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“Por qué votar por”: Angélica Lozano, candidata al Senado

“Por qué votar por...” es un espacio de El Espectador para que los aspirantes al Congreso expongan sus propuestas y apuestas de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo. Conozca a Angélica Lozano del partido Alianza Verde.

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18 de febrero de 2026 - 07:21 p. m.
Angélica Lozano, candidata al Senado.
Angélica Lozano, candidata al Senado.
Foto: Archivo Particular
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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?

Mi mayor motivación para ser congresista es solucionar los problemas reales de la gente y mejorar su calidad de vida. Tengo experiencia y carácter; tiendo puentes, construyo soluciones y dialogo. Lo he demostrado con 20 leyes útiles aprobadas. Soy independiente y apoyo lo que le sirve al país venga de donde venga. Este periodo me la jugué por sacar adelante la reforma laboral y pensional. Mi consigna es clara: reformas sí, constituyente no.

¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?

No.​

De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?

De obtener la curul, mi principal proyecto será impulsar garantías reales para quienes hoy están desprotegidos: derechos laborales para los contratistas por prestación de servicios y una cuota alimentaria efectiva y sin evasiones. Así como lo he hecho antes, mi prioridad será convertir necesidades urgentes en leyes concretas que mejoren la vida de la ciudadanía.

A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?

El principal problema de Colombia es la pobreza, porque está en la raíz de la desigualdad, la violencia y la falta de oportunidades. Se combate con empleo formal y digno, educación pertinente, apoyo real a emprendedores, garantías laborales para quienes hoy están desprotegidos y una política social que funcione sin corrupción. No es asistencialismo eterno: es generar ingresos, cerrar brechas y asegurar que el Estado cumpla para que las familias puedan vivir mejor.

¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?

Colombia es un país profundamente desigual que necesita reformas de fondo, especialmente en justicia para combatir la impunidad y en el sistema político para recuperar la confianza ciudadana. Pero no creo que una asamblea constituyente sea el camino. La Constitución del 91 sigue siendo una buena carta de derechos; lo que ha faltado es cumplirla y hacer reformas concretas dentro de sus reglas.Apoyo reformas sí, como una reforma a la justicia que enfrente la impunidad y una reforma política que eleve los estándares de transparencia y responsabilidad, pero no una constituyente que abra un escenario de polarización e incertidumbre institucional. El país necesita cambios responsables y efectivos, no saltos al vacío.

¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?

No a la reelección. No a ampliar el período. La democracia es alternancia, no eternizarse en el poder.

¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?

No. La llamada “paz total” ha sido un fracaso total y se convirtió en regalos para criminales. Se otorgaron concesiones indebidas y señales equivocadas mientras muchas estructuras se fortalecieron en los territorios. La paz no puede ser impunidad ni premio al delito; debe ser autoridad, justicia y protección real a la ciudadanía.

¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?

Sí, pero solo con voluntad de paz estricta y verificable, poniendo a las víctimas en el centro: devolución inmediata de todos los niños, niñas y adolescentes reclutados; cese unilateral del fuego; entrega de bienes, dinero y rutas del narcotráfico; sin dilaciones ni maniobras para ganar tiempo. Bajo una regla clara: nada está acordado hasta que todo esté acordado y cero impunidad para crímenes graves.

¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?

Sí, pero entendiendo que cada sustancia requiere un tratamiento distinto. Frente a la marihuana, apoyo la regulación del uso medicinal, industrial y el uso adulto bajo reglas claras, con prohibición total en niños, niñas y adolescentes y en entornos escolares, siempre respetando la jurisprudencia de la Corte Constitucional. Existen casos exitosos del cannabis en usos textiles, industriales y médicos que pueden generar desarrollo económico, especialmente en zonas afectadas por el conflicto armado.En cuanto a la hoja de coca, es una planta legal y ancestral. Puede y debe impulsarse su uso medicinal, industrial y alimenticio, diferenciándola claramente del narcotráfico y promoviendo alternativas productivas lícitas para las comunidades campesinas.

¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?

Sí, estoy de acuerdo. Vivir dignamente también es morir dignamente. Como lo ha establecido la Corte Constitucional, en casos de enfermedades graves o terminales que hagan indigna la vida, debe respetarse la decisión libre e informada de la persona.El médico puede ejercer objeción de conciencia individual, pero las instituciones no pueden negarse a garantizar el derecho. El Estado debe asegurar que el derecho a morir dignamente sea real, accesible y respetado.

¿Se requiere o no otra reforma tributaria?

Más que otra reforma tributaria, lo que Colombia necesita es un verdadero pacto fiscal. La crisis que viene será de las más difíciles: estamos en niveles históricos de deuda pública interna y externa y debemos recuperar la disciplina. Ese pacto debe tener pilares claros: volver a cumplir estrictamente la regla fiscal como límite al derroche; fortalecer el Comité Autónomo de la Regla Fiscal para que sea independiente y técnico (como el DANE) y entregue cifras oficiales y verificables; transparencia total en el manejo del crédito público; eliminación de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público, que se ha prestado para presiones indebidas y escándalos como el de la UNGRD; y eficiencia del gasto antes de pensar en más impuestos. Primero ordenar la casa, después hablar de ingresos.

¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?

