobre ellos que además los comprometen penalmente. Un ejemplo son los funcionarios del Sena. El Sena administra cerca de 3 millones de dólares diarios; sin embargo, el top guy no se gana ni 5 mil dólares al mes. Creo que eso incentiva la corrupción. En China, el modelo por ejemplo, es por encima de la mesa; a los funcionarios que cumplen con obras en tiempo y calidad se les da un porcentaje por obra, cada obra, y si se descubre corrupción, es penalizado con la muerte. Por eso, si un funcionario es rico en China, se le admira, porque quiere decir que ha generado muchas obras y por ende, bienestar a la sociedad.
¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?
No, me parece que la espiritualidad, cualquiera que sea la religión, es una labor social; lo que sí considero, es que se estipule y se defina lo que es considerado iglesia, en materia de perímetro, cantidad de personas que atienden, etc. Porque puede utilizarse como un mecanismo de evasión.
¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?
Sí, creo que el sistema político tiene aún muchas oportunidades de mejora, sin desconocer que nuestra legislación actual lo ha mejorado sustancialmente; sin embargo, creo que aún falta mucho, sobre todo en materia de jóvenes. Creo que no es mi foco, pero estudiaría juiciosamente las iniciativas.
¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?
Nosotros somos un ejemplo de una lista que promueve a las mujeres; nuestra cabeza de lista es una mujer, el 50 % de la lista está conformada por mujeres, a pesar de que la exigencia de ley es del 30 %. Creo que la mejor propuesta es el ejemplo que desde ya estamos dando.
La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?
Quiero ser el senador del desarrollo tecnológico; creo que, con los sistemas adecuados, la corrupción será algo imposible. Los peores ejemplos hoy los vemos en sectores como la salud y la unidad de gestión de riesgo, sectores que no tienen ley de garantía y gozan de contratación por urgencia manifiesta. Hoy la tecnología nos permite rastrear cada peso, revisar evidencias, identificar flujos de dinero. El problema real es que no hay una disposición política para implementar este tipo de tecnologías y sí muchos incentivos para mantener el tema en la oscuridad. Como congresista, el control político será mi bandera y la ejecución presupuestal mi obsesión.
Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?
Ser ejemplo, creo que el desconocimiento de la labor legislativa y otros ejemplos que vemos en la política son el origen de ese pensamiento. Pero hay que empezar por reconocer que no todos son malos y que hay muchas personas que como yo, quieren hacer el bien por el país.
¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?
Históricamente son nuestros principales socios comerciales. Creo que aquí lo primero es entender que la diplomacia tiene una institucionalidad robusta. Que esos vínculos se han labrado con décadas de relaciones, no solo institucionales, sino también comerciales; que aquí lo que hay que hacer es reforzar ese trabajo en virtud del bienestar de los colombianos, sin ideologías, con diplomacia y con carácter técnico.
¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?
Nuestro movimiento ha sido ciudadano; personas en todo el país nos escriben a diario, empatizando con nuestra propuesta. Creo que ser buena persona abre muchas puertas. Es importante destacar que soy empresario hace 18 años, que poseo varias empresas y activos que permiten mantenerme sin trabajar; sin embargo, nuestra campaña es muy austera, gastamos en lo absolutamente necesario, hemos recorrido este país en bus, nos quedamos en hoteles baratos o en la casa de personas que nos apoyan. Aun así, no deja de ser un ejercicio costoso, que he costeado con recursos propios y la ayuda de personas que me han hecho pequeños aportes en especie o en dinero.
¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?
A Juan Daniel Oviedo, ojalá todos lo conocieran, es una gran persona, un ser humano excepcional. Creo que el país necesita menos reyes que manden y más servidores que sirvan. Para mí ha sido un ejemplo de humildad, de trabajo en equipo, de disciplina y de capacidad de escucha. Para mí es la persona ideal para dirigir este país; su vocación de servicio y su mesura la necesita Colombia.
De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?
Hay que decir que siento mucha empatía con algunas ideas de Petro (no políticas), como el tren entre Barranquilla y Buenaventura, el hecho de que el agua es más valiosa que el petróleo y Colombia, potencia mundial de la vida. Sin embargo, siento que perdió la oportunidad, le faltó disciplina, trabajo en equipo, escuchar más, fue nepotista, se rodeo muy mal y le faltó rigor técnico. No por eso las ideas eran malas. Pero si aporrea la confianza de los ciudadanos con alguien que quiera lo mismo. En materia de política, creo que hoy es indispensable mirar el sur del país, debemos conectar el Huila, el Caquetá, Putumayo, Nariño con los Llanos Orientales y con el Valle del Cauca, en una apuesta productiva sin precedentes. Creo que mirar a nuestra población adulta mayor fue un acierto; sin embargo, no con subsidios que los empobrece más, sino con darles un lugar en la sociedad, trabajos para sentirse útiles y aportar desde su know how.
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