Sí, estoy de acuerdo con reducir el salario de los congresistas. Es una lucha que he dado siempre en el Congreso, con proyectos radicados desde 2015. De las 18 iniciativas presentadas sobre este tema, personalmente he impulsado 8. Es una medida de equidad: no puede existir una brecha tan grande entre lo que gana un congresista y lo que gana un ciudadano de a pie.Cuando no fue posible aprobarlo en el Congreso, acudimos a la ciudadanía con la Consulta Anticorrupción, que logró 11,6 millones de votos respaldando la reducción salarial. Ese mandato sigue vigente. Por eso, cuando el Gobierno Nacional eliminó por decreto la prima especial de servicios, lo respaldé. En esto, el presidente Petro acertó. Estoy de acuerdo con esa decisión. Apoyo lo correcto, venga de donde venga.

¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?

Sí. Las iglesias, como cualquier organización, deben cumplir reglas tributarias claras y transparentes. La libertad religiosa es un derecho fundamental y se protege, pero no implica privilegios ilimitados. Si realizan actividades económicas o comerciales, deben pagar impuestos como cualquier entidad. Y las labores sociales o de culto deben tener beneficios regulados y supervisados. Apoyo la equidad y la progresividad.

¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?

Creo en reformas sí, constituyente no. Una de esas reformas es una reforma política seria, especialmente después de las decisiones drásticas y justificadas de la Sección Quinta del Consejo de Estado sobre doble militancia y coaliciones. El sistema necesita reglas claras y coherentes. Propongo una reforma con pilares concretos : una autoridad electoral verdaderamente independiente, no repartida por cuotas partidistas; reglas estrictas de democracia interna en los partidos antes de hablar de listas cerradas; aumento gradual del umbral para fortalecer partidos reales y acabar microempresas electorales; reglas claras para coaliciones y escisiones; límite a la reelección en corporaciones públicas; paridad del 50% en cargos decisorios; y un rediseño del sistema hacia un modelo mixto que acerque al elegido con el elector.No se trata de cambiar la Constitución, sino de mejorar el sistema político para hacerlo más transparente, representativo y responsable.

¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?

Ya logramos un avance histórico con la Ley 2424 de 2024: pasamos del 30 % a la paridad del 50 % en el Ejecutivo. Pero falta el Legislativo. El principio es claro: si somos el 50 % de la población, debemos ser el 50 % de la representación. Por eso presentaremos nuevamente la ley estatutaria para garantizar la paridad en el Congreso y en todas las corporaciones públicas. Se cayó en último debate, pero el compromiso sigue intacto.

La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?

Fui promotora de la Consulta Anticorrupción y he sacado adelante cuatro leyes anticorrupción: la que da cárcel para los corruptos, publicar declaración de renta a todos los electos por voto popular antes, durante y después del cargo, la rendición de cuentas de los congresistas y los pliegos tipo. Pero si no hay consecuencias reales y efectivas, la corrupción sigue siendo negocio. Por eso insisto en tres cosas: sanciones económicas proporcionales y decomiso total de lo robado; que el dinero recuperado se traduzca en reparación concreta para las comunidades; y protección integral a denunciantes. Sin castigo cierto, no hay lucha anticorrupción que funcione.

Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?

La mala imagen del Congreso se cambia con hechos, no con discursos. Rindiendo cuentas claras y periódicas: qué proyectos presenté, qué debates di, qué logré y qué no. Todo explicado en lenguaje claro para que la gente entienda.También seguiré impulsando la ley que regula el lobby, para que cualquier gestión de intereses quede registrada y sea pública. Transparencia real y cuentas claras.

¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?

Colombia debe actuar con firmeza y coherencia democrática. Con Estados Unidos, mantener una relación estratégica en comercio y seguridad, defendiendo siempre nuestros intereses. Con Venezuela, ser claros: hoy es una dictadura y debe avanzar rápidamente hacia una transición democrática con elecciones libres y garantías reales. El diálogo puede existir, pero sin normalizar la falta de democracia.

¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?

Mi campaña se financia con recursos propios y con un préstamo del Partido Alianza Verde. Todo debidamente registrado en cuentas claras.

¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?

Apoyo a Claudia López para que sea la primera presidenta de Colombia y rompa ese techo de cristal. Pero ser mujer no basta: se necesita experiencia, rigor y carácter. Conozco su trabajo. Tiene el criterio para continuar lo que va bien, como la reforma agraria, la pensional y la laboral; la firmeza para corregir lo que ha salido mal, como la paz total, la crisis del sistema de salud y la corrupción; y la visión para impulsar nuevas políticas como 1 millón de becas de Todos a la U, 1.000 Manzanas del Cuidado y 600 mil soluciones de vivienda. Reformas sí, constituyente no. En la consulta, vota por la primera en el tarjetón: Claudia López a la Presidencia.

De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?

Somos un país desigual, por eso debe continuarse lo social que amplía derechos con responsabilidad: la reforma pensional en mayor cobertura, la política de acceso a tierra de la reforma agraria y la reforma laboral que concerté en el Senado para recuperar derechos y formalizar empleo, todo con ejecución técnica y disciplina fiscal. Debe acabarse el enfoque fallido de la “paz total” y la improvisación en salud que hoy tiene a la gente sin medicamentos y sin citas médicas oportunas. Tampoco puede tolerarse la corrupción ni la mala gestión de los recursos públicos. Lo social se defiende con resultados reales: que la gente consiga trabajo, reciba su pensión y pueda ir al médico y obtener sus medicamentos sin excusas.

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